“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

El secreto de la ley de comunicación

Prensa-cubaTomado de La Joven Cuba

En abril del 2013 comenzó a cocinarse en las altas esferas del gobierno cubano una política nacional de comunicación. Les ha faltado, durante todo este tiempo, además de visibilidad mediática, un ingrediente fundamental: la participación del pueblo.

No se han visto por acá, en efecto, los acalorados debates que se produjeron en Venezuela, antes y después de que en enero de 2003 se llevara al Parlamento Nacional de ese país el proyecto de Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión (RESORTE), aprobado en diciembre de 2004. Tampoco se han visto por estos lares nada semejante a lo sucedido en 2011 en Ecuador, cuando sus ciudadanos dieron luz verde, mediante consulta popular, a la Ley Orgánica de Comunicación, finalmente sancionada en 2013, y en cuya elaboración participaron las más disímiles organizaciones de la sociedad civil ecuatoriana. Mucho menos hemos visto en Cuba los 23 foros y 80 conferencias, en los que participaron todos los sectores y provincias de Argentina, ni a nuestro gobierno le han hecho falta las miles de cartas y correos electrónicos de los que, en su conjunto, también se nutrió la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de la nación austral, esa que entró en vigor en marzo de 2009, la misma que ahora el gobierno de Mauricio Macri se empeña en desmantelar.

Nada, nada de eso hemos visto o experimentado en Cuba durante los últimos tres años los ciudadanos de a pie, ni la mayoría de los que dedicamos buena parte de nuestro tiempo a estudiar los complejos y diversos procesos de la comunicación. Por eso hoy ignoramos, casi por completo, qué nos depara esa “Política de Co­municación Social del Estado y el Go­bierno cu­banos”, a punto ya de ser aprobada, según anunció el vicepresidente cubano Miguel Díaz-Canel, su principal artífice, el 9 de marzo del presente año en el telecentro de Camaguey.

Solo dos noticias de la prensa nacional nos han dejado ver, entre líneas y a cuenta gotas, hacia dónde apunta una política comunicacional cuyo nombre excluye a todos los cubanos que no formamos parte del Estado o del Gobierno, sino de aquello que, desde 1996, fue reconocido como sociedad civil en el V Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

La primera noticia, además de hacerse eco del anuncio de Díaz-Canel, nos dice que “el documento buscará un acercamiento de las agendas mediática, pública y política, y favorecerá el trabajo con las fuentes de información y una mejor regulación económica de esas entidades, las cuales en la actualidad se subordinan al presupuesto del Estado”[1]. Por la segunda noticia supimos que regula “to­do lo relacionado con el ejercicio de la publicidad comercial”, y que “abarca mucho más”[2]. Al menos esta fue la respuesta que le dio Fernando Lavin, jefe de área de la Comisión para la implementación de los Lineamientos, a Alfonso Herrera, uno de los participantes en el VII Congreso del PCC, luego de que este propusiera “un Li­nea­miento ge­neral referente a la Política Social, que explicite la necesidad de incrementar, según lo permitan las condiciones económicas, el mayor acceso de la población a las Tecnologías de la In­formación y las Co­mu­nicaciones, y consolidar el derecho a la información como condición para el pleno ejercicio de la crítica y la participación del pueblo” [3].

Ahora bien, me gustaría saber, estimado gobierno, si dentro de ese “mucho más” que “abarca” la “Política de Co­municación Social del Estado y el Go­bierno cu­banos”, figura alguna suerte de presentación, debate o consulta pública a posteriori (ya que no pudo ser antes), más allá del estrecho círculo de los “directivos de la UPEC” y “expertos de la comunicación”, únicos con quienes, hasta el momento, ha sido discutida. En tal sentido, aprovecho para recordarle (y de paso a los directivos de la UPEC y colegas expertos en la materia) que la comunicación, además de proceso, también es un derecho, que nos atañe a todos, al trascender por mucho el ámbito de los medios de difusión. De ahí que mi otra pregunta se interese por saber si la anunciada política recoge todos esos “derechos patrios” de naturaleza comunicacional que mencionaba Javier Gómez Sánchez en la cuarta y última entrega de su post, la mayoría de cuales constituyen asignatura pendiente o se encuentran a medio camino en Cuba. Se los refresco: Derecho a la Libre Asociación, Derecho a la Manifestación Pacífica, Derecho a la Diversidad de Prensa, Derecho a la Libre Información, Derecho a la Opinión y Derecho a Libertad de Expresión.

Pero si no puede dar respuesta a mi anterior interrogante, al menos, si no le es molestia, adelánteme si fueron incluidos los siete principios para una “Política de comunicación social cubana socialmente consistente y tecnológicamente sustentable”[4], aportados por Rosa Miriam Elizalde, subdirectora de Cubadebate, en su tesis doctoral. Entre los no pocos avales y méritos de esta rigurosa investigación, figura el hecho de haber contado en el acto de defensa con la presencia del mismísimo Díaz-Canel, a lo cual se suma el de haber sido seleccionada por el Ministerio de Ciencia Tecnología y Medioambiente (CITMA) como la mejor tesis doctoral en Ciencias Sociales y Humanísticas, defendida en Cuba durante el curso académico 2013-2014. Aquí van los principios: 1. Respeto por la dignidad, 2. Defensa de la diversidad comunicativa, 3. Sostenibilidad como objetivo estratégico, 4. Participación efectiva, 5. Lo público como espacio fundamental de comunicación social, 6.Garantías para el ejercicio profesional y 7. Responsabilidad de la Comunicación.

Finalmente, me gustaría preguntarle, estimado gobierno, en estos tiempos de lucha contra el secretismo, por qué así, en silencio, ha tenido que ser elaborada en Cuba la que debería ser nuestra, de todos y por todos construida, política nacional de comunicación.

Sepa que son más las preguntas que, al respecto, me gustaría hacerle. Pero se las dejo para luego, para cuando me responda las que ya le hice. Enseguida pongo a su disposición mi cuenta de correo: [email protected]. Aunque le confieso preferiría me respondiera aquí, públicamente, en este blog que tantos jóvenes cubanos leemos. Y así contribuimos un poco al diálogo social. Qué le parece.

 
 

9 thoughts on “El secreto de la ley de comunicación

  1. Rafael, que debe ser joven, no se ha enterado q en nuestra patría todas las grandes, medianas y pequeñas decisiones, que nos afectan a todos, se toman al mas alto nivel, entre 4-5 elegidos, y luego si se quieren revestir de democráticas, se someten a una consulta donde nadie se entera lo que plantea otro, se cambian 4 párrafos, nada sustanciales, y se hacen efectivas.
    Revisa, Rafael, qué medida importante se ha aprobado en la Asamblea del PP. Inmigración, etc etc. y luego nos cuentas.

  2. Entiendo que hacer periodismo requiere de hacerse el “asombrado” respecto a un tema y sacarlo a la luz como algo que va mal y hay que debatir. Pero creo que ya estamos cansados de artículos que entran con una retórica y no llaman las cosas por su nombre. En Cuba hay una dictadura que hace y deshace sin consultar a nadie. Esto no es solo en la comunicación, es en todo y se auxilian de pretextos y gratuidades para avalarla.

  3. Sr. Rafael cuanto lo admiro, pero esto es como el cuento de la buena pipa.Tal vez le respondan con una cartica a su casa, o tal vez lo citen a una importante oficina del partido donde repetiran lo mismo y le seguiran echando la culpa al embargo, plaza sitiada, imperio, etc. O tal vez le apliquen una variante de FC que le preguntaban de vacas y el hablaba de calabazas. Frente al MinComunic. habia un letrero”Tanto en la Guerra como en la Paz mantendremos las comunicaciones”. Y asi es, en Cuba habla uno solo, los demas escuchan.

  4. El nombre de esa y otras leyes, que más parecen un edicto militar que un mecanismo consensuado en una republica para regular un aspecto de la vida de la sociedad, muestra el grado de arrogancia y desinterés en los mecanismos participativos.Ese solo nombre asusta por lo excluyente y dice a todos: “mantenganse postrados ante lo legislado por nosotros”.Nosotros, que tenemos el sartén por el mango, o sea el poder.

  5. Personalmente viví el proceso de discusión y aprobación de la ley de comunicación en Ecuador y puedo afirmar que Cuba tiene mucho que aprender de ella. Por una parte el aprendizaje va de parte del como hacer que la población participe oponiéndose a ciertos capítulos, apoyando otros e incluso dando ideas para ampliar las leyes. Por otro lado está está ley muy apoyada por la población y que básicamente no prohíbe medios de comunicación pero si prohíbe y con multas muy fuertes el hecho de que un medio de comunicación publique una mentira o tergiversen las noticias para lograr objetivos económicos o políticos, además del linchamiento mediático.
    Cubano al fin y sin haber tenido mucho contacto con internet en Cuba, al llegar acá leía mucho y a los 2 o 3 meses salia alguna noticia que demostraba que lo que había leído había sido un engaño de este o aquel usuario de la red. Pues me cansé de leer mentiras y ojalá estas leyes que prohíban la publicación de mentiras se hicieras…

  6. …Derecho a la Libre Asociación, Derecho a la Manifestación Pacífica, Derecho a la Diversidad de Prensa, Derecho a la Libre Información, Derecho a la Opinión y Derecho a Libertad de Expresión…. cada una de estas frases es un guantazo el la cara de los burócratas y ortodoxos que aun defienden que la mentalidad de plaza sitiada es la que salvara a largo plazo nuestra revolución aprendiz de socialista.
    Saludos

  7. Buen artículo. Mesurado, objetivo y crítico. Luego algunos se lamentan de ¨cierta desmotivación en las filas de seguidores del proyecto revolucionario¨. Solo les recuerdo algo que escribió el mismísimo Lenin V.I sobre el asunto (no literal): una revolución estalla cuando los de arriba no pueden seguir gobernando a la antigua y los de abajo no quieren ser gobernados así.

  8. Muy bueno el articulo y lo dicho por este joven, pues doy por sentado que lo es. De cualquier manera no justifica que tan desinformado este, como otros han dicho esto es lo dicho (valga redundancia), y además las decisiones las toman unos pocos y las someten exprés a una Asamblea que según ellos fue elegida por el pueblo y en manos de ella está el seguirle el juego a los de arriba, y no representar a los de abajo.
    Por cosas como estas hay que admitir y decir que en Cuba no hay elecciones, y que solo es un mal simulacro criollo a ellas, al final culpa colectiva por depositar nuestros votos en esos días por el vecino, y que al final ese voto termine legitimando cosas absurdas como estas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *