“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

¿Está la ciencia cubana en decadencia?

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Foto: Raquel Pérez Díaz

Tomado de OnCuba

Hace unos días el pelotero Alfredo Despaigne pegó un jonrón que le permitió a Cuba clasificar a la segunda ronda del Clásico Mundial de Béisbol. Despaigne, por suerte para los cubanos que viven en Cuba, tiene firmado un contrato con equipos japoneses y las nuevas regulaciones le permiten a ese gran pelotero disfrutar de un elevado por ciento del valor de ese contrato y seguir jugando en y con equipos nacionales. Yo creo 100 por ciento que se lo merece.

Hace unos años, un magnífico científico cubano logró sintetizar un producto que permite producir una vacuna decisiva para el sistema inmunológico, por supuesto, un hallazgo que también puede ser un bien de exportación de alta tecnología. En el campo de la ciencia ese fue otro jonrón. Nuestras regulaciones, sin embargo, impiden que ese científico y su equipo puedan disfrutar de un por ciento mínimo de los resultados de su trabajo. Yo creo 100 por ciento que no lo merece.

A pesar de ello, nuestro sistema de ciencia y tecnología y los que trabajan allí (incluyo a las Universidades) sigue funcionando y generando productos, servicios, soluciones, mejoras que contribuyen al desarrollo del país, aun cuando en muchas casos, nuestras empresas no se interesen por esos productos, servicios, soluciones y mejoras.

Al ver los anuncios en la Televisión cubana por la celebración del aniversario 55 de un instituto de investigación emblemático en el país, fundado por Fidel Castro, y conocer de sus éxitos creando productos y servicios me vino a la mente la misma pregunta de siempre: ¿Por qué entonces no logramos potenciar esa gran fortaleza y convertir de verdad la ciencia en una fuerza productiva decisiva en nuestro esfuerzo de desarrollo?

No es que no lo hayamos alcanzado en algunos productos y servicios. Sin duda, cuando aparece este tema enseguida nos viene la imagen del Polo de Biotecnología, se nos aparece el Heberprot-P, las vacunas terapéuticas contra el cáncer y algunos más.

Pero lo cierto es que, salvo esas raras excepciones, nuestra economía sigue anclada en productos y servicios decimonónicos y asistimos hoy a una especie de discusión silenciosa donde se reproduce un viejo debate muy generalizado en otras latitudes sobre si la ciencia debe ser empujada desde la demanda y financiada por el sector productivo, sea este público o privado, o si por el contrario debe ser promovida desde los gobiernos; si el esfuerzo en ciencia e investigación básica debe ser considerado un gasto y enclaustrado en nuevos monasterios o si la ciencia y la investigación aplicada deben ser dominio exclusivo de las empresas y financiada desde ellas. No hay una respuesta única a estas interrogantes ni mucho consenso al respecto.

Donde sí hay consenso es que el desarrollo resulta inalcanzable hoy si no vamos de la mano de la ciencia, pero también las maneras en que se debe tomar esa mano parecen ser muy diversas.

Tal como dice Noah Harari en su libro[1], la ciencia necesita algo mas que simplemente la investigación para producir progreso. Depende del refuerzo mutuo de la ciencia, la política y la economía. Las instituciones políticas y económicas proporcionan los recursos, sin los cuales la investigación científica sería imposible. A cambio, la investigación científica proporciona nuevos poderes que son usados, entre otros cosas, para obtener recursos, algunos de los cuales se reinvierten en investigación”.

Recursos, desde personas capaces de hacer ciencia, hasta aquellos objetos necesarios para producir ciencia. Todavía hoy en nuestro país tenemos personas capaces de hacer ciencia, aun cuando hemos sufrido un drenaje tal que nos ha llevado a un punto sin retorno y nos ha hecho perder posiciones relativas en algunos de los indicadores que comúnmente se usan para establecer la posición de un país en Ciencia, tecnología e innovación.

Así el año en que mas científicos tuvo el país, según cifras públicas, fue el año 1992, cuando 6291 personas se desempeñaban como investigadores (aunque probablemente fueran más, pues también los profesores universitarios dedican una parte de su tiempo a investigar). Luego ese número ha ido reduciéndose sistemáticamente, hasta los 4 335 del año 2014, último con cifras públicas[2].
———————————————————————————2010————2011

Gasto total (MMCUP)—————————————————-651,5———–622,4

Investigación y Desarrollo———————————————390,9———-373,4

Otras actividades de científicas y tecnológicas—————-260,6———-249,0

En realidad, dada las necesidades del país y la demanda de “ciencia” desde el sector productivo, cuesta trabajo decir si esa cantidad es mucho o poco, pero lo cierto es que la “pérdida de investigadores” o la “poca capacidad de reposición”, sí debe ser más que un motivo de preocupación, un gran motivo de ocupación. Y sin gerundios, que expresiones como “nos estamos ocupando” o “estamos estudiando”, aquí suenan a justificación siempre recurrida.

El anuario estadístico de Cuba de 2015 nos permite ver además comportamientos que llaman la atención: de 2010 a 2015, se reduce en un 11 por ciento el total de las personas que trabajan en “el sector de la Ciencia y la tecnología”, la cantidad de directivos se reduce en casi un 35 por ciento, en un 11 por ciento la cantidad de técnicos, mientras el personal de administrativo apenas se reduce en un 6 por ciento y los operarios casi crecen al doble (95 por ciento) y el personal de servicio en un 40 por ciento. Son números raros para un comportamiento también muy raro.

Recursos es también dinero, dos fenómenos vienen aconteciendo a los que hay que mirar y atender. Se reduce el total de gastos  en la ciencia y cada una de sus partidas.

También cambió la estructura del gasto, de 2010 a 2015, las fuentes provenientes del presupuesto del Estado se redujeron en un 55 por ciento, mientras que los recursos dedicados desde el sistema empresarial crecieron en un 229 por ciento. Todo indica que la respuesta a la pregunta ¿Cuál es la ciencia que debemos hacer?, se está respondiendo de forma práctica si seguimos “el camino del dinero”.

Sin embargo, al menos para mí, resulta en extremo preocupante que se consolide en nuestro país una tendencia a pensar que debemos poner la ciencia únicamente en manos de la empresas y que sobre esa idea, crezca aquella otra que impulsaría a convertir a los centros de ciencia y tecnología y los institutos de investigación en apéndices de un sistema empresarial que, en general, no tiene como un propósito explicito ni la innovación ni la creación de nuevos productos y su “éxito” no se mide en nuevos productos y servicios, sino en por cientos de cumplimiento de un plan que es más un ejercicio de “administración de recursos escasos” que uno de previsión y anticipo del futuro.

Hoy ya podemos recoger una cosecha preocupante en algunos indicadores de 2010 a 2015[3]:

• Las solicitudes de patentes nacionales ha disminuido de 63 a 26. Los registros concedidos de 139 a 68.

• El coeficiente de invenciones de 0,56 a 0,23 (cantidad de solicitudes por cada 100 000 habitantes)

• La tasa de dependencia se ha elevado de 3,22 a 6,12 y

• La tasa de autosuficiencia ha disminuido de 0,24 a 0,14.

Es cierto que nuestro sistema de ciencia y tecnología nació en otras condiciones y disfrutó de otras condiciones. Es cierto que debe evolucionar, pero también es cierto que un país pequeño, subdesarrollado, con escasos recursos naturales muchas veces mal aprovechados (tenemos sequía, pero desperdiciamos el 50 por ciento del agua que se utiliza en la agricultura por sistema de riego de épocas ancestrales) debe conservar la capacidad de su conducción como precondición del avance hacia el desarrollo.

Es cierto también que desperdiciamos una parte importante de nuestro potencial productivo en la ciencia y la tecnología, en parte por regulaciones extemporáneas, por ejemplo, nuestro institutos y universidades no pueden externalizar de forma adecuada sus resultados hacia el resto del sistema productivo nacional e internacional y les cuesta mucho trabajo poder establecer algún vínculo con empresas extranjeras que faciliten recursos de inversión, en parte, por ideas y prácticas que deben ser cambiadas y en parte por ausencia de incentivos que premien adecuadamente el esfuerzo de nuestros investigadores.

Hoy tenemos la ventaja de documentos programáticos donde, en la letra, se le concede un papel relevante al sistema de I+D+i . Plasmar esas ideas en políticas adecuadas y regulaciones consistentes y coherentes va a tomar, al parecer, un tiempo que no tenemos. Nuevamente el “gerundio” se nos aparece como un fantasma o como el peor de todos los fantasmas.

Todos hoy estamos convencidos que no fue el amor por la geografía lo que decidió a los reyes de Castilla y Aragón a financiar el “proyecto científico” de Cristóbal Colón. Todos hoy sabemos de los beneficios que ese proyecto le reportó al reino de Castilla y Aragón.

Políticas adecuadas y cuanto antes son necesarias hoy para no perder lo que ya tenemos y para construir nuevo sobre lo que ya ha sido construido. Tener un sistema de I+D+ i obliga a disponer de un sistema de financiamiento poderoso, flexible, mixto (Estado, Estado, fundaciones, fondos de inversión) que nos permita aprovechar esa ventaja adquirida en todos estos años. No debemos perder a todos nuestros posibles conquistadores de futuro.

Diluir los dineros que empleamos en la ciencia en otras partidas es una de las mejores maneras de perder la perspectiva de cuanto realmente empleamos en ella y cuanto nos falta por emplear. Un país de científicos necesita de un presupuesto acorde a esa idea.

Porque  la ciencia y su aprovechamiento consecuente nos hace mas fuerte y sin ella el desarrollo se aleja de nosotros como el horizonte.

Fuentes consultadas

[1] “Sapiens, de animales a dioses” Yuval Noah Harari.

[2] RICYT 2016

[3] Todos los datos ofrecidos más abajo provienen del Anuario Estadístico de Cuba 2015.

 
 

25 thoughts on “¿Está la ciencia cubana en decadencia?

  1. Como muchas de las decisiones del control estatal, se iran apagando muchos logros que se volveran insostenibles, irrentables esperando inversion extrangera, al final vendiendo sin una precepcion objetiva del pais que esta cada dia mas viejo, y de aqui a poco ni fuerza laboral va a tener, este articulo con numeros pareciera que estan esperando que venga alguien a arreglarlo todo, sin mas palabras.

  2. el estado cubano no tiene recursos para invertir en la ciencia cubana,a lo que es lo mismo,poco a poco ira perdiendo a su personal calificado y este emigrara.pobre cuba,unos decisores equivocandose por casi 60 años.

  3. Por que uno se lo merece y otro NO, será que se dieron cuenta que los tiempos han cambiado y han decidido la gran mayoria de los deportistas emigrar, y perdemos por ejemplo en la pelota con paises sin tradición beisbolera. Pues lo mismo puede pasar con los cientificos, se irán para donde sean mejores remunerados, la cuestión no es que sean RICOS, son las necesidades diarias que no son cubiertas, LA FAMILIA. Hasta que no se den cuenta que vivimos en el 2017, no mejorararan las cosas.

  4. y que me dices de que los musicos del regueton o de la salsa o cualquier musico puede cobrar en dolares sus presentaciones puede comprar o podia comprar carro, hacer libre sus contrataciones en fin ganar divisas sin limites y un medico que se dedica a salvar vidas todos los dias no tiene ni para coger la guagua, una total desigualdad nuestro pais, paradigma de igualdad en el mundo

  5. En Cuba hoy casi todo está en decadencia, sería un milagro que la ciencia cubana no fuera decadente, bueno. Las reglas tienen sus excepciones.

  6. Esta dicho el problema, que por cierto no es con mucho uno de los principales problemas, en un pais que se cae a pedazos.

    Pero de la “solucion” de ese problema y de los otros no se habla, o bien porque no se tiene puñetera idea de como resolverlos o porque la solucion pasa por atacar al mono, pero con ese no se juega.

    Otro ejercicio “teorico” pero que poco aporta por no relacionar efecto con causa.

  7. Los centros de investigación se están descapitalizando, los jóvenes científicos se van a otras actividades, fuera o dentro del país. Ya hay institutos en franca unión o desaparición. Pronto estaremos totalmente desprovistos de ciencia. Todo lo demás que se diga en los medios es pura palabrería. Hay que actualizar las cifras con 2016 y se verá como va cuesta abajo.

  8. Ten cuidado Ravsberg no te acusen de enemigo por publicar estas verdades escritas por un economista reconocido.

  9. Es una pena que no hayan datos publicados de la cantidad de investigadores que quedaban en el 2016, porque pienso que ha disminuido respecto al 2014 notablemente, al menos en mi centro de trabajo es así, entre los que se han retirado y los que se han ido, lo mismo al extranjero que a hacer cualquier cosa, son bastantes. Si seguimos como vamos, dentro de poco no se va a necesitar mucho presupuesto para las ciencias, pues no va a quedar casi nadie.

  10. Es verdaderamente preocupante y decepcionante, aunque no sorpresivo, el contenido de este artículo. Recuerdo cuando una o más veces Fidel Castro dijo, categórico como siempre, que éste sería (o era ya) un país de científicos. Seguramente inaugurando algún centro de investigación, de los todos que inauguró o “creó”. El triunfalismo vacío alienta (a los alentables de siempre), pero no alimenta.
    Cuando uno tiene un mínimo de información acerca de la progresión como que geométrica de los nuevos avances tecnológicos en el mundo y sus casi inmediatas aplicaciones en la industria y en los productos resultantes, se sabe que tras eso están los avanzados centros de investigación que en el capitalismo, aún con su merecida fama de mercantilismo feroz y pragmático y explotador, son súper priorizados y privilegiados.

  11. Acá no acabamos de salir, asumamos optimistamente, de mediados de la segunda mitad del siglo XX, desperdiciando recursos que van desde el inapreciable recurso humano a la vital agua. Y nadie se hace el haraquiri. Pero bueno, para eso está el socorrido bloqueo y la agresividad imperial que nos asisten, compasivos, ante cada nuevo o renovado o crónico fracaso.
    NO quisiera capitalismo en Cuba, sino un sistema económico racional que potencie la creatividad, libere las fuerzas productivas y premie el esfuerzo individual y colectivo de la gente; lo que aún con una planificación centralizada y justicia social a discreción creo sinceramente que puede lograrse. Aunque no sé si con esa gente enquistada en el poder sea posible.

  12. En realidad la ciencia cubana sí que se aprovecha … en el extranjero.

    Quiero hablar de Julio Castro-Palomino, un cubano que emigró a Alemania y trabajó para la Bayer durante 3 años. Después se desplazó a España donde trabajó para la multinacional farmacéutica española Almirall durante 5 años. Después trabajó en Oryzon, otra compañía farmacéutica española.

    Finalmente fundó en España su propia compañía, Palobiofarma.

    Recientemente esa compañía le vendió los derechos de un antitumoral a Novartis. En el contrato se establece un pago inicial de 30 millones de euros, seguido de otro de 40 millones. Y si el fármaco da buen resultado en la clínica le pagaran 400 millones de euros.

    En otras palabras, el cubano Julio Castro-Palomino se ha hecho millonario con su investigación.

    Por cierto Fernando, sería interesante hacerle una entrevista. Julio es el héroe del momento en el sector de emprendimiento tecnológico en España.

  13. El problema es que los burocratas que viven del trabajo asalariado, confunden capitalismo con mercado. Ellos eliminaron la competencia mercancil en Cuba y han hundido la economia, la salud, la educacion y las Ciencias.
    El mercado no es capitalista, es anterior al capitalismo y el socialismo no es un invento, nace dentro del capitalismo con las cooperativas y el trabajo libre, en competencia mercantil con el capital que explota asalariados. Y que pasa en Cuba? El capitalista es el estado, controla el mercado, impide el trabajo libre y por tanto frena el socialismo.

  14. Muy buen artículo, con argumentos y cifras bien claras, como nos tiene acostumbrados el Dr. Juan Triana. ¿Lo leerán y tendrán en cuenta aquellos que toman las grandes decisiones del país? Soy optimista, espero que sí. Saludos

  15. El campo de la biotecnología en Cuba genera ganancias con múltiples productos que se exportan pero el Estado siempre ha saboteado el progreso de la ciencia que ellos impulsan. Por una parte, el estado controla todo el dinero de lo que ganan los centros de investigación que producen, le quitan gran parte para otras actividades de la sociedad que carecen de dinero. Por lo tanto los centros de ciencia no han tenido la oportunidad de actualizar su tecnología, reponer materiales y equipos necesarios para la producción. En muchos de estos centros existen muchas plazas de cargo administrativos que no hacen nadas y se pierde mucho dinero en sus salarios. A los científicos no le permiten hacer becas en el extranjeros, cuando en la TV cubana publican lo orgulloso que se sienten de tener bailarines y músicos con becas en USA. los científicos hacen un trabajo muy valioso y se le cierran todos los caminos. No ganan lo que deberían de ganar como lo hacen los músicos y los deportistas.

  16. Si el número de investigadores ha caído en el país ha sido porque el Estado no ha querido que se dedique más dinero a la investigación porque según ellos deberían de generar un producto en un año y no lo hacen. Pero están locos porque un producto científico toman años en obtenerse. Solo quieren dedicarse a producir sin renovar o mejorar los productos. Hubo casos de Cólera en Cuba y podríamos haber tenido una Vacuna para inmunizar a la población pero cuatro años atrás decidieron cerrar un proyecto de vacuna contra el Cólera que ya tenía un candidato vacunal que le faltaba poco, porque no querían gastar dinero y decían que es enfermedad no llegaría a Cuba.

  17. FERNANDO, BUEN ARTICULO, LAS EXPLICACIONES DE TRINA SIEMPRE SON ACERTADAS MI COMENTARIO NO VA A EL ARTICULO, VA MÁS A LOS COMENTARIOS.
    1ro. No creo que la ciencia cubana esté en un mal momento. Creo que los resultados hablan por sí solo en cuanto desarrollo de nuevos fármacos y nuevas técnicas.
    2do. La ciencia cubana no está en ruinas ni descapitalizadas. Los centros del polo científico son empresas de primer mundo. Mientras trabajaba en el centro de inmunologia molecular tuve oportunidad de viajar por muchos países de primer mundo y siempre regresaba con la convicción de que teníamos de lo mejor que había y hay en el mundo de las ciencias tanto tecnológicamente como en cuanto a capital humano.
    3ro. Creo que seria un error privatizar la ciencia en cuba. El estado si cuenta con recursos para mantenerla y desarrollarla y de hecho los dedica cada año. Por poner un solo ejemplo , el centro de inmunologia molecular contaba con un presupuesto de 12 millones de dólares al año de los…

  18. Continuando con mi comentario.
    Es cierto que existen trabas burocráticas y regulaciones absurdas que obstaculizan el trabajo científico. Las propias regulaciones aduana les dificultan que los medios necesarios lleguen en el justo momento que pueden ser más útiles. También están las paranoias de algunos controladores que entorpecen el acceso a firmas extranjeras distribuidoras de algunos materiales vitales y por supuesto el pésimo e injusto sistema de estimulacion que tienen los jóvenes cierto tificos. Yo he visto con mis propios ojos como al menos 6 de cada 10 científicos que se quedan en otro país terminan dejando la ciencia de lado pasan el resto de su vida en un trabajo que le reporta una vida relativamente cómoda pero que tiene como precio ahogar su vocación y su sueño profesional. No dudo en decir que si al menos el 10 % de las utilidades de estos centros se repartieron entre los trabajadores el éxodo seria casi nulo.

  19. Pedro, gracias por tus explicaciones, da la impresión de que conoces desde dentro el tema y esa visión siempre nos enriquece. Tienes razón en que este año y el pasado han aparecido una serie de logros científicos cubanos incuestionables. Sin embargo, Triana da algunas cifras que son verdaderamente preocupantes como el descenso en el numero de científicos en activo. Un abrazo

  20. Muy buenas las aclaraciones de Pedro el número 17. Nada de privatizar las investigaciones, eso sería una locura en nuestro país.

  21. (17) Pedro

    ¿Dónde están los antibióticos soviéticos?

    Lo pregunto porque en el tema de los medicamentos, que es el que conozco, la contribución de la investigación estatal a la puesta en el mercado de medicamentos es nula, tanto en países capitalistas como comunistas.

    Fleming descubrió la penicilina en un laboratorio estatal … y fue capaz de aislar una cantidad minúscula que no llegaba ni para tratar a un solo paciente. Fue la industria privada la que desarrolló la fermentación a gran escala para poner en el mercado toneladas de fármaco.

    Solo la industria privada es capaz de poner millones de euros en cuestión de días para el desarrollo de los descubrimientos. No hay estado capaz de responder con semejante rapidez y cantidad de dinero.

    Así se explica la contribución nula del Comunismo a la puesta en el mercado de fármacos.

    Un solo cubano en la industria privada, Julio Castro-Palomino, es capaz de movilizar más recursos que todo el estado cubano.

  22. Quien gana más? Un ingeniero, un biólogo, un mèdico, o un pelotero o un artista? Cuántas oportunidades se les dan a atletas o artistas que no se les dan a ingenieros e investigadores? Es cierto que migran más los tècnicos y mèdicos que los artistas? Quien responde a estas interrogantes?, Y si se conocen, Por què no se resuelve?. Buenos días.

  23. Gabriel aporta aquí un gran disparate. Buena parte de los recursos con que las grandes empresas privadas desarrollan los avances más adelantados de la ciencia y la técnica proviene del Estado. Esa forma de operar es intrínseca al funcionamiento la economía capitalista en que determinados grupos de poder son capaces de destinar a su favor los recursos que aportan los contribuyentes.

  24. Continúo:
    Así acumulan y concentran capital, monopolizan el mercado y reproducen su enriquecimiento privilegiado. El costo de los medicamentos es un ejemplo.Casi ninguno de los grandes adelantos científicos del mundo moderno en los países capitalistas son explicables sin considerar el aporte protagónico del Estado.

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