“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Habla uno de los guionistas de Vivir del Cuento

Tomado de TVCubana.ICRT

Porque he asistido a más de una grabación de Vivir del cuento y hemos conversado muchas veces, doy fe de la total honestidad de cada una de las palabras de Ignacio Hernández Benitea, Nachi, el director de ese programa paradigmático, que estoy  segura no es detenido a cada instante para solicitar un autógrafo. Él está detrás de las cámaras, no se ve y por tanto no es tan conocido como los actores y las actrices que dirige.

He esperado un buen tiempo por las respuestas, hoy no me arrepiento de mi insistencia: valió la pena. Ahora Usted lector, si lee hasta el final,  sabrá más de por qué  cada lunes a las 8 y 30 de la noche nos amarramos a Cubavisión. Nachi es su artífice mayor, aunque como él dice, sin un extraordinario equipo de trabajo, Vivir del cuento no sería lo que es:

-¿Creías entonces que arribaría a los diez años encaramado en el sitial más popular en Cuba?

-No, ha sido una gratísima sorpresa, eso sí, lograda con mucho esfuerzo, por parte mía y de mi colectivo de trabajo. Es el resultado de asumir retos y riesgos, no se trata de hacer un capítulo que cuente una buena historia y que haga reír, sino de mantener de manera estable los  parámetros de calidad que te garantizan la fidelidad de los públicos. Los programas que se transmiten en horario estelar y por un canal nacional están sometidos a exigencias mayores, los públicos actuales son espectadores críticos y si no logras atrapar su atención, buscan alternativas audiovisuales que están disponible más allá de la oferta institucional. La estrategia de Vivir del Cuento es la cercanía con sus públicos, es contar la historia de tu gente, de tu barrio, de tu país, desde los códigos propios de la comicidad.

Cuando los públicos encuentran en las historias, puntos de contactos con sus conflictos y sienten que están representados sus intereses y situaciones en los personajes, los asumen como miembros de su familia y es por esto que cada lunes los esperan para compartir con ellos durante 30 minutos.

La popularidad entraña un compromiso grande, sobre todo cuando eres honesto y consecuente. No siempre la popularidad es sinónimo de calidad, sin embargo es un firme propósito de nuestro equipo de trabajo que la popularidad de Vivir del cuento sea el resultado de un riguroso trabajo que aspira a la máxima calidad posible. Cuando te adentras en el universo de la televisión  y aspiras a que tu programa alcance elevados índices de teleaudiencia y gusto, descubres que hay mucho que aprender, no basta con lo que has leído hasta hoy, ni con las herramientas que te facilitó la universidad, requiere esfuerzo, voluntad, estudio constante, hay que ser humilde, autocrítico y receptivo.

– ¿Cuáles son, en tu opinión, los elementos que han de Vivir… casi un paradigma?

-Comparto la idea de que gran parte del éxito o el fracaso en un programa de comedia se debe a sus guiones, a sus interpretaciones, al respeto de las historias de vidas, a las caracterizaciones de los personajes, a lo atractivo que puedan ser  los conflictos entre los personajes y las situaciones que generan. Por estas razones nuestros dos guionistas más estables Jaime Fort y Antonio Berazaín, cuando presentan sus  guiones, se someten a un riguroso trabajo de mesa donde el resto del equipo se convierte en contraparte (se critica, cuestiona, fertiliza, enriquece, se sueña) y al final lleva el sello del colectivo con toda la fuerza de su capacidad creativa, sin desacreditar la obra y con todo el respeto que merece  quien tiene la misión de contar una historia con estas características cada lunes. En mi opinión este es el punto de partida para garantizar que el programa sea efectivo. Además hay otros elementos importantes que iré enumerando:

Atrapar la atención y el interés de toda la familia, de manera  que puedan disfrutar  juntos  niños, jóvenes, adultos sin distinción de sexo, edad, nivel de escolaridad u ocupación. Reflejar la realidad cotidiana, la actualidad, a través de situaciones y personajes que representan las propias contradicciones de la vida social, cultural y política de nuestro país.

Elegir y abordar  temas complejos, profundos con respeto, creatividad y sagacidad.

Contar con un equipo de actores con mucho talento y algunos especialistas comprometidos con un objetivo común: lograr en cada emisión una historia de las que está en nuestras calles y hacerlo con simpatía, de manera  que divierta, entretenga y motive el debate, la reflexión sobre el tema tratado.

Haber logrado que los televidentes se enamoraran de los personajes.

Asumir riesgos y no limitar la capacidad creativa.

Conocer y aprovechar  los recursos del género.

Emplear exteriores para recrear situaciones y aprovechar al máximo las potencialidades de cada historia, aunque esto implique más trabajo en condiciones adversas.

Foto: Jorge Cervantes

–  ¿Cuál o cuáles son sus debilidades?

-No contar con un mecanismo económico que permita estimular los resultados en cuanto a calidad, complejidad, índice de audiencia, gusto e impacto social.

No contar con un sistema productivo que permita mayores libertades para satisfacer la demanda creativa que genera el programa en algunas ocasiones.

Poco tiempo de grabación para un programa con estas características.

No contar con una fórmula que permita el trabajo en equipo de los guionistas, o sea que un guión este escrito por más de un escritor sin que se afecte la remuneración.

No contar con un equipo técnico estable donde se pueda cultivar la profesionalidad y el sentimiento de pertenencia.

Llevar a cabo las grabaciones en un estudio cuyas condiciones técnicas no son las mejores (aún nuestro programa se graba de manera analógica).

-En casi diez años ¿Cuántos cambios han hecho?

-Muchos, pero sin violentar ni traicionar el espíritu del programa, se respeta mucho cada historia de vida, cada personaje tiene su misión bastante definida. El cambio más significativo y que representó un punto de giro fue al año de estar al aire, cuando decidimos dejar de ser un programa de participación con situaciones dramatizadas y convertirnos en una comedia de situaciones.

Ignacio Hernández Benitea, Nachi, director y guionista del programa humorístico Vivir del Cuento.

Se han incorporado nuevos personajes en la medida que el programa lo ha demandado, siempre pensando en sus potencialidades y en el actor o la actriz que lo va a defender.

De igual modo intentamos cada cierto tiempo generar alguna modificación que revitalice o se convierta en fuente de situaciones, por ejemplo la entrada de Ruperto (Omar Franco) que proviene de una idea de Luis Silva, de crear un personaje que se hubiera perdido el período especial. Inmediatamente pensamos en Omar Franco, que ya había interpretado otros personajes ocasionales dentro del programa y que es un excelente actor, con dominio y experiencia en el género.

También incorporamos las grabaciones en exteriores, algunos efectos especiales, la necesidad de Pánfilo de buscar empleo en el sector estatal, lo cual lo obliga a salir de su zona de tranquilidad y enfrentar nuevas experiencias, entre otras.

– ¿Sentiste temor del encuentro con Obama por representar Ustedes a Cuba en ese momento?

-No, todo lo contrario, fue una oportunidad para hacer valer la fuerza de la televisión, de la comedia, tantas veces subestimada. Sentí reconocimiento al rigor y al trabajo que veníamos haciendo desde hace algunos años, representar a tu país, a tu cultura, donde hay tantos artistas valiosos, sin dudas le asigna un valor añadido a lo que haces.

Entre Silva y yo elaboramos el guión, nuestra familia igual aportó ideas valiosas al mismo, después lo socializamos con los actores que lo iban a interpretar (Andy Vázquez y Mario Sardiñas) y todos ofrecieron sus ideas. Creo que con inteligencia, creatividad y simpatía logramos transmitir nuestro mensaje sin  hacer concesiones, hicimos la puesta, la grabación, la edición y la post producción, todo resultado del trabajo en equipo de Vivir del Cuento.

– ¿Qué te resultó más difícil de “ese encuentro con Pánfilo”?

-Lidiar con los intermediarios, los que pensaban más en las consecuencias que en la responsabilidad que les tocaba asumir.

Tenía la total certeza de que se podía hacer bien, porque habitualmente trabajamos con sensatez y rigor profesional. Me parecía un acontecimiento histórico el hecho de que un presidente de un país y su equipo eligieran nuestra obra, la consideraran meritoria y quisieran trabajar junto a nosotros. No era momento de temores sino de asumir la propuesta y ocuparnos de que nos quedara excelente. Era la manera de demostrar que podemos hacer las cosas bien y que no hay que temerle a ningún reto, por complicado que pueda parecer. El resultado fue finalmente bien valorado tanto por ellos, como por nosotros.

– “No hay tema duro o difícil que se le resista a Pánfilo” me dijo Luis Silva ¿y tú qué opinas? ¿Quién te pone el listón a ti?

-Yo me siento incluido en la respuesta de Luis. Funcionamos como un grupo creativo, un equipo de alto rendimiento en todos los sentidos, ningún resultado es consecuencia de una acción individual. Creo que nuestro Instituto tiene una estructura que facilita que algunos consideren que dentro de sus funciones está la de establecer límites al margen de una política editorial, los que anteponen sus temores y prefieren contenidos o situaciones que clasifiquen en zona de confort, distantes de cualquier  historia que por la propia naturaleza del género de programa que hacemos sea crítica, cuestionadora. También hay creadores que se autocensuran y hasta se ajustan el listón por temor, no es mi caso.

Ya que la pregunta es muy personal, te diría que el listón me lo pone mi capacidad creativa y la de mi equipo de trabajo. Intento cada lunes dialogar con 11 millones de cubanos y me conciernen todos los temas, desde los más comunes hasta los que se amparan  del silencio para no generar polémica. Valoro el poder de comunicación y convocatoria  de la televisión, de las historias que se cuentan y te obligan a pensar detrás de la emoción o la risa. Creo que la falta de diálogo, la ausencia de comunicación entre los creadores y los decisores, facilitan la censura que se impone sin razón ni argumentos. Hay quien piensa más en tener una jornada tranquila, que en correr el más mínimo riesgo, parte de nuestros resultados es consecuencia de una permanente lucha por aspirar a ser mejores, por aprovechar y desarrollar al máximo el talento de cada uno de los miembros del equipo y asumir los retos y los riesgos sin temer a las consecuencias y esfuerzos.

– ¿Crees, como una inteligente colega, que Vivir… suple en parte el periodismo cubano?

-Pienso que no, ambos tenemos la obligación de comunicar, de reflejar los intereses de nuestro pueblo, pero las misiones no son las mismas, nuestro súper objetivo es generar contenidos  desde la ficción que hagan reír, entretengan y dejen un saldo, que quede  el debate o la reflexión sobre determinada situación  que lleva implícita la crítica social, que mientras más se acerque a la realidad más efectiva será. Y en este sentido nos hemos propuesto abordar temas complejos desde los códigos de la comedia, y confieso que han sido muchas las batallas y no pocos los adversarios, pero siempre conscientes de que nuestra sociedad lo necesita y agradece.

Yo creo que el periodismo tiene la misión de informar, mostrar, criticar desde la veracidad   y objetividad, brindar elementos que ayuden a interpretar los acontecimientos más importantes de la actualidad nacional e internacional.

Tal vez esta referencia que se maneja, de la comparación de nuestro programa con algunos espacios informativos, este fundada en las zonas de silencio que dejan estos espacios con determinados temas, o por la falta de inmediatez en el abordaje de los mismos, y la permanente presencia del triunfalismo: “que mal está el mundo, que bien estamos nosotros”. En este sentido en el V Congreso de la UPEC Fidel Castro expresó “Prefiero los inconvenientes de las equivocaciones a los inconvenientes del silencio. Es mejor que lavemos los trapos sucios antes de que los trapos sucios nos sepulten por estarlos guardando”

En ocasiones no hay cauce en nuestros medios para la opinión pública real, la ausencia de inmediatez e información, generan estados de opinión fundados en rumores o en fuentes ajenas a los órganos de Prensa, Radio y Televisión. Los periodistas necesitan investigar, ser críticos y profundos, no podemos permitir que la fuente de la noticia sea quien decida si podemos indagar, publicar o criticar, es un deber, una responsabilidad social, tiene que existir un diálogo con el pueblo, es necesario desterrar el estilo de administrar, limitar la información. Hay que luchar contra los que se preocupan más  porque se divulgue un hecho, que por la propia existencia  y daño que genera el problema.

Creo que  Vivir del Cuento lejos de suplir al periodismo cubano  en alguna medida lo complementa. Reconozco la labor de muchos periodistas y algunos muy jóvenes que abordan  con espíritu crítico, valentía  y profundidad, los problemas más acuciantes de nuestra sociedad.

-¿Qué sintió Ignacio Hernández la primera vez que le dijeron que Fidel era fiel televidente del programa?

-Asombro y orgullo. Era una señal de que estábamos haciendo un programa auténtico, honesto y muy cubano. Cuando tu poder de convocatoria agrupa a la familia, a los jóvenes, a los niños, a los intelectuales y hasta el presidente del país, es porque el contenido nos concierne a todos, y de alguna manera nos sentimos  representados.

Puede que algunos hayan pensado que el hecho de que la alta dirigencia del país disfrutara de nuestro espacio nos  otorgaba alguna licencia para abordar ciertos temas, y te aseguro que no. Existimos dentro de la misma Política  Editorial por la que se rige toda la Televisión que se genera dentro del sistema del Instituto  Cubano de Radio y Televisión.

(Síntesis)

 
 

5 thoughts on “Habla uno de los guionistas de Vivir del Cuento

  1. “Existimos dentro de la misma Política Editorial por la que se rige toda la Televisión que se genera dentro del sistema del Instituto Cubano de Radio y Televisión.”
    Cual es la política editorial? la de “dentro de la revolución todo, fuera de la revolución nada” frase dicha por el que el entrevistado se sentía asombrado y orgulloso dijo con la pistola encima de la mesa en sus palabras a los intelectuales.

  2. Carlos, lee más lentamente y en contexto esa frase para poder entender lo que se dice y lo que no se dice. un abrazo

  3. También le recomendaría a Carlos leer “más lentamente y en contexto” las “Palabras a Los Intelectuales”. Más que una pistola sobre la mesa había una mano extendida.

  4. Germán Piniella(3) siiiii, una mano muy extendida, por eso Virgilio Piñera en esa misma reunión dijo que “ tenía mucho miedo” y un año después se crearon las UMAP y poco después un Heriberto Padilla se “auto inculpaba” (magistralmente) en la UPEC por su delito de escribir “fuera de juego” y poco después fueron marginados y obligados al exilio los autores de la llamada “carta de lis diez” intelectuales cubanos, siguió la primavera negra en el 2003 y hasta nuestros días son marginados personas como Carlos lechuga. Vive un insilio Rafael Alcides, son apresados y amenazados artistas como Luis Manuel Otero Alcántara, iris Ruíz, Amaury Pacheco, Tania Bruguera, erc,etc. Que tiempo abarca un contexto para usted Sr Piniella? O para usted Sr Fernando. Saludos

  5. En “Palabras a los intelectuales” no había una mano extendida… Eso de “Contra la revolución nada” fue ambiguo mientras no se especificó cuál sería el criterio para determinar qué era en contra y qué no… Luego, observando cuál fue el criterio que se aplicó en la práctica, bajo el auspicio o la anuencia del que pronunció la frase, se entendió finalmente la verdadera intención de la misma.

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