“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

El cuidado de los ancianos en Cuba

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Tomado de Segunda Cita

Lo leemos en la prensa y lo escuchamos en el noticiero; analizamos tablas, gráficos y esquemas; llega a ser motivo de acertijos en crucigramas populares y en sopas de letras: De toda Latinoamérica, Cuba ocupa el primer lugar en envejecimiento poblacional. Para nadie es un secreto. Las causas del fenómeno son varias, y no sería justo obviar que entre ellas, se encuentra el alto nivel de nuestros servicios de Salud. Se estimula la especialidad de Geriatría, existen varias salas hospitalarias destinadas a este tipo de enfermo, hay Gabinetes Municipales que se ocupan de la llamada Tercera Edad; psiquiatras, geriatras e internistas visitan en sus casas a quienes no pueden trasladarse hasta el Consultorio Médico. Se han habilitado Farmacias Especializadas para pacientes postrados, y los trabajadores del Departamento de Seguridad Social de cada Policlínico tienen en sus funciones, el control y seguimiento de discapacitados, entre los que se encuentran muchos de nuestros ancianos.

Sin embargo, no es suficiente. Todo lo reflejado hasta ahora se refiere a un anciano enfermo, y aun asi los suministros no alcanzan. Ni pañales, ni sillones de ruedas, ni colchones antiescaras, ni aditamentos para el aseo, ni calzado adecuado, ni muebles sanitarios: todo es deficitario por mucha voluntad que exista. El establecimiento conocido como “Cuba RDA” merece comentario aparte. Quienes allí trabajan se han convertido en verdaderos magos del invento, e intentan, a través de su creatividad e ingenio, suplir muchas de las carencias materiales.

Pero resulta muy preocupante que los estudios se congelen en pura estadística. La infraestructura que se necesita (carísima, lo sabemos) para el soporte de la atención integral al adulto mayor, apenas resiste la alta demanda. Aun así, debemos encaminarnos a evitar que la ancianidad se convierta en el grave problema que es hoy. Las frecuentes caídas que sufre esta población podrían evitarse, por ejemplo, si las aceras y las calles estuvieran en mejor estado. La depresión, la melancolía y el sentimiento de baja autoestima que caracteriza la senectud puede minimizarse si, (otro ejemplo) los cines, los teatros, los restoranes y las cafeterías se adecúan para recibir clientes cuya motilidad está afectada.

Actualmente, ¿Cómo pueden distraerse nuestros venerados ancianos? Solo frente al televisor. ¿Dónde pueden saborear un bocadito apetecible? Solo en el comedor de toda la vida. ¿Dónde pueden tomar el sol, disfrutar de la vegetación, contemplar el mar? Escasamente en el portal, en el balcón, o a través de postales. ¿Cómo se construyen casas y hoteles hoy en día? Con altas escaleras, con pasillos infinitos, con baños minúsculos y sin soportes, en los cuales no cabe ni un sillón de ruedas infantil. Quienes tenemos la dicha de contar con ancianos en la familia, nos convertimos en inspectores-arquitectos-imaginarios remodeladores de espacios. Vamos a un sitio, y automáticamente examinamos distancias, puertas, trayectos, y vamos descartando “Aquí no puedo traer a mamá”; “Este lugar es demasiado complicado para los bastones de papá”; “Este hotel no tiene espacio para el sillón del abuelo”, y asi sucesivamente.

La conclusión salta a la vista: No se ha pensado en la ancianidad. No se conciben planes constructivos teniendo en cuenta los requerimientos de los mayores. No se modifican barreras ya establecidas, de manera que se facilite el paso a quienes ya no gozan de la salud de antaño. Cabe preguntarse: ¿Los que hacen los planos de estos lugares; quienes autorizan el presupuesto para las edificaciones, todo aquel involucrado en proyectos constructivos a gran escala, no tiene madre, padre, abuelo mayor de setenta años? ¿Ninguno de ellos ha pensado que pronto los embates de la edad les llegarán a ellos mismos? Ya quisiera yo ver al ingeniero civil, al arquitecto y al obrero que hizo (tercer ejemplo) el edificio más reciente, tratando de caminar con lumbalgia, con artritis de las rodillas o con ciática, por esos corredores y esas escaleras. O manejando sus sillones de ruedas a través de rampas que meten más miedo que la seguridad que supuestamente deben ofrecer.

No hay nada gracioso en el hecho (cuyas causas escapan a toda imaginación), de que las escaleras de la mayoría de los edificios modernos ni tienen pasamanos, ni son regulares los escalones. La separación entre ellos es sorprendente, sin orden de ningún tipo, como si alguien quisiera forzarnos a un equilibrio que no existe. Solo un detalle nos salva de la barbarie actual: La solidaridad cubana. A pesar de las inmensas dificultades, seguimos siendo un pueblo sensible. Resulta hermoso comprobarlo. Si llevamos un anciano al Banco, al Hospital, al Dentista, de inmediato acuden desconocidos a ayudarnos. Y gracias a esas manos que nunca volvemos a ver, nuestros queridos padres, las madres y los abuelos logran franquear complicadas entradas sin morir en el intento. Las organizaciones Panamericanas y Mundiales de la Salud, además de apoyar más a Cuba en la solución de los graves problemas que afronta nuestra envejecida población, debiera (digo yo) hacer un reconocimiento internacional a la sensibilidad de este pueblo. Que incluye las amistades que desde dentro y fuera, colaboran enviando los recursos que necesitamos para el confort de nuestros familiares. Mientras no llega ni lo uno ni lo otro, vaya mi gratitud al cooperante anónimo gracias al cual soportamos más tribulaciones que Belmondo en China, sin echarle la culpa a Rio.

 
 

13 thoughts on “El cuidado de los ancianos en Cuba

  1. El Papa Francisco dijo que: “Un pueblo que no custodia a los abuelos, un pueblo que no respeta a los abuelos, no tiene futuro, porque no tiene memoria, ha perdido la memoria.”… Amén !!

  2. La sensibilidad del pueblo incuestionable, la responsabilidad oficial ,muy cuestionable, y no solo en arquitectura.

  3. Uf! Pásense por la Covadonga para que vean el mal estado sanitario, los enfermeros y medicos fuman en las salas, tiran basura al piso, los fines de semana las auxiliares de limpieza no trabajan, la basura no se recoge con regularidad y llega a acumularse siendo un verdadero riesgo para la salud, sin contar con otras cosas que uno no sabe.

  4. La solidaridad y hermandad de los cubanos, estén donde estén, es un hecho, resulta hoy un bien incalculable y digno de todo tipo de honores y premios, pero como todo recurso si se explota demasiado, se agota. Aprovechemos lo que aún nos queda para ir a por más, a por nuestro derecho, a por lo que deseamos y a por lo que tanto merecemos.

  5. Y aqui viene lo comico>
    En Cuba se sobran las normativas de accesibilidad, espacio, dimensiones, rampas, escaleras, balcones, baños pasillos, de todo, no solo para ancianos o impedidos, que lo somos todos incluso cuando tenemos un esguince jugando futbol, sino hay materiales y estudios hasta para viviendas de ciegos, sordos, etc. Como siempre, al final ese no es el objetivo> El objetivo no es cumplir las propias normas y leyes (la ANPP aprobo cuando LAGE no usar mas el fibrocemento como cubierta de vivienda, no lo recuerdan?) ni es hacer las cosas de forma inclusiva. Es hacer por hacer, por llegar a numeros, por cumplir tareas, aunque esos numeros tengan un objetivo humanista, al final si la tarea es un fin en si mismo el objetivo se tuerce.
    Y porque la tarea es un fin en si mismo? Porque el cumplimiento de la tarea a todo costo asegura mas la permanencia en el cargo.
    Que es otro fin en si mismo. Por que? Porque la permanencia en el cargo asegura mas el acceso a otras cosas…

  6. El “sistema” siempre se preocupado y ocupado de la 3ra edad, pero como con todo lo demás, para las estadísticas internacionales que “demuestren” la superioridad del dizque socialismo…La verdad: un fraude.

  7. Al Gobierno de Cuba, no le importa nada. Simplemente están moviendo las fichas sobre el tablero de ajedrez. Están más preocupados posicionando a todo el equipo militar en las principales ramas de la economía, para cuando realicen la reforma constitucional en 2018, y el señor presidente se retire, sean los nuevos millonarios públicos al estilo ruso.

  8. Si todo muy bien,pero ojo,nuestros mayores no pueden ver el mar o ir a u n hotel ,no por las barreras arquitectónicas que se les interponen,si no más que todo pq NO TIENEN DINERO para ello,,,,su jubilación no les permite ni soñar con eso!!!!!!!!!!

  9. En España les hacen tours a los viejitos retirados por distintas partes del país y ninguno de ellos son parientes de amancio ortega o de algún general del ejercito, son retirados comunes y corrientes.

  10. Lindo y util reportaje. Yo casi estoy llegando aunque por suerte aun me queda por andar. Es cierto que materialmente nos falta mucho pero conozco otras sociedades que si tienen aceras e instalaciones casi hoteleras donde “ponen” a los ancianos. Nunca debemos perder eso que tu bien describes como solidaridad colectiva. Nada material la sustituye. En mi Cuba no hay nada mas valioso que un niño y los ancianos regresan a ser niños con años de trabajó y sacrificio.

  11. Muy cierto todo, en una conferncia el profesor manuel Calviño expresaba que resulta inaudito que hubiera que esperar a un censo de población y vivienda para caer en la cuenta del incremento del número de ancianos y delenvejecimiento poblacional, con tantos controles que existen (carne de identidad, oficoda) es increible

  12. Mejor diga cuál es el % de los “viejitos” en España que viajan, si pagan algo y cuanto etc… y después seguir cuantos acuden a la cruz roja, caritas…

  13. Opino que serian necesarios proyectos comunitarios cubanos y con algun financiamiento externo de algunas ONG. Conozco de la reticencia a las ONG en Cuba pero estoy seguro que muchos paises y organizaciones acumulan buenas prácticas. Hace tiempo compartía la idea con un amigo y este me explicó todas las barreras que ponen a las ONG pero que algunas funcionan muy bien en temas agroalimentarios, de formacion y liderazgo para sus comunidades entre otras temáticas. El tema de la ancianidad en Cuba deberia haberse abordado hace tiempo pero algunos decisiores esperan a que sea urgente o emergente para tomar iniciativas. Aunque existe sensibilidad en la sociedad se debe actuar. Da tristeza ver ancianos solitarios, abandonados por familiares emigrados o sin familia cercana. Da tristeza, en Cuba, envejecer. No alcanza la pensión, solo periodico, cafe nietos y medicinas. Con suerte hijos dentro o afuera con alguna economia que te atiendan.

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