“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
El Parlamento de la calle
 

El Parlamento de la calle

debate-en-la-calle. Foto: Raquel Pérez Díaz

Foto: Raquel Pérez Díaz

Tomado de Juventud Rebelde

El Parlamento del barrio es sui géneris. No necesita sesiones ordinarias ni extraordinarias, porque siempre está en guardia y palpitante. No requiere Presidencia que no sea quien primero lance la convocatoria al debate, con una frase incisiva en la cola del pan o de los huevos. No lo acechan las exigencias del quórum. Dos cubanos apenas arman su congreso.

En la esquina se discute de lo humano y lo divino. Se echan pestes a la ineficiencia, la mediocridad y la chapucería. A los nudos que traban las soluciones. A las «muelas bizcas» que, con su retórica, no cuajan en concreciones, confundiendo siempre la cruda realidad con las aspiraciones. El eterno dilema filosófico entre el ser y el deber ser.

Estos «parlamentarios», unos más incendiarios y otros más equilibrados para reconocer el bien por entre los amargores del mal —no hablo de los indiferentes—, tienen los pies muy bien puestos sobre la tierra. Caminan bastante por nuestras calles y lo ven todo: son los más fieles sensores de nuestras dinámicas y «eso que anda…». Y no se callan nada.

«El paraguas se traba», como dicen en la esquina, con la lluvia de formalidades que ha empapado a muchas de nuestras asambleas de rendición de cuentas del delegado, la base de nuestro sistema de Gobierno y de la democracia socialista, al punto de inundarlas de inoperancia y soliloquios vecinales; y lamentablemente aceptadas como un deber de presencia física apenas, por electores que callan para concluir rápido y ver la telenovela de turno.

La asamblea de rendición de cuentas del delegado debiera anegarse más de ese espíritu inconforme y pretencioso de mejorías del barrio y la esquina. De participación y resolución más que de presencia. Pero las rutinas suelen carcomer, sobre todo cuando los «Gobiernos invisibles» de los territorios y las instancias estatales no asisten a esas asambleas, ni dan el rostro a los electores, para someterse al arbitrio público, explicar y esclarecer. Y abandonan al delegado, que se desgasta en gestiones y no siempre trae una respuesta.

La asamblea de rendición de cuentas es el ágora de los ciudadanos. Dígase ciudadano y no un ente pasivo. Porque muchas instituciones aún lo tratan con la palabrita aberrante de «usuario», como si el fin del ser humano fuera usar de las cosas y no pensar. Y cuando muchas entidades  responden oficialmente a las quejas del cubano, lo llaman el «recurrente», quizá sin sopesar que quien recurre en  planteamientos es porque no encuentra aún soluciones. O lo denomina el «demandante» o «quejoso», como si la lógica exigencia de soluciones fuera una enfermiza obsesión y no un resultado de los problemas y desaciertos de la administración pública.

Para que nuestros delegados del Poder Popular sean verdaderos líderes de las comunidades, o salgan de entre esos que están al doblar de la esquina, aparte de sus  virtudes personales y revolucionarias y de su valentía, requieren de un apoyo de las instituciones públicas, que muchas veces los dejan solos frente a sus electores.

El fortalecimiento del sistema de Gobierno, desde la base hasta el Parlamento, requiere dinamizar y empoderar la participación ciudadana, como retroalimentación oxigenante, toma de decisiones y control a distintos niveles, incluidas rendiciones de cuentas agudas y palpitantes. La democracia socialista, una construcción aún balbuceante e insuficiente, debe aprender de los errores, enajenaciones y adormecimientos que mellaron la hoz y el martillo en aquella URSS y el resto de Europa del Este.

Así, solo si los «parlamentarios» silvestres de la esquina encuentran eco y respuesta en un Poder Popular que potencie todos los mecanismos participativos y democráticos, estimule las potestades del ciudadano, y no naufrague en formalidades y desgastes burocráticos, estaremos construyendo la democracia socialista. Porque en el barrio se decide el país. No olvidarlo nunca.

 
 

11 thoughts on “El Parlamento de la calle

  1. Se quedo corto. Es cierto que la gente habla muchos temas a nivel de barrio que van más allá de lo que ha expresado José Alejandro, con los límites que le permiten las reglas del periodismo en Cuba. Pero dichos temas no se tocan en determinados círculos como en las asambleas convocadas por medios oficiales.

  2. “La democracia socialista, una construcción aún balbuceante e insuficiente…”, a 58 años de hablar de ella o de dar por sentado que existe, además de decepcionar e indignar, debe mover a la acción o, en su defecto, a la no-acción, que mande un mensaje claro y fuerte a quienes dirigen este “proceso” de lo que es una nítida verdad subyacente: la vergonzosa inoperancia del sistema y sus instituciones. Una burocracia enquistada que se sabe poderosa e impune, porque no hay un mecanismo que la obligue a cumplir sus más elementales funciones.
    Mientras el PP tenga que esperar o clamar o rogar por el apoyo de los “…«Gobiernos invisibles» de los territorios y las instancias estatales…” y no tenga PODER para emplazar legalmente e impugnar efectivamente a esas entidades y conseguir de ellas las soluciones necesarias, seguiremos de mal en peor. El llamado PODER POPULAR seguirá siendo otro fraude en todos sus niveles; una pantalla. Otra burla a la gente que sigue asistiendo –

  3. –es cierto que cada vez menos y por evidente y tonta inercia- a esas reuniones, en las que no se decide ni se resuelve prácticamente NADA.
    Y, por cierto, ¿creen Uds. que eso no lo saben donde tienen que saberlo?

  4. RECUERDE QUE EL PARLAMENTO CUBANO TIENE UN ENFOQUE ERRADO DE SU FUNCIÓN.

    SON LOS PARLAMENTARIOS QUIENEDES DEBEN SUGERIR LOS PROYECTOS DE LEYES, SON QUIENES DEBEN, FUSTIGAR LA PESIMA GESTION DEL GOBIERNO ETC, ETC, ETC…

  5. El artículo está interesante, aunque un poco superficial a mi juicio.
    Entiendo que este estilo de redacción no pretende mostrar soluciones sino motivar su búsqueda pero me resulta irónico que muchos articulistas le den la vuelta a las causas sin llegar a examinar lo fundamental: el sistema de gobierno. Es irónico porque es lo mismo que se hace en todos los espacios oficiales que se critican.
    El socialismo y el comunismo son utopías inalcanzables. Lo dicen las asambleas, las cuotas, el cuc. Lo dice Raúl cuando le parece mal que una persona tenga restaurantes en cada provincia o viaje “demasiado”. Lo grita la historia. Puede que el sistema esté muy bien en libros pero la gente nunca seremos lo que se “necesita” en la calle, no es resposabilidad del sistema… es que así funciona la sociedad, el mundo. Cada cuál piensa primero en sí mismo, eso es precisamente lo que nutre al capitalismo y por lo que le va “tan bien”. Puedes educar y enajenar cuanto quieras, seguimos siendo humanos

  6. Este articulo es una muestra de “muela bizca” que cantidad de anos repitiendo lo mismo!, la gente no participa en la politica por que la unica politica autorizada por el gobierno es apoyarlo, o “eres complice o no eres; esa es la cuestio” que permitan partidos y foros alternativos, que permitan criticar abiertamente en los medios al gobierno, que permitan propaganda de otras alternativas de gobierno, y entonces veremos si participa o no el pueblo sin presiones espontaneamente, saludos

  7. “…la democracia socialista…” no se a que viene ponerle apellido a la democracia. Acaso los capitalista se lo ponen. A mi entender democracia es una. lo de los «Gobiernos invisibles» me da gracia. Si sabemos que en una rendición de cuenta el presidente del poder popular si asiste lo más que dirá es que ya el ha planteado el problema en la provicia y nada. Si seguimos ese patron pues tendría que ir cada persona directamente a la asamblea nacional a plantear su problema. Lo que pasa es que a los que nos representan en esa asamblea, por los que votamos, muchas veces ni sabemos quienes son, en muchos casos los hemos visto dos o tres veces en la vida y en otros casos viven hasta en otra provincia. Así como va a funcionar la “democracia socialista”

  8. Que le den la oportunidad al pueblo cubano de elegir libremente y veremos qué lo que pasó ayer en Venezuela se queda pequeño. La libertad y la democracia cresen silvestres, el totalitarismo hay que apuntalarlo con con represión diariamente.

  9. LECTORES, Qué hacer? En mi asemblea un señor mayor, combatiente, dijo que por ahí andan unos “distintos” que lo que quieren es restaurar el régimen de Batista!!!
    Todo el mundo calladito…
    A esa hora quién iba a hablar?

  10. JOSE ALEJANDRO NO ES, NI A MEDIAS, UN PERIODISTA DE DAR MUELAS BIZCAS. EL ENTRA A LOS PROBLEMAS CON TODA SU PROFESIONALIDAD,CON ÉTICA Y VIRTUD, Y LOS RESUELVE, INCLUSO APLASTANDO EL BUROCRATISMO Y LA INDOLENCIA. ME CONSTA PERSONALMENTE

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