“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Haciendo la calle

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Foto: Yariel Valdés

Tomado de El Toque

La primera vez que le ofrecieron tener sexo por dinero, Andy Portales tenía 21 años y empezaba el segundo curso de su licenciatura, en Santa Clara. En unas vacaciones se había trasladado de Placetas a La Habana con unos amigos que le iban a enseñar la vida de la capital profunda, cuando la noche se mezcla con el día, sin remordimientos.

Fue en un cuarto en el Vedado. Un alquiler. Frente a él esperaba un canadiense que conoció en el malecón. Cuando lo vio desnudo, se dijo a sí mismo que aquel hombre era apetecible. Un rubio hermoso de dos metros estaba dispuesto a pagarle una suma igual de apetecible que él. Una ganga: ¿disfrutar y recibir dinero además? El negocio perfecto, pensaba.

“Yo no me dedico a eso”, es la frase que a manera de ardid entremezcla en sus relatos, en franco recurso no para convencer a los demás, sino para convencerse a sí mismo.

Andy no responde a los clichés de la prostitución masculina. Ni tiene pectorales como piedras incrustadas en el pecho ni un cuerpo que destila testosterona. En cambio, al hablar, manotea delicadamente. Su homosexualidad es visible. Tiene los rasgos de un intelectual amanerado pero en determinados contextos puede pasar inadvertido, engañar si quiere aparentar lo contrario. Su carácter es flemático, lento. Su inteligencia, innata. El mundo de la moda lo seduce y se le nota al vestir.

“En la Habana existen lugares gays para este asunto. La esquina de 23 y malecón es la más famosa. Pero es más bajito de clase y yo iba a lugares más altos, de más estándar: El Café Cantante, el King Bar, y otros más… Todo esto lo hacía cuando iba allá tres o cuatro veces al año, de vacaciones“.

“El proceso es simple: Salía un fin de semana con mis amigos a hacer las calles, que es como se le llama en nuestro argot a buscar extranjeros que paguen. Íbamos a discotecas y centros nocturnos que sabemos son para eso. Se establece un acuerdo tácito entre extranjeros y nosotros. Ellos saben de qué van esos lugares. Muchos hasta se promocionan por internet como espacios de turismo sexual”.

—¿Cuánto tú has pedido por sexo?

—Depende. Al principio me daba pena y pedía unos 50 (CUC), pero después saqué las espuelas y no bajaba de 80, porque los yumas son de p… también. La tarifa viene con lo que te pida hacer, o si es activo o pasivo, o si quiere ambas cosas. Yo casi siempre hacía el trabajo completo, si hay precios más específicos no sé.

“Muchas veces había que ponerse fuerte porque si hacías el trabajo primero después no querían pagar. Y uno ahí se pone a formar tremendo espectáculo de que si voy a llamar a la policía, que a gritar, que me violaron, pa´ que se asusten y paguen. A mí me pasó, con un brasileño. Pero todo depende, mijo, estar con dos a la vez se monta en más de 100, y yo una vez lo hice con dos que me gustaron, y no les cobré”.

“En La Habana muchos chicos lo hacen porque el nivel de vida es muy alto y la gente no se puede dar esos lujos. Aquí en Santa Clara igual, pero según he oído, se cobra menos. Otros sí se dedican a eso, es su trabajo, mantienen a la familia. Muchos hasta tienen una vida heterosexual que intercalan con la gay por la cuestión económica”.

— ¿Con quién ibas tú a “hacer las calles”?

—Casi siempre solo, es mejor hacerlo solo.

—¿Y no te daba miedo?

—A veces para más seguridad compartía el trabajo con un amigo mío peluquero. A él no le hacía falta, porque hacía bastante dinero en su peluquería, pero decía que en La Habana siempre hace falta el dinero, y cuando se presentaba una oportunidad, nos íbamos pa´ la calle.

—¿Eso quiere decir que hay gente que lo hace por necesidad, y otras por diversión?

—Puede ser, pero no todo el mundo lo asume así, si no lo hiciera una pila de gente. Depende del pensamiento de cada cual. Además, esto no es muy fácil, porque cuando te toca uno atractivo todo es lindo, a uno le gusta lo que hace. ¿Pero cuando no? Eso es lo que más me ha frenado a mí… no me gustan los viejos, y eso que pagan más.

“Nosotros lo hacíamos mayormente pa’ coger fiestas, irnos a Mi Cayito, restaurantes buenos, hoteles… a lugares que normalmente no podíamos permitirnos. Éramos como guías de turismo. Nos declarábamos así. Llevábamos a los extranjeros a darles tour por la ciudad, ellos nos pagaban todo y al final sucedía lo que tenía que suceder”.

“Pero yo no me dedico a eso”, repite de nuevo para dejar claro, quizás, que su pecado es menor. Y lo enfatiza ahora que no visita La Habana profunda hace más de una año, cuando intenta encontrar un lugar digno donde hacer su servicio social. “Yo no me dedico a eso”, reitera, y desde el fondo de sus ojos flemáticos, creo percibir un ápice de sinceridad.

 
 

9 thoughts on “Haciendo la calle

  1. La revolución dicen se hizo para extirpar las lacras del pasado capitalista. Esta lacra se desbocó en la era “Socialista”, no se si hubo precedentes de esta actividad, pero de seguro nunca como ahora. Es otro logro indiscutible de la revolución!

  2. Bueno, ¿Y esto que es? Porque solo sé lo que NO es:
    No es noticia en el sentido clásico
    No resulta ya, por suerte, algo escandaloso porque nadie se inmuta por la prostitucion, homosexualidad o su mezcla
    No es una critica social ni económica. Es que la prostitucion es normal.
    No es una obra literaria porque está escrito en un lenguaje sin ningún merito especial

  3. Eso siempre ha existido en Cuba, pero por tabues y prejuicios sociales no se le daba publicidad. Antes del 59 en las cercanías del Hotel Saratoga, Prado, el bar Palermo, Galiano y sin mentar Colón y Crespo, durante a noche, pululaban los cazadores de extranjeros para una u otra cosa. En el interior del País no sucedía porque el turismo, principalmente de USA se concentraba en la Habana.Hacían en Cuba lo que no hacían en su País.Muchos visitaban prostíbulos, y en ellos se ofrecía sexo variado. Eso lo saben todos los que vivieron en aquella època, y despuès del 59, siguió funcionando con sus variantes y diferentes estilos, como la zona de la cafetería La Arcada, que era un centro de “reclutamiento” de todo tipo de “diversión” sexual para extranjeros, hasta que se saneó. Saludos.

  4. Hola Pepe, esto es un relato que me parece interesante. Creo que un blog es un espacio donde su dueño publica lo que considere, si solo quieres leer noticias creo que debes ir al New York Times o el Granma.
    Me gustó el relato, son cosas muy típicas del cubano, y no hablo de prostitución ni homosexualidad, sino de cómo muchos nos engañamos a nosotros mismos creyendo que porque neguemos una cosa va a dejar de existir. Frases como “yo no hago eso”, “yo no me dedico a eso”, “yo no robo” o “yo no soy así” la escuchamos a menudo en todas las ramas.

  5. Pepe, como mucho de lo que se publica, este texto solo pretende fabricar contra Cuba una imagen de crisis moral. Ne es el único artículo de su tipo. Tú interrogante es totalmente lógica.

  6. Bernardo, y cuando publicamos noticias sobre los logros de salud o educación, que imagen pretendemos “fabricar”?. El problema es que algunos quieren que solo se publiquen los éxitos de Cuba y otros que solo se hable de sus fracasos. Cuando hablamos de ambos se nos ofenden en los dos extremos. Eduardo Galeano decía que Cuba no es ni un paraíso ni un infierno sino una realidad de este mundo. Un abrazo

  7. Si Paquito, es posible que ese sea el estilo de los blogs. Confieso que ese “estilo” solo lo leo aquí y en el que tenia Eduardo del Llano. La verdad que eso de contar algo cotidiano no es mi lectura favorita.
    No Bernardo, no quise decir eso. La prostitucion masculina es algo cotidiano, al menos en la Habana. Y muchos estudiantes universitarios de digan a eso como part-time job. Te lo digo yo que lo vi mucho durante los cuatro años que fui clases en la facultad de biología…2011-2015

  8. Fernando. Buen artículo.
    Pero te sugiero también un día entrevistes a un cubano cualquiera. Cuando digo cualquiera, no me refiero a alguien que de profesión, hábitos o estampa sea llamativo o rebelde.
    Porqué digo esto?
    No caigas en la trampa del actual cine cubano
    -La mayoría de los cubanos no vive en solares
    -La mayoría de los cubanos trabaja
    -La mayoría de los cubanos tiene un cierto nivel cultural y educacional
    -La mayoría de los cubanos no son, ni mendigos, ni pequeños empresarios, ni gays, ni discriminados por ser negros, ni han emigrado

    Y todos esos también encierran historias que pueden ser noticia, llamativas, y son tenidos por obvio en la prensa oficial, ridiculizados o ignorados por el cine actual, y debieran tener un mayor espacio en blogs como el tuyo.
    Tal vez no me he expresado bien, pero puede ocurrir un fenómeno Trump en Cuba. También la mayoría silenciosa se siente a veces un poquito cabreada por tanto énfasis en los elementos más “disonantes” o “estrella”
    Esta idea debo desarrollarla más, pero en tus páginas deberían hallar mayor espacio, no como parte de logros (prensa oficial) ni en sus únicas vertientes disonantes (no oficial)

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