“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Grettel y Giselle

GiselleTomado de Cuba.cu

El Ballet Nacional de Cuba (BNC) cierra hoy una grandiosa temporada de Giselle tras el histórico debut de su más joven primera bailarina en la actualidad, Grettel Morejón, en esa obra cumbre del Romanticismo.

Una pieza repleta de desafíos, que la artista sorteó la víspera con personalidad propia, sutileza, elegancia, musicalidad, pasión y una seguridad técnica e interpretativa irreprochables. No suelen verse debut de esta calidad.

Vale destacar que no solo fue la primera vez de ella, lo era también de su partenaire Rafael Quenedit, un príncipe natural y bailarín de excepcionales condiciones, con biotipo ideal de danseur noble y el papel del duque Albretch le brotó sin esfuerzo aparente.

Además, fue una función de debut para Glenda García en el importante personaje de Myrtha, reina de las willis, muy creíble en su sed de venganza, imponente y con una ejecución técnica de altura.

La orquesta contribuyó al clima generado por las interpretaciones y un percance en el primer acto dio lugar a otra secuencia actoral maravillosa, que puede haber pasado inadvertida para quienes no conocían el ballet escena por escena.

Cuando Giselle espantada por el engaño de Albretch rechaza el collar obsequiado por la prometida de este, el hecho de que la prenda se trabara en el vestido de la bailarina, dio un toque especial a la locura.

Así nació otra Giselle fabulosa dentro del BNC, una de las grandes compañías del mundo, y dentro de una temporada espléndida porque las primeras figuras más experimentadas: Sadaise Arencibia, Anette Delgado y Viengsay Valdés, danzaron caracterizaciones particularmente cautivadoras cada una.

Delgado, junto a su habitual partenaire Dani Hernández, repetirá este domingo para cerrar el ciclo de esa obra en la que la carrera de la prima ballerina assoluta cubana Alicia Alonso, directora de la compañía, adquiere tono de leyenda.

Bailar Giselle en Cuba y en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso pone los nervios de punta a cualquiera, requiere valentía, no importa si es principal o cuerpo de baile, todos igual de valiosos.

Sigue siendo una obligación preservar esta joya, que en pleno siglo XXI continúa siendo una carta de triunfo para los cubanos, y no sería vano recordar que los debut son puntos de partida, el camino de Morejón en este clásico apenas comienza, eso sí, con muy buen paso.

 
 

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