“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Emigrados cubanos

Cubanos emigrados honran a José Martí en la Habana.

Cubanos emigrados honran a José Martí en la Habana. Foto: Raquel Pérez

Entre la confrontación y el diálogo

Cuando llegué a Cuba, se promovía en Washington y Miami la Ley Torricelli con el objetivo de recrudecer el Embargo de EEUU, siguiendo el viejo esquema de agudizar la crisis para empujar a los cubanos a alzarse contra el gobierno.

Al final la política de confrontación, basada en las acciones del poderoso vecino del norte, sirvió para fortalecer la mentalidad de “plaza sitiada” y la propaganda convirtió a EEUU y al exilio en “responsables de todos los males” que sufrió la gente.

Los enemigos de Castro perdieron una oportunidad de oro para ganarse el corazón de sus compatriotas en la isla. En aquel entonces hubiera sido suficiente levantar el bloqueo a las ventas de medicinas y alimentos para cambiar su imagen.

Desde los años 60 la apuesta por la confrontación viene siempre acompañada de rocambolescos análisis políticos o económicos sobre el inminente fin de la Revolución. Nadie sabe cuántas veces han repetido que “ahora sí se acaba”.

La Iglesia Católica y algunos gobiernos occidentales, aburridos de esperar “la hora final”, reciben los azotes del exilio más radical cuando se deciden a explorar caminos que pasan por el diálogo e incluso por la cooperación.

Perciben un nuevo escenario marcado por la masiva liberación de presos, la conmutación de penas de muerte, la apertura del trabajo autónomo y el fin de prohibiciones absurdas, como el ingreso a los hoteles o la compraventa de viviendas.

En ese marco se inserta la apertura hacia los ciudadanos que viven en el exterior. El presidente Raúl Castro dio un paso decisivo reconociendo públicamente que la mayoría de los emigrados son patriotas y solidarios con los cubanos de la isla.

No es la primera vez que los  emigrados cubanos  se reúnen con el gobierno.

No es la primera vez que los emigrados cubanos se reúnen con el gobierno. Foto: Raquel Pérez

Los tiempos han cambiado tanto que incluso exiliados del ala dura, como  Carlos Saladrigas, buscan un diálogo y rechazan el Embargo, renunciando a “la estrategia de intentar dañar al régimen cubano a través de dañar al pueblo”.

El empresario dirige un grupo que se propone apoyar las reformas que impulsa el gobierno de Raúl Castro, promover el respeto a la soberanía, los derechos de los cubanos y ofrecer ideas para ayudar a la prosperidad económica de la nación.

“Nunca aspiramos a imponer, sino solo al derecho de poner ideas y proyectos sobre la mesa”, explica Saladrigas. Propone dar créditos a los trabajadores autónomos y reconoce que “muchos empresarios del exilio desean invertir en Cuba en sociedad con cubanos de la Isla”.

Ahora el gobierno de Raúl Castro convocó a un encuentro en Washington con la comunidad de emigrados, evento al que se acudirá por invitación, según informó el sociólogo emigrado Haroldo Dilla, en un artículo donde rechaza participar en el diálogo.

Dilla, asegura que el Estado cubano no es “una representación legítima de la nación, de la misma manera en que no es posible llamar emigración a un grupo de personas seleccionadas a partir de su cercanía ideológica y emocional con ese Estado”.

Cree el intelectual que la convocatoria se debe a que en la isla “necesitan desesperadamente la participación del dinero de los emigrados en la reconversión capitalista de la sociedad cubana y de la propia élite postrevolucionaria en burguesía”.

El gobierno abre la puerta a los emigrados cubanos

En estas reuniones los   emigrados tienen acceso a figuras principales de del  gobierno.

En estas reuniones los emigrados tienen acceso a figuras principales de del gobierno. Foto: Raquel Pérez

A pesar de que Torricelli se equivocó, en los 90 sobraban razones para pensar que un poco más de presión bastaría para derribar la revolución pero decir en el 2012 que Cuba no podrá sobrevivir sin las inversiones de Miami parece un desvarío.

Empezando porque para lograr las inversiones de los cubanos de la migración no hace falta una conferencia, bastaría una autorización del gobierno cubano para que gente como Carlos Saladrigas den el paso que desean dar desde hace tiempo.

Además, Cuba tiene relaciones comerciales con toda América Latina, un intercambio Sur-Sur que da frutos desde Venezuela hasta Angola, créditos de China, una reserva de U$D 5 mil millones y a Repsol tocando el petróleo en el fondo marino.

Así que el problema parece más político y humano. Es claro que muchos emigrados no simpatizan con el gobierno y también que el sentimiento es mutuo pero estas décadas de confrontación entre cubanos solo sirvieron para desangrar la nación.

Es verdad que los emigrados fueron despojados de sus bienes en la isla, privados de sus derechos de ciudadanía y a veces maltratados como en Mariel pero no es menos cierto que el exilio organizó asesinatos, secuestros, atentados, invasiones y derribos de aviones civiles.

La comunidad de emigrados y exiliados debe decidir ahora si vale la pena aceptar la oferta de diálogo del gobierno cubano. Dilla se adelanta y lanza una advertencia dramática asegurando que la asistencia al encuentro solo servirá para apuntalar el “cadalso”.

Otros como Carlos Saladrigas opinan que hoy los emigrados tienen “que contribuir al debate sobre los cambios”, agregando que “Raúl Castro ha pedido a todos los cubanos que presenten sus ideas para contribuir a una Cuba mejor y, como cubanos que somos, así lo hacemos”.

Emigrados cubanos

About Fernando Ravsberg

Nacido en Uruguay, corresponsal de Público en Cuba y profesor del post grado de “Información internacional y países del Sur” de la Universidad Complutense de Madrid. Fue periodista de BBC Mundo, Telemundo de EEUU, Radio Nacional de Suecia y TV Azteca de México. Autor de 3 libros, El Rompecabezas Cubano, Reportajes de Guerra y Retratos.

 
 

4 thoughts on “Emigrados cubanos

  1. Estimado Fernando, aunque casi nunca comento, siempre leo tus artículos pues considero que el periodismo que haces es muy objetivo y a la vez ponderado, bien lejos de los extremos conocidos. No obstante, me parece que en éste has usado una generalización que no te hace justicia. Me explico, cuando dices “Es verdad que los emigrados fueron despojados de sus bienes en la isla, privados de sus derechos de ciudadanía y a veces maltratados como en Mariel pero no es menos cierto que el exilio organizó asesinatos, secuestros, atentados, invasiones y derribos de aviones civiles.”, a mi juicio haces un análisis simple pues ni todos los cubanos que viven fuera de la isla residen en Estados Unidos, ni en su gran mayoría han participado en los asesinatos, secuestros, atentados, invasiones y derribo de aviones civiles. Siguiendo tu línea de pensamiento, ¿habría que pagar “justos por pecadores”? Considero que es perfectamente posible hacer una diferenciación entre los que sí participaron en…

  2. Me parece una idea magnifica que TODOS LOS CUBANOS participen en esto. Lo que están dentro y los que están fuera del país. Siente que soy hijo de Cubano y no nacido en la Isla, para poder participar. Supongo que lo que el exilio a intentado hacer sobre los anos fue con la mejor intención pero ya se a torcido hacia algo perverso y político. Hasta cuando tiene que sufrir el pueblo con “abajo Fidel” Se parte de la solución,no el problema!

  3. Completamente de acuerdo con Angel, todos los cubanos los de afuera y los que estan en Cuba incluido el gobierno, tienen que aunar esfuerzos para sacar adelante a Cuba, que injustamente se encuentra postrado por tanto enfrentamiento entre cubanos, y no estar perdiendo el tiempo con repasar la historia a cada momento para decir quienes hicieron esto y quienes hicieron lo otro, etc. etc. y empezar de una vez en la reconstruccion de Cuba.

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