“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

El periodismo: fiscal popular o abogado del poder

Tomado de Juventud Rebelde

¿Qué es lo más importante en una sociedad moderna e interconectada: la prevalencia de un amplio sistema de propiedad pública de los medios o la confianza de los destinatarios? ¿El tipo de propiedad de los medios garantiza de por sí la tan disputada credibilidad? Estas, como otras, están entre las preguntas que debemos hacernos en la Cuba que inició el camino hacia la actualización de su modelo de socialismo.

O tal vez debería formularse de otra manera la interrogante: ¿Garantiza el monopolio de la propiedad pública de los medios, el de la credibilidad, el de las influencias, el de la autoridad?

El grado de exposición pública e información existentes en la actualidad requiere que el discurso, para ser efectivo, se legitime a sí mismo ante la opinión pública.

El Doctor en Ciencias de la Comunicación Julio García Luis sostenía que, desde luego, hay monopolios sobre el discurso mediático, grandes monopolios, parte de una grotesca tiranía, con diferentes escalas, locales, regionales, mundial; pero estos subsisten por su aparente porosidad, por su capacidad para mimetizarse, por su fingida independencia del poder real. Lo difícil, por el contrario, sería hoy un monopolio de pretensiones herméticas como los ya conocidos.

Agregaba que la ideología, realizada o no por medio del discurso, es lo que permite percibir el mundo —con cristales deformantes o con nitidez—; es lo que permite organizar el poder y el ejercicio de la hegemonía, y es lo que da la capacidad de control sobre los factores de la sociedad.

En el caso cubano, afirmaba, ese control no puede sustentarse en el engaño, en la manipulación de símbolos, sino en la adecuada información, interpretación, persuasión y convencimiento de la gran mayoría protagónica, en definitiva, del público.

Las redes sociales, el periodismo ciudadano, entre otros fenómenos, están cambiando radicalmente las formas tradicionales en las que se conformaba la llamada opinión pública y los consensos.

Así que otras preguntas que debemos hacernos son ¿cómo se construyen los consensos en la sociedad de la información en la que nos adentramos inexorablemente?, ¿qué papel desempeña el periodismo en la construcción de una auténtica y creíble hegemonía de la ideología revolucionaria? ¿Cómo los sistemas de comunicación pueden apropiarse de las nuevas herramientas para avanzar hacia formas más democráticas y participativas? ¿Cómo garantizar mayor autoridad y ascendencia ante los públicos, que tienden a atomizarse?

Lo cierto es que el sistema de comunicación pública de Cuba está desafiado por replantearse su autoridad ante los públicos, en base a lo único que la garantiza: la credibilidad; algo solo posible no solo con un cambio en el modelo de prensa, sino de todo el modelo comunicacional de la sociedad, y con una concepción verdaderamente revolucionaria que ubique a la prensa como parte de las formas de control popular.

Las indagaciones de los últimos años demuestran que esa endeblez estructural tiene diversas dimensiones, y por lo tanto de lo que se trata en la nueva coyuntura es de plantearse un cambio estructural, como quedó fundamentado en el último congreso de la Unión de Periodistas y en sucesivos encuentros profesionales y políticos.

Para superar esas tendencias tenemos, además de profesionales capacitados, la fortaleza de una tradición periodística y revolucionaria sedimentada por la más honda vocación de servicio, heredada de los fundadores de la nación, entre ellos el padre Félix Varela, quien al abordar la función y el alcance del periodismo apuntó: «Yo renuncio al placer de ser aplaudido por la satisfacción de ser útil a la patria». Su genial y fiel seguidor José Martí consideraba que la prensa debía ser el can guardador de la casa patria: «Debe desobedecer los apetitos del bien personal, y atender imparcialmente al bien público».

Ese legado debería servir también para los acostumbrados a la apología, los silencios y torceduras que nunca faltaron en el complejo camino de la construcción del socialismo.

Hay razones básicas para considerar la inviabilidad de que continuemos con el modelo de periodismo de dependencia institucional y de reafirmación que como regla prevaleció hasta hoy, y crezcamos hacia otro de confrontación de las mejores ideas revolucionarias.

El periodismo verticalista y de reafirmación, si bien permitió fraguar los grandes consensos que demandó el país frente a la agresividad de los Gobiernos norteamericanos, y a estructurar un modelo de sociedad para unas condiciones históricas muy concretas, distorsionó las funciones de contrapeso y equilibrio de los medios, que ocurrió a la par de la de otras estructuras de confrontación democrática del país.

Esto ocurre cuando la Revolución actualiza su modelo económico, como el primer paso hacia graduales transformaciones, sobre las cuales, como ya hacemos —no sin dificultades e incomprensiones—, nos corresponde la responsabilidad histórica de ayudar a crear los necesarios consensos políticos y la vigilancia profesional, para evitar que se distorsionen sus alcances.

No podemos ignorar que la Revolución está a punto de adentrarse en su más dura prueba de fuego: el relevo de la generación histórica, mientras los medios cubanos cedemos gradual, aunque inexorablemente, el monopolio de las influencias, como resultado del auge de las nuevas tecnologías.

En este reajuste la prensa pública cubana debe tener el camino expedito para apoyar el debate cívico y el contragolpe revolucionario.

 
 

13 thoughts on “El periodismo: fiscal popular o abogado del poder

  1. Hablando en términos marxistas que es la ideología del oficialismo, el desarrollo de la tecnología entra en contradicción con las políticas establecidas y surge la necesidad del cambio, de manera que los que hacen resistencia a ese cambio surgido como consecuencia del desarrollo son individuos reaccionarios que se oponen al desarrollo de la historia aunque sean los que dictan la política oficial.en el país, de manera que no se sustenta ni en sus propias categorías filosóficas, para no hablar de libertad de expresión o transparencia que no les gusta oír.

  2. Partiendo de la base que Granma es el órgano oficial del único partido, que JR es de la UJC de los jóvenes patrocinado por el PCC, que Trabajadores representa asl único sindicato adscrito al único partido no puede nunca considerarse “Fiscal popular” Y eso de “Sociedad moderna e interconectada” Sabemos que no va con Cuba!

  3. ¿Y cómo le dejaron pasar esto a Ronquillo en JR sin darle lo que se dice un buen halón de orejas?

  4. es mucho mejor tener varios duenos de medios comunicativos que uno solo, hay menos riesgo en una sociedad con multiples apoderados de las comunicaciones que una en la cual se posean todas las vias informativas ahi si se esta frente a un monopolio informativo entonces las personas no tienen medios para verificar lo que se le entrega como veridico.

  5. De acuerdo con el periodista Ricardo Ronquillo; la prensa cubana debe tener un cambio, un reajuste.
    La prensa debe llamar las cosas por su nombre, ya sean hechas por el imperio norteamericano o por un funcionario o por una entidad cubana que no actúa correctamente.
    No hablar de algo malo que ocurre no lo elimina; al contrario, puede que al no combatirlo, lo fortalezca.
    Hay muchos que quieren que la Revolución desaparezca; hagamos todo lo posible por fortalecerla, pero elogiando lo bueno y criticando los errores para superarlos. SALUDOS!

  6. El Periodismo oficial en Cuba sigue con los mismos males de antes del Congreso del PCC, en el que Raul Castro se quejo de tener una prensa “triunfalista y monotona”. Todo sigue igual, solo que antes, quien controlaba con mano de hierro era el Coronel Rolando Alfonso Borges y ahora hay otra persona, pero haciendo lo mismo: ni mejor, ni peor.
    El culto a la personalidad de los dirigentes es el pan nuestro de cada dia. Algunas veces “el baboseo” se pasa de la raya y repugna. No existe el periodismo investigativo. Es mas, por este blog nos enteramos que un trabajo investigativo de 2 periodistas sobre los estragos en el medio ambiente de la ronera Havana Club, fue premiado en Espana. Y la prensa oficial cubana, no hay dicho “ni papa”. Silencio y hermetismo.
    POr estas y otras razones es que la prensa alternativa en Cuba esta teniendo tanto exito. Aqui encontramos noticias que los oficialistas no publican. Si quiero estar bien informado y conocer la verdad, no puedo leer el Granma,…

  7. bUENO TODO ARRANCA MAL, REFORMAR PORQUE SI NO SE HACE ESTO HACE PELIGRAR LA rEVOLUCION, SUS POSTULADOS Y SUS REPRESENTANTES,Y QUIEN DICE QUE ESTO ES LO MEJOR PARA cUBa? claro ellos mismos los que estan en el circulo del poder, premisa falsa, hay muchas otras formas y caminos que son mejores para el pais, lo demas sobra, es mas de lo mismo, como asegurarse de retener el poder asegurando la hegemonia comunicacional de la que han gozado, la discusion es como lo haran.

  8. Depende de quien tenga el poder… Si el poder lo tiene el pueblo a traves de sus representantes legítimos las dos opciones son una sola…

    Si llegaramos a tener un parlamento compuesto de “emprendedores” entonces si tendríamos ese dilema…

  9. Podríamos resumir el escrito como un llamado urgente a hacer lo que todo el mundo sabe se debe hacer. Usted llamaba el otro día a salva este especio suyo y me atrevo a afirmar que de muchos, ante los retos económicos que impone un espacio de debate e información manejado desde lo personal pero de servicio público. El articulo muy acertadamente expone que “Las redes sociales, el periodismo ciudadano, entre otros fenómenos, están cambiando radicalmente las formas tradicionales en las que se conformaba la llamada opinión pública y los consensos.”. Y he aquí la importancia de contar con otra fuente, con otro discurso, con otra forma responsable de forjar opiniones y consensos ante esta realidad Cubana que desde “el monopolio de la propiedad pública de los medios” les “permite organizar el poder y el ejercicio de la hegemonía, y es lo que da la capacidad de control sobre los factores de la sociedad” a ese partido único.

  10. “El periodismo verticalista y de reafirmación, si bien permitió fraguar los grandes consensos…..” “distorsionó las funciones de contrapeso y equilibrio de los medios, que ocurrió a la par de la de otras estructuras de confrontación democrática del país.”. Un reconocimiento de la falta de credibilidad y por tanto influencia que ese periodismo gubernamental ante los retos que va enfrentando la sociedad Cubana es realmente no común en el discurso político de la Cuba de hoy. Pero intentar seguir mareando la perdiz al afirmar al comienzo del artículo que “ese control (sobre los factores de la sociedad) no puede sustentarse en el engaño, en la manipulación de símbolos” y pensar que de alguna forma esa misma “prensa pública cubana debe tener el camino expedito para apoyar el debate cívico y el contragolpe revolucionario.” es seguir apostando por seguir en las mismas. Es seguir intentando cambiar lo que tiene que ser cambiado, para que nada cambie.

  11. Pues debe ser FISCAL POPULAR, para lo que ha de comenzar por evitar los circunloquios literarios y los eufemismos, designar las cosas por su nombre y caerle a los problemas de frente buscando las causas últimas y los responsables de éstas, sin reparar en quién sea. Como NO ES EL CASO de este artículo que da algunas vueltas para decir, más o menos: antes se podía mantener, y se mantuvo, ese discurso unilateral hacia un “receptor cautivo”, pero ahora es imposible. Así que hay que cambiar urgente y radicalmente, eliminando esa práctica de “… la apología, los silencios y torceduras que nunca faltaron en el complejo camino de la construcción del socialismo.”
    Y la mención al último congreso de la UPEC como factor de ese cambio sólo suscita una pregunta retórica: ¿PARA CUÁNDO es ese cambio y quiénes van a hacerlo?

  12. Este artículo me recuerda un cuento que alguien importante le pregunta a napoleon que pensaba de waterloo y este le responde de eso el mundo lo supo por la prensa pero si hubiera yo tenido un periodico como el granma, seria miy posible que aun nadie lo supiera

  13. Si el público no se fía de los medios de propiedad pública será porque los medios de propiedad pública no son propiedad del público.

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