“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

El relato de un emigrante cubano: Parte (I)

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Como lo prometido es deuda, aquí comienzo esta historia. Salimos de Quito, Ecuador el viernes 6 de Julio de 2012 hacia los Estados Unidos. Rumbo conocido, pero futuro incierto en ese camino que tantos habían hecho antes con mejor o peor suerte. Muchas expectativas y mucha fe en que llegaríamos. Arribamos a nuestro destino el 5 de Agosto de 2012, justo 30 días después de salir. He aquí entonces los detalles.

Leaving Quito (Por ahora…)

Tres de los personajes de esta historia salimos juntos de Quito para encontrarnos con el resto en Tulcán antes de cruzar la frontera con Colombia. A pesar de anhelar tanto ese viaje no puedo decir que fue fácil hacernos a la idea de que dejábamos Ecuador. Los 3 dejábamos un país donde pasamos mucho trabajo, sufrimos bastante a ratos, hicimos muy buenos amigos y aprendimos cosas que en nuestra previa inocencia insular no conocíamos de la vida real fuera de Cuba. Salimos con la convicción de regresar en el futuro.

Bueno aquí es donde ustedes están autorizados a sacar los pañuelos para secarse las lágrimas y limpiarse los mocos, jeje. Aquí les dejo una foto de ese momento de la salida desde la Terminal Norte.

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Yahima, Oned y yo

Nuestro grupo de 10 personas tenía que tratar de cruzar esa frontera sin ser detectados por las autoridades ecuatorianas o colombianas que han hecho un negocio de la extorsión a los cubanos en su paso por allí, exigiendo fuertes sumas de dinero y luego pasando la información sobre los infortunados a otras autoridades tierra adentro para que siguieran pidiendo su parte del pastel.

Una vez reunidos tuvimos la invaluable ayuda de varios pobladores de Tulcán, hermanos de la misma Iglesia de los amigos con los que hicimos el viaje. Creo recordar que hicimos una oración y partimos en 3 grupos diferentes a tomar un taxi. Por lo que a mi parte del grupo respecta el cruce fue sin problemas en lo que fue un símil de una película de acción tomando 2 taxis sucesivamente hasta llegar a la terminal de buses de Ipiales. No puedo negar que tenía el corazón a mil y las bolas en la garganta, jaja.

Colombia, qué linda y buena (con permiso de Polo)

En la terminal compramos una tarjeta SIM para el celular (Chip para los ecuatorianos, SIM Card para los angloparlantes, o simplemente una taljeta e celulal para los cubanos) para estar comunicados con el contacto que nos cruzaría hasta Panamá, siempre que fuéramos capaces de atravesar sin percances ese nuevo y desconocido país que era Colombia para nosotros. En la noche abordamos una guagua (quiero decir un bus) que en 23 horas nos llevaría hasta Medellín para hacer trasbordo a otro bus con destino a Necoclí.

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Yahima, Aida, Amanda y Claudia

La nota positiva es que pudimos viajar toda esa distancia sin el más mínimo encuentro con los tan temidos retenes que hacen la Policía y el Ejército colombianos, con la confabulación del chofer del bus que nos prometió bordear sin entrar a las ciudades donde no tuviera que dejar o recoger pasajeros y tratar de burlar cualquier ret’en y por cierto que lo cumplió. La geografía colombiana es impresionante y sobre todo esa subida sin fin hasta Medellín viendo casas prácticamente colgando de los precipicios es espectacular. El chofer fue más allá, cuando llegamos a Medellín. Nos dijo que nos quedáramos arriba de la guagua porque el viaje a Necoclí no se hacía desde esa terminal, sino que nos llevaría a la otra para que no tuviéramos que gastar en taxi o nos encontráramos con las autoridades. Lo compensamos como pudimos por toda su ayuda.

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Subiendo a Medellín

Necoclí

Mientras tanto íbamos comunicándonos con nuestro contacto en Necoclí, quien nos dio instrucciones de cómo regatear por el precio del bus desde Medellín y qué hacer cuando llegáramos al pueblito para tratar de pasar lo más inadvertidos posible.

La nota tragicómica en esa parte del viaje sucedió así. Al abordar el bus veo que el chofer empieza a repartir unas bolsas de plástico y tan iluso como soy pensé- mira que consciente el chofer como entrega bolsas por si la gente se marea- Oh Lord! Ese fue el comienzo de 10 horas de una travesía loca pues ese tipo arrancó a bajar de la altitud de Medellín como si lo estuvieran persiguiendo y mantuvo a todos los pasajeros despiertos la madrugada entera dando tumbos o vomitando dentro del ‘ómnibus. A mi amiga Aida le tocó bailar con la más fea cuando un jovencito que iba de pie junto a la puerta del baño no se pudo aguantar y le vomitó encima de la cabeza con todo lo que traía en el estómago. Eso fue motivo de jodedera durante todo el viaje.

Finalmente llegamos a Necoclí al amanecer del Domingo 8 de Julio y nos hospedamos en un hotel local para pasar el día y reponer fuerzas antes del viaje en lancha que estábamos por tomar esa siguiente noche.

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Necoclí desde mi ventana

En la noche tuvimos lo que en mi opinión fue la experiencia más peligrosa del viaje. Tomamos esa lancha con 2 colombianos que a todas luces se saben aquella zona como la palma de sus manos y previo el pago de 330 dólares por cabeza zarpamos para cruzar el Golfo de Urabá y llegar hasta Cabo Tiburón. Eran aproximadamente las 11 de la noche cuando salimos y en unas 4 horas habíamos cruzado, con un mar que estaba bien bravo y que en momentos pensé que iba a virar al revés aquella cosa con todos nosotros dentro. La marejada era seria al llegar y mientras el resto del grupo se bajaba me tocó quedarme arriba del bote para con la ayuda de los lancheros tirar a tierra nuestras pertenencias a la velocidad del rayo para que no nos fueran a detectar en la orilla. Ellos nos orientaron esperar al amanecer sin encender luces y luego seguir viaje subiendo una loma que en cosa de lo que ellos creían que sería 1 hora nos pondría del otro lado, en territorio panameño.

Pero ya esa es otra parte de la historia. So, mis amigos, Stay tuned y regresen por más cuando haya escrito lo que continúa. Abrazos a todos y los que quieran dejen sus comentarios y si pueden compartan el post que siempre hay alguien al que le interese la información si está planeando hacer el mismo viaje.

Continuara…

 
 

6 thoughts on “El relato de un emigrante cubano: Parte (I)

  1. ¡interesante e impresionante! este relato, para todos los que han tenido que vivir esta experiancia mis mayores respeto, que el futuro sea de prosperidad.

  2. Hola Fernando. Esta mañana una amiga me sorprendio gratamente diciendome que mis escritos aparecen publicados en tu blog. Quiero agradecerte por esto pues cuando decidi comenzar a escribir en mi blog Paisano:Cubano y Emigrante, tenia la intencion de que mi experiencia pudiera servir de referencia a otros. Todo esto que esta sucediendo ahora en Costa Rica con la gran cantidad de cubanos varados en la frontera con Nicaragua es algo que me inquieta y me hace desear ser parte de la solucion aunque en la practica mis posibilidades para ello son limitadas. Gracias nuevamente y disculpa la falta de acentos, este teclado gringo no me quiere ayudar con eso. Un abrazo

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