“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

El verdadero rostro de la operación Peter Pan (II)

niños-y-niñas-peter-pan

Tomado de El Estornudo

                                            ***

Más tarde, en un momento indeterminado, Rodríguez dirá que siempre ha sido un hombre solitario y al parecer no le falta razón. De momento sabemos que vive solo, que no tiene hijos y que tampoco se le conoce pareja. Por lo demás, suele hablar despacio, en voz baja, acompañando las palabras con gestos tranquilos, si bien algo toscos. La expresión de su rostro es noble pero sobre todo frágil, atravesada a ratos por un rictus muy leve, casi inexistente, como de desamparo. Aunque parece siempre afable e incluso a veces jovial, resulta imposible no percatarse de cierta tristeza vieja acumulada en la mirada, una tristeza que, si se quiere, es como una neblina muy fina siempre a punto de desvanecer. Por eso, si uno se toma un instante y le mira con atención, puede llegar a creer que Rodríguez no es en realidad un adulto, sino más bien, digámoslo así, la continuación de un niño roto.

                                           ***

Sobre las ocho de la noche del 30 de diciembre de 1961, la aeronave holandesa KLM en la que viajaba Rodríguez aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Miami. En la terminal, dos hombres vestidos de cuello y corbata esperaban por los menores provenientes de Cuba, quienes, luego de responder las preguntas de rutina y obtener el status de refugiados, fueron subidos en fila a bordo de un autobús.

-¿Adónde los llevaron?

-A los campamentos. Primero fuimos al de Matecumbe. Le decían “el infierno verde”, porque era en medio del monte, como si nos hubiesen soltado en el Escambray. Ni siquiera se veían las luces de la carretera. Los niños vivían en chozas de madera, imagino que dormirían cerca de ochenta en cada una de ellas.

-¿Quiénes se quedaron allí?

-Los mayores, los que tenían entre quince y dieciocho años, que era el tope de edad para la Operación. La mínima, he llegado a escuchar, fue hasta de dos. Yo me asusté mucho porque nunca fui de campo, sino de ciudad, y aquello era una boca de lobo. Había muchachos por doquier, pero incluso así inspiraba una soledad tremenda. Yo llegué a sentir, no sé, como que no debía estar allí.

-¿Adónde los llevaron después?

-Al campamento Florida City, donde me quedé durante los primeros cuatro meses. Años atrás había sido una base aérea. Básicamente consistía en barracas militares convertidas en apartamentos que quedaban al cuidado de matrimonios cubanos. Había lo mismo hembras que varones, pero estos últimos menores de doce. Yo caí allí al borde, como quien dice.

-¿Tenían alguna rutina?

-Durante las mañanas íbamos a clases y por las tardes podíamos hacer cualquier cosa: leer, dibujar, jugar a la pelota, lo que quisiéramos.

-¿Qué hacía usted?

-Me trancaba en el cuarto y encendía la televisión.

¿Era eso lo que le entretenía?

-No. En realidad ni siquiera le prestaba atención.

-¿Qué hacía entonces?

-Nada. No hacía nada. Me trancaba sencillamente para evitar cualquier tipo de contacto.

-¿Y eso por qué?

-Supongo que porque a los pocos días de haber llegado, un niño que al parecer llevaba ya algún tiempo allí me dijo que mejor no hiciera amistad con nadie, porque al final todos se iban y uno se quedaba solo. Eso me asustó y sencillamente decidí encerrarme.

-¿Adónde lo enviaron después?

-A casa de una familia norteamericana.

                                           ***

No sabemos exactamente por qué Rodríguez escogió este apartamento en la intersección de San Ignacio y Tejadillo para vivir en Cuba cuando regrese, pero sí que le tiene enamorado. Ahora mismo, mientras conversamos, se encuentra casi desamueblado, a excepción de la mesa, un pequeño refrigerador, un par de sillas sin parentesco y una cama colonial. Quizá por ello la sensación de vacío adentro es tremenda. El estado del lugar no es terrible, pero tampoco para festejar. Las paredes están mal pintadas, el suelo desnivelado, algunas losas del baño rajadas, las cañerías del lavabo filtradas, el hierro de los balcones oxidado. En algunas de las habitaciones no hay lámparas siquiera, sino bombillas que cuelgan del techo. Por horrible que pueda sonar, no entiendo el enamoramiento de este hombre.

                                            ***

Tras su salida del campamento Florida City, Rodríguez pasaría los próximos dos años y cuatro meses en compañía de los Pangerl, un matrimonio norteamericano asentado en el condado de Pompano Beach, en la Florida, y también de sus cinco hijos: Glenn, Greg, Lynn, John y Lea, los últimos cuatro adoptados.

-¿Cómo fue a dar con ellos?

-En las iglesias, durante la misa de los domingos, los sacerdotes decían que tenían bajo su cuidado tal cantidad de niños cubanos y que necesitaban casas donde poder ubicarlos. Entonces las familias los pedían y ellos simplemente se los daban.

-¿Cualquier familia podía hacer la petición?

-Cualquiera. La Iglesia solo buscaba que tuviesen condiciones suficientes como para mantenerlos. La mayoría de esas familias, tengo entendido, eran católicas, gente que regularmente donaba dinero.

-¿Qué tal la estancia con ellos?

-Al principio se podría decir que me gustó. Durante las primeras semanas tuvimos que comunicamos mediante diccionarios bilingües porque ninguno de ellos hablaba español, pero por suerte aprendí el inglés rápido y a los seis meses ya lo dominaba bien. Por lo demás, iba a la escuela, asistíamos los domingos a misa, en ocasiones desayunábamos en el Cupcake House, por las noches nos turnábamos para fregar los platos, e incluso aprendí algo de piano y trompeta. No estuvo mal, al menos durante los primeros seis meses.

-¿Qué sucedió entonces?

-Un día uno de los niños rompió algo, no recuerdo qué exactamente, pero sí que Pangerl se levantó de inmediato del asiento, lo agarró por la cabeza y lo tiró contra el piso. Enseguida miré asustado a Glenn y al resto sin entender lo que sucedía, pero nadie dijo nada. Más tarde, en la habitación, me explicaron que esa era una escena bastante habitual en casa, al menos hasta mi llegada; algo que ellos creían no volvería a ocurrir mientras estuviese yo allí.

Rodríguez comprendería todo tiempo después. Si los golpes habían desaparecido tras su llegada era por los ingresos que mensualmente la Iglesia depositaba en la cuenta de los Pangerl como tutores de un niño cubano. Al pensar que su estancia con ellos sería corta, el matrimonio prefirió guardar las apariencias, de forma que no fuera él a quejarse con los representantes de Caridades Católicas y ellos, en cambio, pudiesen seguir beneficiándose del dinero.

-Luego de esos seis primeros meses, cuando pensaron que mis padres ya no irían para los Estados Unidos, fue que decidieron mostrar su verdadera personalidad.

En cualquier caso, lo cierto es que desde esa primera vez, asegura, las golpizas se tornaron regulares, si bien a él nunca le pusieron un dedo encima.

-Era una violencia de golpes, fundamentalmente a la cabeza.

-¿Y no les quedaban marcas? ¿Nadie se daba cuenta de ello?

-A veces quedaban marcas, claro, pero no sucedía nada, porque en aquel entonces era permisible por la ley disciplinar a los niños. Ni siquiera tenía sentido poner una denuncia.

La experiencia más aterradora, no obstante, la sufrió la pequeña Lea. Rodríguez no recuerda el motivo del castigo, solo que un día, cerca de las diez de la noche, el señor Pangerl montó a todos en su carro y, sin decir nada a nadie, enfiló hacia Liberty City, un barrio marginal de Miami. Al llegar a una calle solitaria, apenas iluminada, parqueó, se bajó, sacó a la niña a la fuerza, montó de nuevo en el coche y apretó el acelerador, dejando a la criatura absolutamente a su suerte, inmóvil en medio de la oscuridad.

-Yo no podía creer que alguien fuera tan salvaje. Ese día no se veía a nadie por todo aquello y él la dejó allí, sola en medio de la calle. Antes le había dicho: “Aquí te recogimos y aquí te dejamos”, y ella no había hecho nada, una tontería, algo que seguramente no merecía ni una nalgada.

-¿Qué sucedió a luego?

-Cuando arrancó le gritábamos que volviera, que la recogiera, y llorábamos, y aquel hombre frío totalmente, como quien no siente nada, hasta que al fin dio media vuelta y la recogió. Cuando llegamos la niña estaba justo en el mismo lugar donde él la había dejado, llorando y dando gritos.

-¿Cree que se arrepintió de lo que había hecho?

-Yo siempre he creído que su objetivo no era dejarla allí abandonada, sino asustarnos, darnos un escarmiento, porque ellos eran así, castigaban por cualquier cosa, como si fuésemos militares. Decían que de esa forma los habían criado a ellos y que por tanto así criaban ellos a sus hijos.

-¿La señora Pangerl también?

-Ella no. Ella simplemente no hacía nada. Iba para el cuarto, se encerraba y que pasara lo que pasara.

-¿Se comunicó con su familia durante ese tiempo?

-Muy poco. A veces llamaba, cuando se podía, porque no era fácil establecer conexión con Cuba. Además, únicamente podía hablar con mi tía, que sabía inglés, porque llegado un momento olvidé por completo el español. Cuando intentaba decir algo solo me salían estupideces que ni mami ni papi podían entender.

-¿Nunca les contó de los abusos que veía en casa de los Pangerl?

-No, no quería que supieran lo que estaba pasando.

Ello, sin embargo, no impidió que tomase sus propias precauciones. Desde aquel primer incidente ocurrido seis meses después de su llegada, Rodríguez memorizó el número de Caridades Católicas y buscó siempre asiento cerca del teléfono. Según dice, no estaba dispuesto a aguantar un golpe allí.

Por eso, cuando en la mañana del 4 de agosto de 1964, al escapársele de las manos el vaso de leche del desayuno, vio que el señor Pangerl se levantaba de su asiento al parecer dispuesto a reprenderle, no lo pensó siquiera dos veces antes de descolgar el auricular.

“Marqué enseguida a Caridades Católicas y les pedí que me fuesen a buscar lo antes posible. Cuando él vio que levanté el teléfono se quedó tieso, sin saber qué hacer”.

Acto seguido, dejando a todos congelados en el comedor, Rodríguez se dirigió a su cuarto, guardó las pocas pertenencias que tenía en una valija y tomó el camino de la entrada de la casa, donde aguardó impaciente que lo recogieran mientras los otros cinco niños, apretujados tras una ventana, le gritaban en vano: “Don’t go!”

                                           ***

Rodríguez es tan sencillo como esas cosas que le gustan. Las recetas de la paladar Doña Eutimia, por ejemplo, o la alegría de la música en las plazas. Pero también el ruido estremecedor de La Habana, la brisa fresca del malecón, la feria naif de Prado o ver a los niños correr.

Rodríguez es tan sencillo como esas cosas que le gustan.

                                            ***

A pesar de los Pangerl, el campamento Opa Locka, ubicado al norte de Hialeah y usualmente reservado para muchachos de entre 16 y 18 años que se acogiesen al Programa para Niños Refugiados Cubanos sin Acompañantes llegados a los Estados Unidos mediante la Operación Pedro/Peter Pan, no sería sino el verdadero comienzo de la pesadilla.

-¿Cómo era la vida allá?

-No muy buena –responde, el rostro totalmente inexpresivo–. Apenas podíamos salir durante toda la semana, excepto al mismo centro de Opa Locka, donde había una pizzería, y los sábados, cuando íbamos al Downtown. Allí nos dejaban por nuestra cuenta con un par de dólares desde por la mañana hasta entrada la tarde, cuando venían a recogernos. Muchos pedófilos esperaban la guagua en los alrededores porque sabían que venía llena de muchachos que estarían sueltos en la calle, sin ninguna supervisión.

-¿Qué hacía en el Downtown?

-Me iba al cine y pasaba horas viendo películas, a veces hasta repetidas. Era el único lugar donde me sentía a salvo de la violencia del campamento.

-¿En qué sentido era violento?

-En el sentido de que cuando tienes a tantos adolescentes juntos no es fácil.

-¿Abusaron de usted allí?

-Se burlaban de mí porque no hablaba nada de español. Tres meses después ya podía, pero al principio era imposible, sucedía como cuando intentaba conversar por teléfono con mis padres, que solo decía cosas sin sentido. Por eso el resto de los muchachos me veía como un extraterrestre: el niño cubano que solo hablaba inglés.

-¿Qué le decían específicamente?

-“El gringo”, “el americano”.

-¿Le molestaba que lo llamaran así?

-Como si me mentaran la madre. Con el odio que le había cogido yo a los americanos en la casa aquella.

En un resumen escrito el 11 de enero de 1965, un trabajador social del campamento Opa Locka, de nombre E. Mayol, describe a Rodríguez como un muchacho de aproximadamente 1.67 metros y 118 libras, limpio, aseado, responsable y de buenos modales, quizá un poco afeminado. Según él, su promedio de notas en el Monseigneur Pace Diocesan High School fue de 81.3 durante los meses que asistió, siendo Álgebra su mejor asignatura e Historia Mundial su peor. Confirma, asimismo, que el resto de los internos no le aceptó y gustaban en cambio ridiculizarle, por lo que era común encontrarle llorando o pidiendo ser reubicado. También: que solía buscar refugio en la enfermería, llegando a molestarse histéricamente si era sacado de allí.

En Opa Locka, además, Rodríguez conoció al entonces padre Bryan O. Walsh, sacerdote de procedencia irlandesa que, con la colaboración del Departamento de Estado, miembros de la CIA y redes contrarrevolucionarias en Cuba, se convirtió en el máximo organizador y responsable de la Operación Pedro/Peter Pan.

-Era un hombre bien cínico –dice, su cara puro desprecio.

-¿Por qué lo cree?

-Porque no solo se negó a escuchar mis quejas sobre los Pangerl, asegurando que se trataba de un matrimonio muy católico, sino que además me obligó varias veces a practicarle sexo oral.

Apenas lo dice, un silencio incómodo se adueña de la habitación. Rodríguez, expuesto, rehúye la mirada para conducirla hacia un punto impreciso del balcón, donde la dejará clavada durante unos instantes. Mueve constantemente las manos. No se permite llorar. Al cabo de unos segundos, aún sin hacer contacto visual e incapaz de mantener quietas las manos, traga en seco y añade:

-A mí no se me olvida nunca el olor de aquellas sotanas. Es como si lo llevara en la nariz, y supongo que lo llevaré siempre, hasta el día en que muera.

-¿No tenía manera de denunciarlo?

-No, porque él me amenazaba con regresarme a Cuba si contaba más de la cuenta. Decía que acá sería la vergüenza de la familia. Eso decía Monseñor Walsh, que entonces solo era padre.

                                           ***

Ocho meses después de su llegada a Opa Locka, en abril de 1965, Rodríguez fue trasladado al Deveraux School, en la ciudad de Victoria, estado de Texas.

-Me enviaron allá cuando me cansé y amenacé con denunciar lo que sucedía en el campamento. Dijeron que iba para una evaluación, no para quedarme por mucho tiempo. En aquel momento pensé que estaría bien, cualquier cosa por tal de salir de allá. Sin embargo, cuando llegué descubrí que no era una escuela normal, sino un reformatorio para niños con trastornos mentales.

-¿Cuánto tiempo estuvo allí?

-Un año y pocos meses.

-¿Era el único de la Operación, o había más?

-Había otros cinco, el resto eran todos jóvenes norteamericanos con problemas.

-¿Cómo fue la estancia?

-Horrible. Desde que llegábamos comenzaban a suministrarnos pastillas cuatro veces al día, durante el desayuno, el almuerzo, la comida y antes de acostarnos, para así mantenernos sedados.

Producto de las drogas, Rodríguez pronto se dio cuenta de que sus capacidades disminuían. Era, por ejemplo, incapaz de aprender cosas nuevas y proclive, además, a olvidar hechos recientes, lo cual, de cierta manera, le supuso un alivio, teniendo en cuenta que durante ese tiempo asegura haber sido violado por un trabajador social del reformatorio, de procedencia mexicana.

-Su nombre era Raúl Rodríguez. Abusó no solo de mí sino también de otros. Solía pedir permiso durante los fines de semana para sacar a pasear a los niños, para que despejaran, eso decía, y los del centro ni siquiera preguntaban. Supuestamente nos llevaba a casa de un familiar suyo, en Houston, como a una hora de viaje de Victoria, pero en realidad era para su apartamento. Allá nos metía en un cuarto.

En una ocasión, cansado de las violaciones, las pastillas y el desinterés de los trabajadores sociales, se las ingenió para escapar.

-Fue de noche, pero cometí el error de buscar ayuda en una iglesia de barrio, de donde llamaron inmediatamente a Deveraux para verificar si alguno de los muchachos se había fugado.

-¿Qué sucedió cuando fue llevado de vuelta?

-Me confinaron durante varios días en estado de isolation (aislamiento) en una especie de calabozo pequeño, donde solo había un inodoro y una cama de hierro, sin colchón. La comida la pasaban por debajo de la puerta.

Durante su estancia en el reformatorio Rodríguez apenas pudo comunicarse con el mundo exterior. Escribió a Walsh2, a trabajadores sociales de Caridades Católicas y aun al obispo Coleman Carroll, de la Florida, quejándose de las condiciones de vida en el centro y solicitando permiso para pasar unos días con sus padrinos en su casa de Nueva Orleans. Nunca recibió respuesta, más allá de vagos “lo pensaremos”.

14 de mayo de 1965. A un trabajador social:

You know Mr. Hudson, every once in a while I feel that all of this that’s happened to me is a dream, but then I realize it is not a dream (…). I miss Miami, the crowds, its highways, Downtown, a place where I could go out and forget all my problems, forget all my cases, as the song says (…). Mr. Hudson, could you tell me how long I’m supposed to stay in Deveraux, please tell me the truth and please give me a date (…).3 

13 de junio de 1965. A Carmen R., trabajadora del Catholic Welfare Bureau:

Mrs. R. my godparents are in New Orleans, if they give me permission, may I go this August there. I can see that the Catholic Welfare never have been in a reformatory school, so they don’t know how we feel to be in a place where you can not go out (…). Please, Mrs. R. when you read this letter do not just go and say rules and regulation, just think of the Cuban boys who are here and how they feel (…), think as if a son of yours was writing this letter, not just a stranger (…).4

30 de junio de 1965. A Monseñor Coleman Carroll, Obispo de la Florida:

I’m writing you in the name of all Cuban boys who were placed here by the Catholic Welfare and the Child Welfare Bureaus, to please think what is said in this, when you answer me after you have put yourself in our place, then you can realize how we feel to see other people leaving for their vacations and we staying (…). I know Christ suffered a lot and he did not have any good time, but please just put yourself in our place (…).5

Tampoco, por más que lo intentó, logró comunicarse con su familia.

-Traté en varias ocasiones de contactar a mis padrinos, pero siempre en vano. Años después, cuando revisé mi expediente de la Operación, descubrí que las cartas que les escribí durante aquellos meses nunca salieron de Deveraux, como tampoco me fueron entregadas las que mandaban ellos. También supe que solicitaron mi custodia en más de una ocasión y que siempre les fue denegada bajo la excusa de que me encontraba atravesando un proceso psiquiátrico que no me permitía abandonar el reformatorio”.

                                            ***

Han pasado un par de horas desde que comenzamos a hablar y sigo sin entender la fascinación de Rodríguez por el apartamento. Pienso entonces por un segundo que obviamente no vemos lo mismo. Pienso entonces por otro segundo que tal vez sí vemos lo mismo, solo que no miramos igual. El caso es que en este instante el hombre atraviesa orondo la casa mientras explica sus planes para decorar. No tiene bosquejos ni planos de nada, pero ciertamente tampoco parecen hacerle mucha falta. Solo basta echarle una ojeada para entender que desde hace mucho tiempo, quizá incluso desde antes de encontrar este lugar, Rodríguez ya llevaba concebidos los rincones de su casa.

Por lo demás, después de un rato dándole vueltas a la idea, queda flotando en el aire la casi certeza de que hombre y apartamento debían cruzar en algún punto sus caminos. Si lo piensa uno bien, se necesitan ambos para sanar.

                                            ***

Finalmente, en junio de 1966, tras cuatro años y medios de separación, Rodríguez se reencontró con su madre y hermana en los Estados Unidos.

-Mami había llegado casi cuatro meses atrás, en marzo, y desde entonces comenzó a exigir la custodia. Con ella allá y papi casi que en camino, no tuvieron otra que dejarme ir, pero incluso así no me dijeron nada hasta última hora.

-¿Qué recuerda del encuentro?

-Ese día fui en autobús desde Victoria hasta Nueva Orleans, donde me recogió mi padrino. Al llegar a su casa ambas estaban esperándome de pie en el portal. Cuando las vi –hace una pausa y sonríe–, besos, abrazos, lágrimas. Felicidad total.

-¿Adónde fueron a vivir?

-Nos quedamos con mis padrinos ese primer mes. Luego contacté a una señora norteamericana, amiga de mi abuelo, quien nos pagó el viaje a Nueva York. Allá nos alojamos con unas amistades por un par de semanas hasta que rentamos un apartamento. Al año siguiente, en el 67, llegó papi. Ya para entonces yo trabajaba en un Burger King, porque había decidido no seguir estudiando.

-¿Cómo fue la vida con ellos después de tantos años de separación?

-Al principio bien, porque era la alegría de estar todos juntos de nuevo, pero llegado un momento comenzamos a tener problemas.

-¿Qué tipo de problemas?

-Cosas de adaptación. A ellos, por ejemplo, no les gustaba que saliera de noche.

-Y a usted sí.

-Por supuesto. Yo estaba en Nueva York, en la capital del mundo, donde podía hacer aquella vida nocturna con la que siempre había soñado.

-¿Lograron ponerse de acuerdo?

-No. Al final me tuve que ir. Les dije que solo regresaría cuando se dieran cuenta de que ya no era un niño, sino un hombre en formación.

-¿Adónde se fue?

-A Miami, que es donde estaba la concentración más grande de cubanos.

-¿Quería estar rodeado de cubanos?

-Claro –responde de inmediato-. Yo nunca dejé de sentirme cubano.

El arranque, sin embargo, apenas le duró. Tan solo dos meses después, Rodríguez reconsideró su posición y regresó a Long Island, Nueva York, donde vivió los próximos trece años vendiendo hamburguesas, cámaras fotográficas y joyas en Bloomingdale’s. Durante ese lapso de tiempo, además, estuvo casado por cuestión de un año, una semana y un día, cuando procedió a firmar los papeles del divorcio.

-Nos conocimos en una fiesta de quince. No sabría explicar qué me pasó con ella, solo que fue como cuando están levantadas todas las fichas de un dominó y de repente alguien empuja la primera y el resto cae detrás. Esa es la mejor explicación que tengo. Quizá por eso fue un desastre total. Hice lo posible por solucionarlo, sobre todo porque yo quería tener hijos, algo que siempre he deseado profundamente, pero en vano. No resultó.

A comienzos de los años ochenta, Rodríguez retornó a Miami, esta vez en compañía de casi toda la familia. Allí continuó ejerciendo como vendedor en tiendas por departamentos y negocios privados y tuvo, también, tres relaciones de las que prefiere no hablar. En 2002, cansado de los Estados Unidos, se mudó a San Juan, Puerto Rico, buscando similitudes con la vieja Cuba, y a finales de noviembre de ese mismo año, en medio de la rutina propia de los aeropuertos, tomó en sus manos un periódico que terminaría dando un vuelco a su vida.

                                            ***

Es febrero de 2016 y vamos por Miami siguiendo el curso de una expressway. En la reproductora del carro, a medio volumen, el tema Dame guerra, de Buena Fe, grupo preferido de Rodríguez. Mientras conduce, hablamos sobre la campaña presidencial. Le pregunto por quién tiene pensado votar y responde que, si tuviese que escoger, probablemente se iría con la Clinton, de todos los males el menor. Le digo que no entiendo por qué eso de “si tuviera que escoger” y sabremos entonces dos cosas. La primera: que contrario al resto de su familia –republicana por definición–, prefiere siempre a los demócratas. La segunda: que Rodríguez no vota en los Estados Unidos porque no es ciudadano norteamericano. En más de cincuenta años nunca ha tenido interés en serlo y por tanto ya nunca lo será. Nació cubano y con eso le va.

                                           ***

Según Rodríguez, en cuanto la acusación fue cursada a nivel de tribunales aquel fin de año de 2002, representantes de la Iglesia Católica de Miami le ofrecieron dinero para que no continuara el caso.

-Llegaron a hacerme tres propuestas. La primera fue de cien mil dólares, las otras dos prefiero callarlas. Las fueron aumentando de a poco, hasta que se dieron cuenta de que no aceptaría ninguna.

Concluida la conferencia, Rodríguez concedió a la cadena Mega Televisión una entrevista de una hora, que sería transmitida en diferido esa misma noche a través del programa María Elvira Confronta.

-En ese momento yo estaba en casa de mi hermana, sentado en el sofá con ella, papi y mis sobrinos alrededor. Mami había muerto un mes atrás, el 5 de julio. No llegó a enterarse de nada.

-Entonces fue durante el programa que su familia lo supo todo.

-Se habían enterado en la mañana, a través de la rueda de prensa, que causó mucho impacto. Con la entrevista de la noche supieron más detalles.

-¿Ellos nunca le hicieron preguntas sobre esos años?

-No muchas, tal vez porque siempre les di a entender que después de dejar a los Pangerl había pasado el resto del tiempo en becas y colegios.

-Debe haber sido un momento difícil.

-Difícil y duro, porque no es fácil compartir con tu familia algo que le has ocultado durante tantos años, casi cuarenta. Pero enseguida me dieron todo su apoyo y eso me dio más fuerzas para continuar.

En 2008, sin embargo, tras años agotadores de citaciones e investigaciones judiciales, cuatro de los cinco jueces del Tribunal de Apelaciones del Tercer Distrito Judicial de Miami encargados del caso se abstuvieron. Como resultado, el proceso no solo fue cerrado, sino además imposibilitado en lo adelante de pasar a la Corte Suprema de los Estados Unidos.

-Fue frustrante al comienzo, por supuesto, pero aun así decidí continuar luchando, solo que de otra manera. Me uní a los miembros de una organización llamada Protect our children, quienes intentaban echar abajo una ley que había en el estado de la Florida, respaldada principalmente por la Iglesia y los republicanos, con la cual no se podía denunciar ningún delito de violencia contra niños pasados tres años de cometido.

-¿Tuvieron éxito?

-Oh, sí. Luego de meses y meses de campaña logramos que la derogaran. Ahora, sin importar cuánto tiempo pase de un abuso infantil, es condenable. No gané mi batalla personal, pero sí esta, mucho más importante.

                                           ***

Rectifiquemos: Rodríguez podrá muy poco parecer un adulto y sí en cambio alguien quebrado, pero lo cierto es que después de escuchar su historia, resulta imposible mantenerse ajeno al temple abismal de este hombre, que es también, si se quiere, el más sublime de los sparrings, un hombre al que la vida ha propinado todo tipo de golpes, golpes que quizá habrían acabado con otra persona, pero que a él parecen haberlo hecho empecinarse rabiosamente en no bajar nunca la guardia ni ser expulsado del cuadrilátero.

Eso, que Rodríguez es el más sublime de los sparrings.

                                           ***

En 2011, pasados 50 años desde que saliera rumbo a los Estados Unidos, Rodríguez decidió regresar por primera vez a Cuba, aun en contra de los deseos de su familia.

-Nunca había pensado en venir, pero mis amigos de Puerto Rico me animaron a escribir un libro sobre mis experiencias y creí que la única forma de hacerlo era retornando acá, donde todo comenzó. Desde entonces no he parado de venir. Al regreso encontré todo, absolutamente todo cuanto había dejado atrás. Cuando visité la que había sido mi casa quedé incluso sorprendido. Estaba decorada igualito que cuando la vi por última vez. También recorrí lo que antes era el Colegio Marista, caminé las calles del barrio, saludé a viejos vecinos, fui a la Iglesia del Cobre.

-¿Y quiere establecerse acá?

-Sí, quiero regresar. Después de varias visitas he descubierto que aquí es donde realmente soy feliz. Por eso quiero comprar este apartamento y arreglarlo, porque aunque nadie se dé cuenta es un centro de vida, un centro de esa vida cubana que nunca tuve y ahora quiero tener.

                                            ***

Justo cuando las cosas parecían comenzar a salir bien Rodríguez falleció. Fue el 14 de abril de 2016, a las 3:23 de la tarde, en el departamento de su padre, en Hialeah. No sabemos mucho más salvo que llevaba varios días con vómito, que no quiso ir a consulta, que se debilitó demasiado rápido y que para cuando su hermana marcó al 911 era ya demasiado tarde.

Par de semanas después habría regresado a La Habana.

2Los fragmentos de cartas presentados a continuación fueron transcritos respetando la ortografía original.

3Sabe Sr. Hudson, de vez en cuando siento que todo esto que me ha pasado es un sueño, pero entonces me doy cuenta de que no lo es (…). Extraño Miami, las multitudes, sus carreteras, el Downtown, un lugar donde poder salir y olvidar todos mis problemas, dejar todo atrás, como dice la canción (…). Sr. Hudson, ¿puede decirme cuánto tiempo se supone que esté en Deveraux?, por favor dígame la verdad, y por favor deme una fecha.

4Sra. R. mis padrinos viven en Nueva Orleans, si me dan permiso, ¿puedo ir en agosto allá? Puedo ver que los del Catholic Welfare nunca han estado en un reformatorio, así que no saben cómo nos sentimos al estar en un lugar del que no podemos salir. Por favor Sra. R, cuando lea esta carta no me hable de reglas y regulaciones, solo piense en los niños cubanos que están aquí y en cómo se sienten (…), piense que es un hijo suyo quien escribe la carta, y no solo un extraño.

5Le escribo en nombre de todos los niños cubanos que fuimos ubicados aquí por el Catholic Welfare y el Child Welfare Bureau, para que por favor piense lo que le decimos. Cuando me responda, luego de haberse puesto en nuestro lugar, entenderá cómo nos sentimos al ver que otros salen para sus vacaciones mientras nosotros nos quedamos (…). Sé que Cristo sufrió mucho, y que no la pasó nada bien, pero por favor solo póngase en nuestro lugar (…).

 

 
 

44 thoughts on “El verdadero rostro de la operación Peter Pan (II)

  1. Dicen que todo en la vida gira alrededor de la politica,que es quien hace la historia colectiva e individual,pero para mi es una historia de vida mas.Las hay así en todos los paoses,regímenes y sistemas y las ha hábito en todas las epocas; historias tristes hay montones para hacer escritos como este incluso en Cuba,su tierra prometida.

  2. Muy triste la historia del Sr Rodríguez , conmovedora y donde quiera que esté que encuentre la paz que le robaron y buscó siempre . Por lo general cuando se toca el tema Peter Pan siempre se culpan a los gobiernos de allá de acá y la Iglesia pero , sin pretender ofender a nadie , qué hay de la responsabilidad de los padres que ante un comentario no confirmado no dudaron en separarse de sus hijos menores mediante un recurso practicamente clandestino , no sé pero yo no me hubiera separado de mi hijo así , casi festinadamente , porque alguien venga y me diga bajito en el oido tal o más cual arbitrariedad . Saludos .

  3. Liborio (2), tienes razón. Yo tampoco me hubiera separado de mis hijos por nada del mundo, pero hay que ponerse en la posición de los padres que tomaron tamaña decisión. Ellos estaban siendo bombardeados ideológica y psicológicamente por un plan muy bien concebido para crear problemas a la población cubana. Yo recuerdo que al triunfo de la Revolución, cuando se decía que si “esto” era comunismo, que si sí que si no, una persona a la que yo admiraba mucho, que había sido mi maestro, dijo: “Pues si esto es comunismo, yo prefiero que vuelva Batista”. Y ese hombre había sufrido los efectos de la dictadura de Batista en su propia familia. Nos habían condicionado el cerebro, se decía que a los niños los devolverían en forma de “carne rusa” y muchas otras barbaridades. Este es un tema que alcanza para muchos análisis y es bueno situarse en el contexto histórico. SALUDOS!

  4. Todo en la vida es muy relativo, esa es la historia del sr. Rodriguez. Muy respetable y que forma parte de nuestra historia colectiva, los de su edad que no fuero Peter Pan. y se quedaron acá en la patria quizás tuvieron que soportar los rigoraes de la UMAP, del SMO o siendo casi niños servir de carne de cañón en Africa, el Sr Rodriguez pasó una experiencia terible, YO SOY DE LOS OTROS, de los que se tuvieron que comer la Biajaca de marcha atrás, de los que sus padres confiaron en una patria mejor que resultó ser el “Erial” patrio que les dejaremos a los que vengan detras, y como dijo el gran filósofo “Nada es verdad ni es mentira todo es del color a través del color con que se mira”

  5. ¿Podrá alguien en su sano juicio decir que las atrocidades que sufrió este niño-hombre fueron más llevaderas que las escaseces que vivimos en Cuba o que los trabajos que se hacían en el campo o incluso la actividad militar? ¿Puede alguien justificar que una persona que ha sufrido abusos, como los que aquí se mencionan, al llenarse de valor y llevarlo a la justicia, esa “justicia” decida cerrar el caso e impedir que vaya a un nivel superior? Triste historia. Triste final. Los padres tienen culpa; pero la maldad de los enemigos de la Revolución cubana es, a mi juicio, la gran culpable. Son los mismos que con tal de afectar la Revolución cubana, hoy sabemos que, planearon poner bombas en Miami y otras atrocidades para acusar al gobierno cubano. SALUDOS!

  6. En esa época el gobierno “revolucionario” castigaba con retención de hasta 5 años a los padres, quienes tenían que ir a realizar trabajos agrícolas (cortar caña), para poder emigrar y unirse a sus hijos (que terrible) Ahora ese mismo gobierno prohibe la entrada hasta pasado 8 años a miles de cubanos(médicos, ingenieros, artistas, deportistas, etc) , esta vez, los hijos no pueden en muchos casos despedirse de sus padres que mueren. Que humanidad mas “revolucionaria”

  7. Todos los extremos son malos. Estos que menciona Carlos Yllobre son también extremos y para nada justificables. Castigar a la gente solo por su forma de pensar no es nada edificante. Una posición humanista es una de las cosas más importantes que pueden tener un sistema social y un ser humano. SALUDOS!

  8. Verdaderamente, los grandes culpables del padecimiento de todos esos niños, fueron sus padres. Los padres visionarios no se separarán jamás de sus hijos menores de edad.

  9. Hola Eduardo , yo no tengo esas vivencias tan claras pues nací casi junto a La Rev , ella en Enero y yo en los 1ros días de Marzo 59 . Está claro que cada evento hay que ponerlo en un contexto histórico , hoy no quemarían a nadie por decir que la
    Tierra es redonda pero me parece que no se detuvieron mucho a analizar profundamente sobre el bombardeo ideológico a que fueron sometidos porque creerse lo de la carne rusa etc es como creer ahora mismo en los ataques sónicos , bueno , hay quienes lo creen . A mi juicio , embalar a un hijo menor de edad a otro país , para ser criado por desconocidos merecía una reflexión más detallada . Saludos .

  10. Entonces en Cuba los padres han sido muy poco visionarios, porque miles y miles de niños fueron separados de sus padres en ese invento formador del “hombre nuevo” llamado las escuelas en el campo, a donde miles de niños estuvimos becados desde la enseñanza secundaria (11-12 años), y sin necesidad de emigrar.

  11. Sr Carlos ( 10 ) A mi juicio , comparar las Escuelas en el Campo con La Operación Peter Pan es ofensivo y como sé que le sobra inteligencia su comentario sólo puede ser hijo de una muy mala intención . Saludos .

  12. No me vayan a decir que en Cuba los niños no pudieron estar juntos a sus padres por la escuela en el campo. A pesar de los problemas que existan en Cuba la infancia siempre ha sido una prioridad y no se permitia que se abusara fisicamente de un niño. Mi familia y la de mis amigos siempre se mantuvieron juntas aun cuando algunos estaban becados, otros en la zafra y otros en Angola. más adelante con el periodo especial y la migracion, familias quedaron separadas sin oportunidad de reencontrarse por culpa de los dos bandos, el gobierno cubano y el de USA. historias como la de Rodriguez le sucedieron a varios de los chicos de la operacion de peter pan y si lo quieren confirmar vean el documental de Estela Bravo”Operacion peter pan:volando de regreso a Cuba”. Lo que esta mal hecho no se justifica mencionando errores del contrario, lo mal hecho esta mal hecho venga de donde venga. La CIA y la iglesia catolica le jodieron la vida a varios niños mediante sus mentiras y manipulacion.

  13. Está claro que nuestro pueblo (cubano) es el que ha salido jodido de esta “guerra fria” entre los dos gobiernos, claro que la operación Peter Pan fue creada por la Cia y provocó la separación de cientos de niños cubanos de sus padres, pero también el gobierno cubano como contra medida, imposibilitaba la salida de esos padres hasta por 5 años , enviándolos como castigo a trabajos agricolas y si se negaban la prohibición de salida se prolongaba, eso fué así aunque la Estela Bravo no lo recogiera en su documental.

  14. En cuanto a la escuela al campo, ese invento para crear el “hombre nuevo”, provocó la separación de los niños de sus padres y sabemos las muchas cosas que ocurrían en esas escuelas, embarazos de adolescentes por profesores, acoso escolar (bullying), fraudes masivos, etc.
    Fueron muchos los que le han jodido la vida a nuestro pueblo incluido el actual gobierno, el mismo que lleva gobernando desde entonces.

  15. Carlos (16), no es seria la acusación que Ud realiza contra la Escuela al Campo. Muchos niños se formaron en esas escuelas que después se graduaron en las Universidades cubanas. No voy a discutir con ud sus razones para no querer al gobierno revolucionario cubano, pero no es por no brindar educación de alta calidad a nuestra gente. No hay peor ciego que el que no quiere ver. A todo el que quiera hacer un análisis desprejuiciado de la educación cubana, lo invito a ver los análisis que han hecho entidades de Naciones Unidos como UNESCO sobre la educación en Cuba. SALUDOS!

  16. La Operación Peter Pan fue criminal. Inventaron mentiras para embaucara a las familias cubanas mal informadas y proclives a seguir la propaganda contra la Revolución. Hoy muchas de esas familias son víctimas y las considero, igual que considero a los niños que sufrieron esas separaciones injustificadas y los horrores que les deparó ese destino. No se puede acusar al Gobierno cubano por lo que entonces ocurrió. Eso es responsabilidad de los contrarrevolucionarios cubanos y del Gobierno de los EEUU. SALUDOS!

  17. Hola Liborio (9). Te sigo dando la razón en lo que dices. La ignorancia en nuestro Pueblo era muy grande. No por gusto José Martí sentenció: “La ignorancia mata a los pueblos, por eso es preciso matar a la ignorancia” Te puedo decir con seguridad que esa fue una de las causas por las que nuestro Gobierno realizó un trabajo muy grande para que nuestra gente aumentara sus conocimientos y su cultura. El Pueblo cubano hoy no se traga lo de los ataques sónicos, pero nuestra gente tiene una alta educación que no es propaganda, sino que es real. Pero en fecha tan temprana a muchos le decían que usarían a los niños para producir “carne rusa” y otras barbaridades y se lo creía. Lamentable, pero fue así. De todas formas la responsabilidad (O irresponsabilidad) individual en lo que pasó no hay quien la pueda eliminar. Yo solo trato de que nos pongamos en el contexto histórico. SALUDOS!

  18. Eduardo(18) El gobierno cubano siempre a implementado su política como si la hiciera desde la casa blanca. Tengo que recordarle ejemplos?
    Cuando la operación Peter Pan, prohibió la salida de los padres de esos niños durante 5 años aumentando el sufrimiento de estos.
    Cuando la crisis de los balseros, permitió la salida en endebles embarcaciones a miles de cubanos, sabiendo que muchos morirían (como ocurrió), incluso hundieron una embarcación con mujeres y niños en su interior(remolcador 13 de marzo) y fusilaron en menos de 48 horas a tres jóvenes negros sin estos llegar a provocar ningún hecho de sangre.
    La timorata reforma migratoria la ha realizado ante los cambios que la administración Obama realizó, aunque aún mantiene “castigados” a miles de cubanos que no pueden regresar a su patria hasta pasado 8 años.
    Yo si no se los motivos que usted puede tener para seguir defendiendo un gobierno como ese.Saludos

  19. Carlos (21), mis saludos. Defiendo al Gobierno Revolucionario por varias causas, difíciles de decir en un comentario. Sacó de la miseria a cientos de miles de cubanos; promovió que el 100% de los niños tengan acceso a la escuela; desarrolló un sistema de salud para todos los cubanos, incluidos los que adversan al propio Gobierno; a pesar del cruel y criminal bloqueo ha tratado que los cubanos no perezcan de hambre; devolvió la dignidad a un Pueblo en el que los Mariners norteamericanos la hollaban de manera insultante y por miles de razones más. Respeto sus sentimientos, no sé qué le hicieron a Ud. Mi familia era una de campesinos y obreros pobres que apenas aprendieron a leer y los descendientes han logrado un bienestar superior a los abuelos y los padres. Me encuentro en el amplio sector de la población que fue favorecido por la Revolución, pero si no lo fuera, tengo suficiente raciocinio para entender cuando un Gobierno trabaja por los humildes y cuando por los poderosos. SALUDOS!

  20. Antonio Rodriguez resumiste con pocas palabras la otra cara, esta historia y cualquiera si es de Cuba no puede ser sacada de contexto, no se puede en el 2017 regresar a 1961 asi como asi, hacer una encuesta seria dificil ????, les aseguro que el 90 % mas menos de los PP aceptan la decision tomada por sus padre, y yo pregunto, y los millones que sus padres no enviaron, que les pasó, lo dice Antonio, pero no es que le pasó, es lo que le está pasando, esos que se quedaron y no fueron enviados y hoy son padres y hasta abuelos, han tenido ellos, sus hijos y sus nietos que abandonar a sus familias y salir para Ecuador o para la conchinchina, atravesar selvas, las mujeres ser violadas, pagar a coyotes, ser asesinados, morir ahogados y todo por los efectos de una causa que todavia hoy a casi 60 años sigue provocando operaciones Peter Pan pero con otro nombre.

  21. Carlos , mis saludos . A mi me gustaría abundar en algunos de los ptos que ud relaciona :
    – El gobierno cubano puso como sanción la salida de los padres luego de 5 anos para desestimular la locura de la OPP .
    – En efecto , Cuba les permitió irse en balsa o lo que quisieran pero la pregunta es : Por qué el maravilloso y humano gobierno de USA no les dió visa para que se fueran cómodos y seguros en un avión ?
    – Lo del fusilamiento : mal , muy mal , imperdonable , un error pero es en USA donde más se usa la pena de muerte en el mundo no en Cuba .
    – Los castigados esos que ud menciona a 8 anos lo están porque abandonaron la misión profesional que les fue encomendada , salieron con recursos del Estado luego que El Estado gratuitamente les facilitó recibirse de médicos u otros perfiles de la salud . A mi juicio El Estado es bastante generoso olvidando tan mala conducta sólo a los 8 anos .
    Son esos los 4 motivos que ud tiene para odiar tanto a un gobierno como ese ? Saludos

  22. Eduardo(22) Mis saludos, para mi también resultaría dificil argumentar en un comentario, el por qué ese gobierno “revolucionario” que usted defiende con ese discurso tan repetido y más creíble en la década de los 60.
    Mire ese gobierno que de revolucionario y aun menos socialista solo le queda el nombre, traicionó la confianza inmensa que el pueblo entregó, ese gobierno monopolista de estado ha vuelto a traicionar a nuestro pueblo el mismo que siempre ha sido manipulado, engañado, traicionado desde que se iniciaron las guerras de independencia, que continuo en la república y que desde hace casi 60 años vuelve a ver a un gobierno que es una elite de oportunistas, déspota y practicante del nepotismo que ha hecho volver a la miseria a la gran mayoría en vez del futuro prospero prometido, claro futuro prospero que solo tienen ellos y su familia incluso acomodada en ese mismo poder.

  23. Continuo, pregúntele usted a los miles de ancianos cubanos que no tienen la medicina necesaria para sus patologías crónicas, hablares usted a los cubanos que tienen que esperar por una intervención quirúrgica meses y ser atendidos en esos hospitales donde se mezcla la inmundicia material y abandono, que no ve usted en esos hospitales donde se atiende la cúpula del poder que usted le rinde genuflexión.

  24. Explique su discurso a los miles y miles de cubanos que no tienen una vivienda digna, que sobreviven en albergues infernales durante décadas, en cuarterías al punto del derrumbe y en bohíos en el campo con suelo de tierra y techos de guano tan miserables como los que existían antes del 59.
    Hablare usted con su “discurso” a los millones de cubanos que han tenido que emigrar de su patria porque no encuentran en ella el sustento ni la forma de tener una vida decorosa y donde han encontrado la exclusión y la intolerancia por parte de ese gobierno.
    Habría que hacer otro alegato estilo “La historia me absolverá”
    “Nosotros llamamos pueblo si de lucha se trata, a los
    seiscientos mil cubanos que están sin trabajo deseando ganarse el pan honradamente sin tener que emigrar de su patria en busca de sustento”
    Pero otro alegato donde verdaderamente se cumplan las palabras y que no sirva solo de medio para las ambiciones individuales de “mesias”.

  25. Me alegro estimado Eduardo Ortega que usted encontrara ese bienestar superior a sus antepasados que refiere, no lo dudo, algunos cientos solo tienen el derecho a “lamer las mieles del poder”en nuestra Patria, muchos de los cuales mantienen un discurso como Carlos Marx , pero piensan como Carlos Prio.Saludos.

  26. Carlos (28). Encuentro irrespetuoso, más que ninguno, su último comentario cuando le dice a los que según ud son cientos, que tienen el derecho a lamer las mieles del poder. Yo puedo analizar y discutir con cualquier persona que respete al interlocutor. No confunda la amabilidad. SALUDOS!

  27. Carlos y Antonio, yo quisiera entenderlos a ellos pero no puedo, no puedo,yo fui protagonista, no necesito que me cuenten, y apoyé la revolucion de los humildes, por los humildes y para los humildes, pero como todos los seres humanos llegó el momento en que la educación gratuita y la salud no eran suficientes, y este sentimiento aumentó cuando crecieron mis hijos, mis nietos y mis tataranietos, y comenzé a hacerme preguntas que nadie podía contestarme, los 72 años de la URSS era una señal de que algo pasaba con ese sistema, Alemania no tenia una ley de ajuste y desde la RDA se jugaban la vida y la perdían por pasar al otro lado, los miles de alemanes muertos por los disparos de los guardias que defendian ese sistema no se los pueden cargar a una ley de Alemania, igual pasó con Polonia, Bulgaria, Checolosvakia, Hungria, Rumania, algo pasaba, yo no puedo explicarle a mis nietos porque a los casi 60 años a los 7 se quedan sin leche y decirle que la culpa la tiene el imperialismo.

  28. Carlos y Antonio, confié en Fidel Castro, empezé a desconfiar y le dí el beneficio de la duda, desde mi opinión particular y no como piense otro que lo respeto, lo peor para mí a sido ver como miles y miles no han pasado esas necesidades por ser en muchos casos parientes y amigos, yo no puedo aceptar esa desigualdad, contra eso se luchó, yo no puedo aceptar que ahora vivan en el Country club, Biltmore, que tengan hospitales particulares y que no les falte nada, la unica conclusion que puedo sacar es que todo ha sido un quitate tu para ponerme yo, y los que lo defienden forman parte de los que disfrutan y no sufren, ni ellos ni sus familias.

  29. Eduardo, coincido contigo en que debemos mantener el buen nivel, es cierto que si empezamos con “lamedores de mieles del poder” seguiremos con “lamebotas del imperio” y nos meteremos en un terreno que ha dado muy poco de sí durante décadas. Mantengamos las diferencias y el respeto, de esa forma podremos entendernos, lo cual debería ser el fin de cualquier debate sano. Un abrazo

  30. Liborio(24)mis saludos, le respondo:
    -Reconoce entonces que es cierto que el gobierno cubano prohibió la salida de los padres de esos niños de la OPP, aunque no lo dice, infiero que no esta de acuerdo con esa medida y que es tan culpable como causa del sufrimiento de esos niños como quienes originaron esa operación (CIA, Gobierno de USA).
    -En efecto el gobierno de USA no le daba visa a los cubanos para que se fueran en un avión como usted dice, pero el gobierno cubano no nos dejaba tampoco salir aunque tuviéramos visas, se le olvidó usted el famoso permiso de salida? o carta Blanca (lo más parecido a la carta de libertad de los esclavos del siglo XIX), se olvidó usted de los mitines de repudio, golpizas y tiradas de huevos a que fueron sometidos los cubanos que decidieron emigrar en el año 1980?

  31. Estimado Liborio (continuo)
    – Que bueno que le parezca mal lo del fusilamiento de esos jóvenes negros, pero su subconsciente lo traiciona, en el fondo tal parece que está de acuerdo con ello, porque como en USA existe la pena de muerte (algo tan aberrante e injusto) pues le parece bien que en Cuba se mate igual, lo mismo también podríamos lapidar a las mujeres como hacen países árabes amigos de Cuba (ej Irán) o colgar a homosexuales desde las torres de las gruas, estamos hablando de Cuba, yo nunca he sacado ejemplo para comparar a Cuba y argumentar mis comentarios.

  32. Liborio, ya en su cuarto argumento se le descubre su perfil de censor, abiertamente está de acuerdo que a miles de sus compatriotas se les prohiba entrar a su patria incluso para despedirse de sus seres queridos, por el hecho de decidir abandonar una misión u destino oficial, incluso le parece poco ese castigo y como veo no se ha preguntado nunca por qué aún de ese castigo miles de cubanos han decidido y aun siguen decidiendo desertar, pregúnteselo usted a esos compatriotas, se lo dejo de “tarea” como en el cole, porque hasta este punto no merece usted más respuestas.

  33. Por último Liborio, no son solo esos 4 motivos para denunciar (yo no odio, el odio es de ese gobierno al que piensa diferente), serían interminable los motivos, le menciono algunos más:
    La discriminación de los cubanos para invertir en su propia tierra dejándolos como ciudadanos de segunda incluso aprobando un código del trabajo discriminatorio, donde incluso la contratación de los nacionales para trabajar en empresas extranjeras en Cuba, están condicionada a una comisión que lo determina, de hecho no hace tanto se contrataron trabajadores indios de la construcción pagándoles salarios muy superiores y discriminando a los obreros cubanos mal pagados y explotados por ese estado.
    Podría ponerle ejemplo de nepotismo de ese gobierno, pero creo que no sea necesario, espero que tenga usted la dignidad de reconocer quienes ocupan puestos en ese gobierno por solo vínculos de sangre.

  34. En fin estimado Liborio, nuestro País necesita del aporte de TODOS los cubanos, sin exclusiones y mantenga ese pseudónimo de Liborio, me gusta, por lo que representa (el pueblo) y al cual debiera dedicarse un gobierno como un servidor humilde y no como un dictador.

  35. Eduardo((29) lamento que interpretara usted de irrespetuoso mi último comentario, pero esa frase no es mía, me alegra entonces que usted no sea de esos que tienen el derecho a “lamer las mieles del poder”, sepa que valoro sus criterios y créame que daría mi vida por defender su derecho a decir lo que piensa. Saludos.

  36. Gracias Carlos (38). Siempre he dicho lo que pienso y si lo considero justo no estoy pensando que sea o no conveniente. El poder y sus mieles no me interesan. Respeto a todos y aprecio el intercambio franco, aunque pensemos diferente. Nadie tiene la verdad absoluta de nada. Siempre aprendo en estos intercambios. SALUDOS!

  37. Hola Carlos , mis saludos . Sepa que respeto sus criterios , su derecho a exponerlos y que comparto , desgraciadamente , una parte de ellos , de sus criterios sí pero de las conclusiones del psicoanálisis a mi persona no . Para nada estoy de acuerdo con la pena de muerte , no le otorgo ese derecho a nadie tampoco le veo mucho sentido práctico porque si matan a un infractor le quitan lo más preciado pero al mismo tiempo lo alivian de purgar su delito . En cuanto al 4to argumento , como ud los llama le aseguro que sólo aflora mi sentido de la lealtad y la disciplina , si hago un compromiso con ud , con el Gobierno o con quien sea y me valgo de él incumpliendo y lo desvío para mis propios fines lo veo como oportunismo y no me gusta , si me comprometo cumplo , así veo yo la vida . Saludos .

  38. Gracias a ti Eduardo, estoy seguro que hay más cosas que nos une desde el amor a la Patria y a nuestro pueblo, en una CUBA de TODOS y para TODOS los cubanos, sin bloqueos internos que seria lo que haría desaparecer el bloqueo externo, con un verdadero SOCIALISMO DEMOCRATICO Y PARTICIPATIVO y no el Gobierno Monopolista de Estado en que se ha convertido lo que un día fue un proyecto ilusionante. Saludos

  39. Despues de 42 comentarios sobre lo sufrido por Roberto Rodriguez, hare lo mismo q todos: me autocensurare y no mencionare para nada a Monsegnor Walsh…..

  40. Lamentable el caso. Aunque seguro que hubo otros casos menos sombríos y crueles, y hasta felices. Pero lo que salta a la vista es el carácter de “mingo” que tiene la gente para tirios y troyanos. A los USA no los culpo, porque para mí ya son culpables confesos y evidentes de un poco de tragedias mundiales, con sus horribles consecuencias para millones de personas desde hace tiempo. Pero ¿por qué acá también se ensañaron con la gente, a veces sólo por no gustarle el “sistema” o salirse del molde preestablecido? Lo de los USA es tan imperdonable como se quiera, pero esa es su naturaleza imperial, que repudio pero contra la que no puedo hacer nada. Los de acá son peores, porque atentaron contra su propia gente sin medir consecuencias y muchas veces absurda y gratuitamente, por puro –y estúpido- espíritu punitivo. Y creo que sobran ejemplos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *