“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

El liviano corazón de la verdad

Hades-TEgipcio07Tomado de Revista La Letra Corta

En el reino de los cielos, de la tierra y del infierno pululan los inconformes. De esos hay muchos y en todas partes.

Cuentan que los egipcios se preparaban en esta vida (la de la tierra) para cuando les correspondiese el turno ante Osiris, dios del inframundo. Entonces tenían que colocar su corazón a un lado de la balanza mientras del otro Ma’at, diosa de la verdad y la justicia, ponía una pluma.

Si el corazón y la pluma pesaban lo mismo, entonces el afortunado egipcio disfrutaba una eternidad en el reino de los cielos, en caso contrario tenía final seguro en las más oscuras profundidades. ¿Y los inconformes ante la verdad?

De esos no habla la mitología egipcia. Ni Osiris ni Anubis ni Ma’at concibieron tamaña osadía. La verdad es una y solo una, escribieron los sagrados dioses en alguna de las tablas perdidas de la antigüedad.

Ahora la prensa cubana vuelve al centro del debate, donde siempre ha debido estar. En esta oportunidad lo hace más (micro) públicamente pero en otros momentos fue siempre tema en apartados rincones académicos o en tertulias callejeras. En medio de este aparente maremágnum de preocupaciones han resurgido los inconformes con la verdad, los que se esconden entre el cielo, la tierra y el infierno.

Hay incluso a quienes les incomoda que otros aspiren a demostrar, debate de por medio, esa verdad que es pública y sabida, digámosla por enésima vez: la prensa cubana del siglo XXI no satisface las necesidades y demandas de un país en transformación, de una sociedad otra.

Digamos aun más: Cuba necesita otra prensa, o mejor, otro modelo de comunicación en su amplio sentido, verdaderamente acorde al país, no que tenemos sino al que aspiramos, en ese sueño colectivo que ya va para sesenta años.

Hay quienes en el cielo se remueven incómodos e incluso quienes desde el infierno han mostrado garras preocupantes. Otros en la tierra se aferran a ideas, no siempre sustentadas, no siempre profundas, pero se aferran. Mientras, se dice demasiado y se construye casi nada, o como diría una amiga: “se chancletea mucho y se baila poco”.

Otros la han demostrado, la han escrito en tesis, artículos científicos, crónicas, servilletas, e incluso en la arena. Lo han dicho muchos y de muchas maneras, y aun así quedan inconformes con la verdad, tristes inconformes.

Si hiciéramos casos a los egipcios supondría esperar nuestro encuentro con Osiris, y allí tendremos que poner nuestro corazón sobre la balanza, mientras del otro una pluma decidirá el destino final. Y aunque no haya vuelta atrás habrá inconformes, siempre los habrá.

Esos que se debaten por su cuota de poder, la que creen les corresponde en el reino de los cielos, de la tierra y del infierno. Un poder sobre la verdad que es efímero en la misma medida en que deja de pertenecer a unos pocos para hacerse pública, colectiva. Por eso arremeten contra la pérdida del espacio vital que les asegura la existencia, la existencia pública y, por qué no, la privada.

Porque en la medida en que la verdad es más de todos los inconformes se sienten más acorralados, temerosos. Afloran los recelos y las conspiraciones mientras arriba y abajo desconocen, o intentan desconocer, que la verdadera batalla se da en el medio, es decir, en la tierra.

He ahí otro reto: sumar al debate nacional sobre la malanga, la pelota y la novela, asuntos que como este, nos conviertan en ese otro país que requiere (ha requerido desde hace mucho tiempo) un modelo de comunicación y unos comunicadores que pasen la prueba final, la del corazón ante la verdad.

 
 

12 thoughts on “El liviano corazón de la verdad

  1. Puestos a buscar la verdad sería conveniente analizar la tasa de homicidio en Cuba y compararla, por ejemplo, con la de los Estados Unidos.

    También sería conveniente analizar la tasa de suicidio y compararla con la de sus vecinos del Caribe.

    Otro análisis interesante sería el del porcentaje de población carcelaria negra respecto a la media de la población.

    Finalmente alguien debería de analizar el coeficiente de Gini de Cuba, como una indicación de la desigualdad económica, y compararlo con las cifras de países capitalistas como los de Europa Occidental.

    En fin, bienvenidos a quienes persiguen la verdad por encima del mito.

  2. La letra corta? Es no es el nombre de un proyecto que comenzó allá por el año 2013 con estudiantes de periodismo? Hace años no sabía de ellos. Fernando, sabes algo al respecto?

  3. Hola Gabriel ( 1 ) Según mi pto de vista compararnos con EEUU no conduce más que a un sentimiento conformista , el hecho que los cubanos no se suiciden o que los negros vivan contentos y felices o que el coeficiente tal…
    no tapa para nada las cosas que no están bien , siguiendo esa práctica si nos comparamos con Haití entonces no tenemos ningún problema porque no estamos comiendo galleticas de fango . Tampoco es leal comparar los índices que pueda tener una inmensa nación como EEUU de 300 millones de hab con nosotros de apenas 11 , los porcientos no pueden dar lo mismo y a mi francamente me importa un bledo cómo vivan allá , acá es donde yo aspiro a disfrutar de un buenvivir pero desafortunadamente mientras más mejora nuestra economía , porque mejora , menos veo el resultado .
    A mi juicio lo que nos toca es trabajar bien con medidas económicas inteligentes no políticas , controlar los recursos mejor para ponerle freno al tronco de corrupción que nos ha crecido en el patio y que se ha vuelto ancla y freno para que mejoremos como deseamos todos y fundamentalmente dejar de echarle la culpa al bloqueo por todo lo que no hacemos bien y enfrentar nuestras responsabilidades con decoro y honestidad . Saludos .

  4. Un poco romántico el enfoque del artículo, pues creo que en demasiados casos -en materia de la verdad en los medios- antes que el corazón están el calculador cerebro… y el tirano estómago. Aunque coincido en que hay que darle más protagonismo al corazón. Lo que no veo es qué cabida tiene en el tema el comentario de Gabriel* (1), con esas estadísticas que sugiere analizar. No entiendo qué tienen que ver aquí las comparaciones de Cuba con otros países en diversas materias. Sería como decir: “Mira, ellos violan más derechos humanos y son más injustos y peores que nosotros en tal o mas cual cosa” ¿Qué es eso? ¿Adjudicar al gobierno como una patente de corso para violar ciertos derechos de la gente porque los demás violan esos u otros? ¿Resignarse a lo presuntamente menos malo?
    De todas maneras, y volviendo al tema, quiero TODA LA VERDAD en los medios sobre las cosas que importan, porque es un derecho fundamental de la gente y el elemento más eficaz que puede tener el gobierno para que la gente crea sinceramente y se involucre de verdad en el proyecto de socialismo próspero y sustentable del que se habla.

  5. Tienes la razón Gabriel, pero en esa discusión pendiente que tienen todas las partes, la frase de Habana abierta. Qué nadie hablé más alto porque nadie tiene toda la razón.
    Una verdad, no invalida las otras.
    Vale preguntarse para tener menos homicidios es imprescindible los desmanes.
    Yo como usted aspiro a la igualdad, pero de todos para el bien.
    Pero me pregunto también, es cierto que no hay desigualdad en cuba. Puede que lo las élites sean más pequeñas pero existen. Lamentablemente hechas por méritos en ocasiones discutibles.
    Por qué algunos les irrita que hablen de lo que se debe cambiar. No entendieron el concepto de Revolución.
    En ocasiones me suena así. Yo no me baño, pero tengo un buen corazón. Estamos hablando de la prensa no de los homicidios, ni de los suicidios. Ni de los negros presos.
    Acaso esos son logros del tipo de prensa que tenemos.

  6. Hola Gabriel , a lo mejor yo tampoco analicé en prof tu comentario y como tampoco somos especialistas en el tema de las letras quizás me fui por la tangente , nada , yo a practicar interpretación y tu la redacción , seguimos aquí batallando . Saludos .

  7. Gabriel*: ya entendí. Disculpa la descarga, pero es que no conozco esas estadísticas (la del Gini sí) y lo ví como esa acostumbrada defensa acá cuestionando o criticando a otras sociedades con temas en que los aventajamos, sin reconocer lo que nos importa: la gran viga en nuestro ojo.

  8. Jalex,

    Tampoco tu me entendiste.

    Por favor, entra en Wikipedia y consulta la tasa de homicidios en Cuba; después compárala con la de los países europeos, o incluso con la de Estados Unidos.

    Verás entonces que la pretendida baja criminalidad de Cuba es un mito.

    Lo mismo se puede decir de la igualdad, la tasa de suicidio o la discriminación racial.

  9. Gabriel*(1) no es que te expresaste mal, yo te entendí perfectamente porque conozco los datos que mencionas, lo que pasa es que como esos datos nunca se divulgan y la propaganda constante que se hace indica todo lo contrario, es lógico que la interpretación de tu comentario sea la que le dieron Liborio, Diógenes y Jalex. Tan es así que cuando he comentado esos datos no me quieren creer, incluso viéndolos dicen que es mentira, que tiene que haber un error, que es imposible. Fíjate que efectiva ha sido la propaganda y la desinformación.

  10. (11) Cubana,

    Ahí está la clave: hacer el periodismo que lucha por la verdad por encima del mito.

    Te paso una cita de Kennedy:

    “Muy a menudo el gran enemigo de la verdad no es la mentira deliberada, artificial y deshonesta, sino el mito, persistente, persuasivo e irreal.”

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