“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

El desconcierto de los lectores del periódico Escambray

periodico-escambrayTomado de Escambray

Puedo imaginar el desconcierto de los lectores en la mañana de este 26 de noviembre, sábado, día de circulación de Escambray, cuando tuvieron el periódico en sus manos: el rojo vivo en los titulares, muy a pesar del Duelo Oficial decretado por el Consejo de Estado, y en portada, los nuevos silos en Sur del Jíbaro y la oportunidad de créditos bancarios para trabajadores por cuenta propia. Ni rastros de la noticia que sacudía a Cuba y el mundo: el deceso de Fidel.

El desconcierto y hasta la molestia de los espirituanos estarían justificados porque, en definitiva, es eso lo que esperan de la prensa: una copia lo más fiel posible de lo que preocupa al país; una copia fiel y con inmediatez.

Pero si de algo les sirve a los lectores de nuestra versión impresa, el colectivo de Escambray apenas pegó un ojo en toda la madrugada informando en tiempo real a través de las plataformas digitales e intentando, hasta último minuto, detener en imprenta la edición semanal que había entrado en la barriga del poligráfico seis horas antes.

“Lo siento, ya tiramos los periódico provinciales”, le dijo al director de este órgano de prensa la especialista que cubría el turno de esa noche en la Empresa Gráfica de Villa Clara, Enrique Núñez Rodríguez, donde se imprimen los 30 000 ejemplares de Escambray.

Desarmado y sin más recurso que la resignación, al colectivo no le quedó de otra que seguir alimentando con informaciones, reseñas, crónicas, entrevistas, reportajes… ese baúl sin fondo que es el sitio de Escambray en la web; esperar al sábado en la mañana y tragar en seco ante lo que probablemente sea el percance más frustrante para un periodista: que su medio de prensa no informe sobre lo único que la gente quiere saber.

Valga este mea culpa para los lectores que se quedaron esperando el tributo a Fidel Castro en nuestra edición de papel.

 
 

16 thoughts on “El desconcierto de los lectores del periódico Escambray

  1. Por lo q parece en todos los periódicos provinciales pasó lo mismo en el adelante fue igualito no se informó nada, el problema es que el cierre lo hacen temprano y luego las noticias son viejas y no las actualizadas

  2. Creo que el meollo del asunto está en este… “Lo siento, ya tiramos los periódico provinciales” que le dijo al Director del diario alguien que no se siente con la potestad o el compromiso para parar la impresión de un periódico por nada… Ni por el fallecimiento del Comandante en jefe.

  3. El único semanario provincial q logró parar la tirada fue el Vanguardia d Villa Clara…q sí salió con toda la información al respecto.

  4. No hay que alarmarse. Aqui en Brasil los principales periódicos cerraron las ediciones del sábado antes del anuncio de la muerte de Fidel.

  5. Bueno eso pasa pues los periodistas no son adivinos. Malo es no rectificar.
    y la prensa cubana si que no es buena en eso de rectificar
    pues omiten por montones informacion crucial a sus ciudadanos
    teniendo el tiempo suficiente para informar
    En este caso lo que habria es que ser adivinos o magos

  6. Imagínense que en el Granma pasaba lo mismo porque aquí en España estaban dando la noticia y en el sitio web cuando entraban los de televisión española se veía que la portada de la edición impresa tenía otra noticia, pero parece que la pudieron parar a tiempo, porque luego se veía cómo la cambiaron

  7. Le paso igual que el pan que se vende en las mañanas, ya esta hecho desde el dia anterior….en el caso del periodico, estaba impreso desde antes de las 9…..si no fueran tan misteriosos y se hubiera anunciado que estaba grave o algo asi, pues ubieran demorado el cierre y la tirada,

  8. Nosucedió solo con Escambray, exactamente lo mismo sucedió con el periódico La Demajagua de Granma, y con la emisora de Manzanillo, cuyo director a la una de la mañana respondió desde su casa por teléfono a un trabajador que le proponía pasar a programación luctuosa, que todo quedaba igual hasta que recibiera orientaciones a las siete de la mañana y, fiesta y pachanga en la madrugada, hasta que alguien con sentido común, presionado por oyentes llorosos e idignados, hizo lo correcto.

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