“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Gutiérrez y sus razones para el cambio hacia Cuba

CARLOS-GUTIERREZ

En un caluroso día de verano hace un año, en una polvorienta calle en La Habana, Carlos Gutiérrez logró encontrar la casa de su niñez, que vio por última vez hace más de 50 años, antes que su familia huyera de la revolución de Fidel Castro.

El lugar es ahora un banco de sangre, pero Gutiérrez caminó calle abajo, dobló en una esquina, y la reconoció de inmediato: una casa sencilla con el número 26.

Más increíble fue la presencia de Gutiérrez, quien estaba en Cuba con una delegación norteamericana de alto nivel para celebrar la reapertura de la embajada de Estados Unidos en La Habana.

Para Gutiérrez, el viaje más fascinante fue el interior, un recorrido intelectual y emocional que ha llevado adentro desde su papel como republicano de línea dura en el gabinete del presidente George W. Bush hasta su nuevo papel como defensor de las inversiones de empresas norteamericanas en su natal Cuba.

Gutiérrez ofrece numerosas razones para justificar su cambio de postura, que van desde que salió de Miami cuando era niño hasta el tiempo que su familia pasó en México y su trabajo posterior en China.

Por sí mismas, esas razones no hubieran sido suficientes para cambiar su manera de pensar. Pero culminaron en una larga conversación con el presidente Barack Obama, que consideró persuasiva.

La charla con Obama fue como la última gota en un experimento químico que solidifica al instante una solución: cada gota contribuyó al cambio, pero la última es la que concreta el cambio.

“Eso fue como abrir la puerta”, le dijo Gutiérrez a la cadena de diarios McClatchy . “Me obligó a pensar en ello de manera más realista”.

Algunos amigos del ex secretario de Comercio no aceptan su descripción evolutiva del cambio, y en su lugar lo ven como un motivo financiero ligado a su cargo de subdirector del Albright Stonebridge Group, una firma asesora de alto nivel en Washington que ayuda a abrir puertas a empresas estadounidenses que quieren hacer negocios en otros países.

“Cuando se trata de hacer algo sencillamente por dinero en un tema del que era un gran creyente, lo siento, pero no tengo ningún respeto por eso”, dijo a McClatchy el representante Mario Díaz-Balart, republicano y cubanoamericano de Miami.

Gutiérrez, de 62 años, rechaza ese tipo de juicio.

“Yo no necesito el dinero, pero quiero ayudar al país donde nací”, declaró a McClatchy.

Solamente tres de sus nueve viajes a Cuba en los últimos 12 meses, dijo Gutiérrez, han sido a nombre de clientes de Albright Stonebridge. Cuatro han sido viajes no pagados como jefe del Consejo Empresarial Estados Unidos-Cuba, organización afiliada de la Cámara de Comercio de Estados Unidos que ha presidido sin paga desde febrero del 2015.

Su primer viaje, en agosto del año pasado, fue como parte de la delegación oficial norteamericana a la apertura de la embajada en La Habana, mientras los otros viajes fueron por invitación del Meridian International Center, una organización sin fines de lucro con sede en Washington que le pidió que participara en un intercambio cultural.

Aquella primera mañana en Cuba, Gutiérrez abrió maravillado las cortinas de su habitación en el Hotel Nacional, desde donde se puede ver buena parte de La Habana.

“Sentí alegría”, recordó Gutiérrez en una entrevista en la sede de Albright Stonebridge, que dirige junto con la ex secretaria de Estado Madeleine Albright. Su oficina está unas pocas calles al norte del Departamento de Comercio, la enorme entidad federal que dirigió hace menos de una década.

“Sentí alegría de estar en el lugar donde nací, el lugar en el que había pensado tanto, sobre el que había leído tanto. Fue una sensación muy especial. Y además, la gente es especial”.

Pero a pesar de esa alegría, tuvo que pagar un alto precio personal por el viaje.

Gutiérrez, un hombre apuesto, había sido el héroe de los cubanos en el sur de la Florida, el segundo cubanoamericano en integrar el gabinete en la Casa Blanca. El primero, Mel Martínez, fue secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano en el gobierno de George W. Bush antes de que Gutiérrez fuera nombrado al gabinete. Más tarde, Martínez representó a la Florida en el Senado federal.

Pero el acercamiento de Gutiérrez al gobierno de los Castro lo convirtió de la noche a la mañana en un paria entre los suyos.

“Lo consideran una traición”, dijo Gutiérrez.

Algunos amigos dejaron de hablarle, y no sólo Díaz-Balart. El representante Carlos Curbelo, republicano de Miami, cuya campaña de elección Gutiérrez apoyó en el 2014, dijo que el cambio lo sorprendió.

“Considero que su cambio de postura es drástico, y fue algo inesperado”, dijo Curbelo.

Algunos amigos de Gutiérrez lo consideraron una emboscada.

“Fue muy triste enterarme”, declaró a McClatchy Orlando Gutiérrez Boronat, jefe del Directorio Cubanoamericano en Miami. “Lamento que haya tomado esa postura”.

Al preguntársele si él y Carlos Gutiérrez todavía son amigos cercanos, Boronat respondió: “Somos amigos, pero hace ya un tiempo que no he hablado con él”.

Las dudas sobre sus verdaderos motivos enfurecen al normalmente imperturbable Gutiérrez.

“Los que se oponen debían tener el valor de ir a Cuba y ver el daño que esta fallida política [del embargo] ha provocado a millones de personas, en vez de sentarse en un escritorio y hacer declaraciones sobre un país que nunca han visitado”, dijo.

El ex presidente ejecutivo de Kellogg Co. dijo que varios colegas de su generación le han expresado apoyo en privado.

“He hablado con personas de unos 60 años y me han dicho: ‘Mira, me gustaría ir a Cuba, pero mis padres todavía están vivos. Sencillamente no puedo hacerlo mientras ellos estén vivos’ ”, dijo.

Gutiérrez salió de Cuba con su familia el 16 de julio de 1960, poco después de que el régimen de Castro confiscara una plantación de piña de la que su padre era codueño en Majagua, una localidad de la actual provincia de Ciego de Ávila, en el centro de la isla, unas 250 millas al sureste de La Habana. Gutiérrez tenía 6 años en ese momento.

La familia pasó en Miami sus primeros dos años y medio en Estados Unidos, comenzando con una estancia de tres meses en el Hotel Richmond en Collins Avenue. Entonces se mudaron a Nueva York, y después a México, donde Gutiérrez comenzó lo que sería una carrera de tres decenios en Kellogg. En abril de 1999 fue nombrado presidente del directorio y presidente ejecutivo del fabricante de cereales, el primer hispano en dirigir una compañía de la lista Fortune 500 en ese momento.

Aunque trata de desayunar saludable, Gutiérrez reconoce que tiene debilidad por Froot Loops y Frosted Flakes.

“Frosted Flakes y leche entera, difícil de superar”, dijo.

Gutiérrez sigue viviendo en Washington, aunque con frecuencia viaja a otros países y visita a sus amigos en el sur de la Florida.

El cambio de postura de Gutiérrez sobre Cuba se anunció en una columna de opinión en The New York Times el 23 de junio del 2015, seis meses después de que Obama anunciara que Estados Unidos reanudaría las relaciones diplomáticas con La Habana después de 54 años de distanciamiento cimentado en la Guerra Fría.

Con el título de Una postura republicana sobre la política de Obama hacia Cuba, Gutiérrez escribió: “Hoy me siento cautelosamente optimista por primera vez en 56 años. Veo un rayo de esperanza de que, en momentos en que Cuba permite el funcionamiento de unos cuantos emprendimientos privados y muchas empresas norteamericanas están entusiasmadas por entrar a un nuevo mercado, podemos ayudar al pueblo cubano”.

Un mes antes, en un discurso en la Universidad de Georgetown, Gutiérrez había dado algunas pistas sobre la evolución de su postura. Señaló las mejoras en el Puerto del Mariel para acomodar los barcos de carga más grandes que pasan por el ampliado Canal de Panamá como una señal clave del compromiso del gobierno cubano con las reformas económicas.

“En la costa este de Estados Unidos hay puertos que no están listos para los resultados de la ampliación del Canal de Panamá, pero el Puerto del Mariel está listo”, dijo Gutiérrez. “¿Para qué van a construir esa clase de puerto si no estuvieran pensando en cambiar el sistema económico?”

En febrero de este año, Gutiérrez presentó al ministro cubano de Comercio Exterior e Inversiones, Rodrigo Malmierca, a la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Washington, que le tributó una ovación de pie, el mismo día en que los dos gobiernos firmaran un acuerdo sobre aviación comercial en La Habana.

“Como orgulloso ciudadano estadounidense nacido en Cuba, se me hizo muy evidente que el amor del pueblo, el amor de la tierra donde nací, donde nacieron mis padres, mis abuelos, la tierra de mis ancestros, ese amor era más grande que cualquier diferencia política que pudiéramos haber tenido entre los dos países”, dijo Gutiérrez a los líderes empresariales estadounidenses.

Gutiérrez exhortó al Congreso a poner fin al embargo impuesto a Cuba en octubre de 1960, durante las últimas semanas del presidente Dwight D. Eisenhower en el cargo.

Todo esto asombró a los amigos cubanoamericanos de Gutiérrez. Para muchos, este giro de 180 grados de hombre de línea dura a defensor del acercamiento fue algo completamente inesperado.

Una foto ampliamente publicada de un sonriente Gutiérrez junto a Malmierca fue un golpe duro en las comunidades cubanoamericanas del sur de la Florida, Nueva York y Los Angeles.

“Alguien me llamó Judas”, dijo Gutiérrez con una sonrisa triste.

Es que durante muchos años, Gutiérrez defendió con fuerza la línea dura hacia Cuba.

Cuando era secretario de Comercio, copresidió el Comité de Asistencia a una Cuba Libre, establecido por Bush con el objetivo expreso de derrocar el régimen de Castro.

En septiembre del 2008, casi al final de su período al frente del Departamento de Comercio, dijo en un discurso en la Escuela de Gobierno de la Universidad de Harvard: “Lo que el embargo ha logrado ha sido negar a un enemigo jurado de nuestro país más recursos que hubieran podido usar en contra nuestra”.

Inicialmente, incluso se opuso al cambio de política de Obama hacia Cuba. “Estados Unidos ha hecho muchas concesiones y no ha recibido nada a cambio”, declaró a la revista Time.

Pero en los seis meses siguientes Gutiérrez publicó su columna en The New York Times, y su vida sufrió un cambio sísmico.

Gutiérrez batalla para identificar lo que provocó ese cambio. Una razón fue la conversación privada con Obama y su larga experiencia en China, primero con Kellogg y más recientemente en su cargo actual.

“He visto a chinos que salieron de su país regresar, hacer negocios allí y mirar al futuro”, dijo. “Una interrogante que siempre he tenido es: ¿Por qué no puedo hacer eso sobre Cuba? Eso es lo que he tratado de responder objetivamente”.

El haber salido de Miami cuando era niño, dijo Gutiérrez, también lo hizo más abierto a los cambios.

“Creo que es duro para los que viven en Miami registrar intelectualmente que han pasado 58 años, ser capaces de dar un paso atrás y ver a Cuba objetivamente, no emocionalmente”.

Haber vivido durante 30 años en México y Battle Creek, Michigan, sede de Kellog, expuso a Gutiérrez a diferentes puntos de vista.

A un nivel más personal, Gutiérrez dijo que su padre fue menos rígido ideológicamente que otros exiliados de su generación. “Mi padre era muy realista”, dijo. “No quería oír hablar de Cuba. Nunca quiso regresar. Pero decía: ‘Eso se acabó, y nunca será lo mismo’ ”.

John Kavulich, fundador y director del U.S.-Cuba Trade and Economic Council, Inc. (Consejo de Comercio y Economía EEUU-Cuba, Inc.), con sede en Nueva York, que ha impulsado el comercio con la isla mucho antes de que la Cámara de Comercio de Estados Unidos pensara en hacerlo, cree que, al final, el cambio repentino de postura de Gutiérrez sobre Cuba probablemente siga siendo un poco misterioso. Durante los últimos meses, Gutiérrez le ha hecho muchas preguntas a Kavulich en reuniones y conversaciones telefónicas antes y después de sus viajes a Cuba.

“Él tiene peso porque fue presidente ejecutivo de Kellogg y secretario de Comercio de un gobierno republicano”, dijo Kavulich. “Ahora ha tenido esta epifanía. Ver la luz puede ser bueno. Pero ahora la pregunta es qué hará con esa revelación más allá de usarla como una herramienta de mercadotecnia. Es difícil saber lo que piensan los demás”.

Jaime Suchliki, director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami, es uno de los amigos de Gutiérrez que no puso fin a su relación con su cambio de postura. Gutiérrez es experto de la institución y miembro de su junta asesora.

Los dos fueron a desayunar en Miami hace unos meses y tuvieron una conversación franca. Suchliki le preguntó si quería ganar dinero o que lo nombraran embajador en Cuba, y Gutiérrez dijo que no a las dos preguntas.

“Fui duro con él, pero mantuvo que quiere ayudar al pueblo cubano, que quizás esto provoque algún cambio”, dijo Suchliki.

Cuando Gutiérrez le preguntó si quería que rompiera sus vínculos con el Instituto, Suchliki le dijo que no.

“Le dije:‘Pienso que estás equivocado, pero tienes derecho a tu opinión’ ”, recordó Suchliki.

Aunque Gutiérrez siente alguna tristeza sobre las amistadas perdidas, ha hecho las paces con su controvertida postura.

“Estoy a gusto con mi posición”, le dijo a un reportero. “Y me puede citar textualmente”.

 
 

18 thoughts on “Gutiérrez y sus razones para el cambio hacia Cuba

  1. Bueno, hay quien con los años se vuelve sabio, o “camaleónico”. O, no estaba convencido, o es un oportunista…Sin mas comentarios. Saludos.

  2. Lennon, en realidad no creo que los haya traicionado, les pagó durante años U$D 20 millones y no hicieron nada de nada. No crees que ya es hora de que prueben hacer una mejor inversión del dinero del contribuyente?. Yo he trabajado con medios gringos y te puedo asegurar que cuando llegas a un acuerdo con ellos pagan sin problema pero a la vez exigen que cumplas tu parte. Tu crees que la disidencia o el anticastrismo de Miami cumplieron su parte?. Sabes lo que hacían allá y acá con el dinero?, quieres ver los informes de la fiscalía del Congreso?, quieres leer los informes secretos del jefe diplomático de los EEUU en Cuba sobre el dinero y los disidentes?. Todo eso es material público, puedes acceder a el por Internet. No, hombre, los gringos no traicionaron, ellos cumplieron su parte del trato, quienes no la cumplieron fueron los disidentes. Piensa, no repitas todo lo que lees. Un abrazo.

  3. De lo que se trata no es de si Washington o la oposición cubana cumplieron acuerdo alguno entre ellos, el asunto es que lo que si traicionó Washington, Obama mediante, es la defensa de los derechos humanos, una política que había llevado este pais por el mundo y que es lo que había engrandecido la democracia americana. Lo que se ha impuesto es el cinismo pragmático del empresario americano, Gutierrez no debe comparar a Cuba con China, los cybanos no somos chinos y es una ignominia decir que está bien comer mejor con una mordaza en la boca, hay quienes son capaces de soportarlo y venderlo como mejor, pero sigue siendo una inmoralidad y una vergüenza.

  4. Para que le explicas a Lennon? Hay personas que solo tienen un bocadillo en su mente y de ahí no los sacas, por más que la realidad le explote en su cara. La disidencia cubana desde el 59 para acá ha contado con recursos que muchos países enteros no han tenido ni para gobernar. Y pienso que carlos Gutiérrez es un hombre sincero que se reencontró con sus raices y entendió su realidad y eso es lo que vale al final

  5. si Carlos Gutierrez,como cualquier otro,cree que siendo complice de la tirania Comunista,cuba obtendra la libertsd,que es lo que verdaderamente debe contar,ese es su problema.Yo creo que quizas se coman un bistec…o se podran hacer una mamografia,pero solo eso.,,,,,cada cual piensa como quiere o puede,por eso,nada major que Un ciudadano,un voto.

  6. Fernando ¿Es una suerte o una desgracia que los “disidentes” (asalariados) no hayan cumplido su parte del trato? Me suena a que si un asesino falla en su misión hay que pagarle a un asesino mejor.

  7. Gustavo, que puedo decirle yo sobre como le “suenen” a Ud. mis comentarios?. Yo conozco su posición y por que entra a opinar a este blog de vez en cuando, cada vez que piensa que encontró una brecha pero le damos espacio, siga intentándolo. Un abrazo.

  8. Gustavo(9) : ante todo,le dire que ,solo los “pensadores revolucionarios de talla e inteligencia Aguda,tienen cabida en esa academia del marxismo tardio que es “la pupila de Iroel” …como usted es uno de esos,lo saludo y vuelvo a felicitar por su agudo comentario.Le dire,no ibstante que ,aunque no estoy de acuerdo con la postura del Sr,Carlos Gutierrez,entiendo su Valentia y solo me apena (aunque lo sabia) solo recoja estos insultos de parte de los que el quiere ayudar.Asi que asesino bien pagado, Secretamente me allegro;para el mundo : que pena me da con el !!!!

  9. 7, se que ustedes por falta de costumbre y democracia, no se preocupan por lo que piensan los demás, menos aun en los que piensan diferente a su bocadillo.
    Le cuento Co., de nada valen los recursos si no tienes disponible espacio en ningún medio publico, menos aun derecho a protesta, para que hablar de pluripartidismo legal. Resumiendo: sus ideas y proyectos llegan tan lejos, como las planes de sobre cumplimento del ntv, y ustedes los saben.

  10. Lennon, la verdadera oposición en Cuba, la disidencia honesta y revolucionaria -transformadora-, que hacemos en Cuba, JAMÁS LA PAGARÍAN LOS GOBIERNOS IMPERIALISTAS sean demócratas o republicanos, porque la oposición verdaderamente patriótica en Cuba busca más justicia, más equidad, más respeto por la diversidad, más soberanía, más autodeterminación desde lo individual hasta lo nacional, y ni los políticos americanos ni los que han vivido del conflicto, quieren eso para Cuba. Respetable, la postura de el señor Gutiérrez.

  11. A mí el que me diga que lo más importante a resolver en Cuba es el tema de la democracia, el pluripartidismo y los derechos humanos, me le río en la cara. Yo vivo en Colombia, una de las democracias pluripartidistas más longevas de América Latina, supermercados llenos de lo que quieras, muchas carros, muchos edificios altos, la cuarta o quinta economía de América Latina… y no hay un día que salga a la calle que no vea más de cinco indigentes tirados en alguna esquina durmiendo o en coma, noticias de niños muriéndose de hambre, gente botadas de hospitales porque su EPS no cubre su tratamiento, etc. Así que no me digan que la democracia y la “libertad”(capitalismo) lo resuelven todo. Gutiérrez no es ningún traidor, es una persona que piensa, vio lo que pasa en China, sabe que todo el tema de los derechos humanos es más usado con fines políticos más que cualquier cosa, y solo quiere mejorar la situación de Cuba por una vía más lógica y racional.

  12. Dariem(15): ver gente pobre,miserienta,con probleas economicos,no tiene nada de novedoso…donde ha estado usted que no lo ha visto ??Ese es el problema del Mundo…hace mucho tiempo.Pero seguro que en una dictadura centralizada y con todo el poder y la iniciativa en manos del estado y sus Iluminados,nunca vera otra cosa !!Todo cominza con la libertad,con los derechos,despues,si se trabaja duro,bien y se administa major,vendra lo otro……Hablando de Colombia,gran parte de la violencia y pobreza en algunas areas,es culpa de su Iluminado !!!O no es asi ?? Y despues hablan de la ingerencia de los EEUu !!!!Para terminar,yo no se con que ojos usted mira,pero Colombia es tremendo Pais hoy,en contraste con Cba que esta arruinada y su poblacion en fuga….por la falta de libertad y democracia….claro !!!Ayuda y regalos no le ha faltado !!

  13. En q estará pensando Gutierrez…llevar obreroS de la India…pagarle es salario al Estado cubano para q este a su vez lle de la quinta parte a los trab cubanos…vender los cereales en pesos cubanos y traerlos a USA… todo eso tiene q cambiar primero Sr Gutierrez y al parecer no va a cambiar y si cambia…CUANDO? cuando ud no exista.

  14. Me disculpan si mi pregunta se aleja un poco del tema pero tiene alguien idea de con qué pasaporte entró Gutierrez a Cuba?, el de Cuba o el de EEUU?.

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