“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
El cine, la cultura y un mercado sin ley
 

El cine, la cultura y un mercado sin ley

Luis Alberto García, Eduardo del Llano y Néstor Giménez, “herejes” del cine cubano y cronistas de su tiempo.

Luis Alberto García, Eduardo del Llano y Néstor Giménez, “herejes” del cine cubano y cronistas de su tiempo.

Este fin de semana pude ver el nuevo cortometraje de Eduardo del Llano y un equipo de cubanos, artistas y realizadores, que desde hace años nos regalan estos materiales. Calificarlo de regalo no es una metáfora dado que todos ellos trabajan por “amor al arte”.

Y justamente “Rállame la zanahoria” trata sobre el cine y la cultura. En la misma clave de humor a la que nos tienen acostumbrados relatan las peripecias a las que se ven obligados los actores y directores –robo con fuerza y prostitución incluidas- para poder desarrollar el Séptimo Arte.

Tiene mucha actualidad dado que los artistas y realizadores cubanos se encuentran en medio de un debate con el Instituto de Cine (ICAIC), en busca la creación de una ley que regule derechos y deberes de esa actividad, restando poder discrecional de los funcionarios de turno.

La controversia comenzó con el director del ICAIC Roberto Carlos Smith, quien terminó destituido. Sin embargo, el cambio en la presidencia del Instituto no implica que se acepte formular una ley de cine, muy por el contrario parece que está totalmente descartada.

El problema radica en que el ICAIC ya no tiene recursos para mantener la cantidad de películas que se realizaban en el pasado pero se niega a dar paso al cine independiente, capaz de buscar su propio financiamiento y producir materiales de muy buena calidad.

 El ICAIC no tiene recursos pero pone todas las zancadillas posibles al cine independiente, como el desarrollado por la productora Claudia Calviño. Foto: Raquel Pérez Díaz

El ICAIC no tiene recursos pero pone todas las zancadillas posibles al cine independiente, como el desarrollado por la productora Claudia Calviño. Foto: Raquel Pérez Díaz

Del Llano sitúa a un director de cine (Luis Alberto García) robando en la casa de un reguetonero famoso y adinerado (Néstor Jiménez). Nicanor entra en la madrugada para llevarse jarrones, lámparas y otros elementos que le permitan filmar una película de época.

Una vez capturado se produce un debate entre el director de cine-ladrón, el reguetonero, y la chica con la que se acuesta, una joven y brillante actriz (Andrea Doimeadiós) que se dedica a los videoclips para sobrevivir y hace “horas extras” en la cama del cantante.

La conversación muestra el abismo cultural que separa a algunos de los artistas más “exitosos” del resto de la intelectualidad, mejor formada pero carente de recursos para producir sus propuestas, en un país donde casi todo lo que no es institucional es ilegal.

Es verdad que no hay dinero para hacer películas pero a la hora de la difusión también existe falta voluntad e imaginación. ¿Por qué no volver a los tiempos de las crónicas de Santiago Álvarez y pasar antes de la función los cortos de los cineastas independientes?

En la película se plasma la introducción en Cuba de la economía de mercado, para la cual vender es muchos más importante que promover la cultura y donde el éxito está determinado por la cantidad de dinero que gana el artista y las empresas que lo promueven.

Néstor, interpreta de forma brillante a un cantante millonario que ni siquiera sabe lo que es una corchea pero vive en una casona, rodeado de lujos, luce dientes de oro, viaja a Miami y disfruta refregado su dinero por la cara de la actriz y del director.

¿Por qué no se exponen los cortos independientes en el cine, tal y como se hacía antes con los noticieros ICAIC? Foto: Raquel Pérez Díaz

¿Por qué no se exponen los cortos independientes en el cine, tal y como se hacía antes con los noticieros ICAIC? Foto: Raquel Pérez Díaz

Cuba ha invertido durante décadas en el desarrollo de la cultura, formando cientos de miles de músicos, pintores, escultores, ceramistas, cineastas, actores y actrices, diseñadores y bailarines. Una riqueza que esta desapareciendo entre la migración y la búsqueda de sustento.

Introducir las reglas del mercado sin un cambio de mentalidad y de acción en las instituciones que deben promover la cultura nacional, provoca una crisis de valores sintetizada en una frase del reguetonero: Yo soy un ciudadano de bien, ustedes solo son un ladrón y una puta.

Como en todos los cortos de Eduardo y del equipo que trabaja junto a él, tras la risa queda un dejo amargo, el de una advertencia sobre el rumbo que llevamos.

Sin embargo, la existencia misma de este grupo de realizadores, artistas y técnicos del cine que trabajan solo “por amor al arte” nos demuestra que aun no es demasiado tarde para salvar lo conquistado por la nación a costa de comer por libreta.

About Fernando Ravsberg

Nacido en Uruguay, corresponsal de Público en Cuba y profesor del post grado de “Información internacional y países del Sur” de la Universidad Complutense de Madrid. Fue periodista de BBC Mundo, Telemundo de EEUU, Radio Nacional de Suecia y TV Azteca de México. Autor de 3 libros, El Rompecabezas Cubano, Reportajes de Guerra y Retratos.

 
 

16 thoughts on “El cine, la cultura y un mercado sin ley

  1. Estoy seguro de que a la mayoria de la poblacion cubana le gustan los filmes de Eduardo del Llano, no es eso ya un aval muy importante para “permitir” ver dichos materiales?????

  2. Creo que en Cuba en estos tiempos no hay mejor audiovisual que los Nicanor…
    Y el del juego de dominó estuvo genial!!

  3. Cuando este tipo de cine se hacía para criticar la “sociedad anterior” era revolucionario, cuando pasó el tiempo y la revolución tenía errores que criticar cambio la actitud oficial ante este tipo de cine.
    Lo que ha cambiado no son los cineastas sino la posición de los jefes.

  4. Fernando, en Cuba la burocracia en el poder únicamente admite la sumisión, por tanto, es incapaz de establecer en ninguna esfera un diálogo respetuoso, mucho menos hacerlo público. Dentro del arte, el cine, empleado con talento, es un elemento demasiado corrosivo para darle libertades. Ssludos.

  5. que se puede esperar en una sociedad donde unos son los mandantes, dueños de la verdad, la vida y los bienes de todos ante un inerme ciudadano al que solo le dan el chance de ser fieles y sumisos ante los que mandan?

  6. El problema del cambio de mentalidad es que esa mentalidad fue instaurada por los Castro, donde normalmente la persona de éxito y acomodada es burgués y apatrida(aunque siempre ha habido neoburgueses solapados en las altas esferas), si no estás de acuerdo con la Revolución es que entonces, estás en contra, si señalas un error, estás en contra, si propones una idea novedosa, estás en contra, si antes decías que los gays tenían derechos, estás en contra, si ahora dices que los gays no se les debe apoyar tanto, también estás en contra, y entonces, si haces una película cuyo tema no lo haya ordenado el funcionaro de turno, estás en contra.

  7. Son parte de la cultura cubana. Tres pilares bien cimentados, inamovibles, de la dramaturgia en la isla. Y no son los únicos, estan Mario Guerra y la enorme cola que lo acompaña. Opacados claro está, por los “Guardianes de la Fé.Pero que ni siquiera con aquella lapidaria idea “con la revolución todo, fuera de la revolución nada” (no es la frase exacta)le ha sido posible “apagar la luz” de estos brillantes exponentes.

  8. Eduardo y su equipo se han ganado un lugar en el audiovisual del cubano culto de a pie.
    Basta conque algún enquistado encuentre su obra como inapropiada o contraproducente y la vete…y por otro lado la gente matándose por conseguir cada corto de Nicanor!
    La ceguera torpe que raya la estupidez, como siempre.

  9. Maximo Gomez: buena pregunta. La respuesta sería, supongo, que con un socio que tenga esos filmes grabados o dando con un “paquete” a cuyos productores no les importe (o se arriesguen a) incluir en él temas tabú o tratamientos irreverentes de éstos. La irreverencia es lo más urticante e inaceptable para el establishment; esto porque se creen dignos de reverencia y acatamiento incondicional dado todo lo que han hecho por el bienestar del pueblo. Si no, ahí está la figura de “desacato” oyendo la conversación, lista para actuar. A pesar de que el “choteo”, según varios prestigiosos autores cubanos, forme parte inalienable de la cultura y el alma cubanas. También por lo que representa como catarsis. Pero parece que esa joya de la corona nacional, que es el choteo, tendrá que estar en pausa -al menos en el medio público- por un tiempo más.

  10. El problema es que la nomenklatura criolla se toma demasiado en serio. También que no tienen otro remedio. El sistema, con sus deficiencias, y sus sostenedores “no resisten crítica” (según el argot filosófico y según el cotidiano también) porque verían desmoronarse su empaque y su leyenda, como en aquel cuento de “El traje nuevo del emperador” . Doy gracias a esos creadores por mantener viva la llama de la cubanía y el desenfado irreverente que debe caracterizarla, por sobre cualquier rigidez dogmática. Y menos mal que los creadores de “Vivir del cuento” se mantienen al filo de “lo correcto”, porque correrían la misma suerte que estos execrados, para su (y nuestro) disgusto.

  11. Fernando, en el canal oficial de Eduardo del Llano no está el corto de este artículo. El último publicado es Dominó, junto a otros cuentos no filmados aún.

  12. Ño ojalá no tenga q esperar tanto como por Dominó, aunq la verdad es q valió la pena jajaja

  13. Los cortos de Nicanor a pesar de ser producción independiente ( o tal vez por serlo) tienen una calidad técnica y artística envidiable por las producciones “oficiales”. Es un placer tener la posibilidad de disfrutar cada entrega… Ojalá tuvieran menos restricciones y más propaganda

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