“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Dice la Profe Graziella Pogolotti…

G-PogolottiTomado de JR

Un amigo me contó esta fábula que paso a relatar. Recién graduada, la joven ingeniera decidió asumir la dirección de una fábrica en quiebra. El caos reinaba en el lugar. Milagrosamente, un taller seguía funcionando a la perfección. Deseosa de descifrar el misterio, sentada en un parque, frente a la mole silenciosa, conversó con el jefe. El personaje tenía algo de filósofo. La invitó a visitar el bosque cercano en varias ocasiones.

Se aproximaba el invierno. Observaron el comportamiento de las ardillas. Acopiaban alimento para tiempos difíciles. Trabajaban sin descanso. Su guía compartía la tarea para conducirlas luego al refugio. En otra oportunidad, el hombre acompañó a la joven  hasta el río. Los castores preparaban sus viviendas. No tenían jefe. Organizados en equipos, actuaban con precisión de reloj. Los movimientos eran rápidos y bien coordinados. En el último recorrido, contemplaron el cielo. Las bandas de patos silvestres volaban hacia el sur. Se escuchaba un rumor singular, como el aleteo sincronizado a modo coral. Innecesario para el vuelo, constituía una forma de estímulo para sostener el ánimo y soportar largas marchas.

El instinto de los animales provee fórmulas de organización destinadas a garantizar la supervivencia de la especie. Son métodos milenarios de probada eficacia, marcados por el devenir de la historia y por la creciente complejidad de las sociedades. Los seres humanos hemos tenido que valernos de las ciencias de la dirección. Diseñamos organigramas, flujos de producción y distribución, manejamos estadísticas y teorías económicas. Todo está muy bien en el plano conceptual. Pero, la evolución de nuestra especie ha conformado algo intangible y decisivo, hecho de ideas y sensibilidad que hemos dado en llamar conciencia. No somos fichas intercambiables. Si nos robotizamos, perderíamos las cualidades que nos diferencian de las restantes especies animales. Cesaría la capacidad de crear, de innovar, de transformar la realidad y, sobre todo, la posibilidad de soñar. Caeríamos en una atrofia repetitiva.

Los edificios se construyen desde los cimientos. Se sostienen sobre ellos y sobre las columnas que arrancan ahí. La vida real de las sociedades palpita en su base.

La conducta organizada de ardillas, castores y patos silvestres se define por el instinto de preservación. De él emana un solo objetivo claro. Los humanos aprendimos a preguntarnos  el porqué y para qué de las cosas. Nuestras actividades son múltiples. Se ajustan a circunstancias variables. A la necesidad de subsistir, añadimos muchas otras. En algunas de ellas, lo material y lo espiritual se entremezclan. El buen vestir responde al acicate de la rivalidad, de la pertenencia grupal y al valor simbólico  asociado a una clase social. Por espíritu grupal, nos sometemos al doloroso proceso de tatuaje. Todavía sudoroso al término de una carrera triunfante, el caballo recibe un terrón de azúcar y unas cariñosas palmadas en el lomo. Pero, el equino es animal domesticado por su amo. Las ardillas, los castores y los patos silvestres actúan movidos por un instinto ancestral. Año tras año, ante el cambio de temperatura, repiten los mismos gestos.

El jefe de taller filósofo de mi fábula sabe que está construyendo una metáfora. Desliza tres nociones fundamentales para la coordinación de un colectivo en función del cumplimiento de un propósito determinado. El dirigente se sostiene en una autoridad inmanente, derivada de su actitud ante el trabajo. Poco podrá existir si desaparece, supuestamente involucrado en múltiples e interminables reuniones, si las ausencias enmascaran la incapacidad de afrontar con transparencia y decisión los problemas que se presentan en la práctica cotidiana. La formación de equipos asegura el ritmo y la eficacia y garantiza el intercambio de experiencias, enriquecido por el ejercicio de la crítica. El estímulo moral para vencer el cansancio o la pereza producida por un laboreo monótono nace de la cohesión del grupo animado por la obtención del objetivo final.

Las ardillas, los castores y los patos silvestres de este cuento integran manadas. Están guiados por el instinto. Los seres humanos hemos construido sociedades. De esa manera, hemos forjado culturas. Ocupamos funciones diferentes. Dependemos de formas de comunicación complejas nutridas de componentes afectivos, de memorias, de aspiraciones, de proyectos de futuro que tienen carácter individual y tienen  continuidad en la huella que queremos dejar de nuestro paso por la Tierra, porque sabemos algo que los animales ignoran. Somos mortales. Por eso, desde tiempos inmemorables, nuestra tozuda voluntad de perdurar ha construido túmulos y monumentos conmemorativos.

Por todos esos motivos, somos personas. Un extraño malentendido ha llevado a algunos a cancelar la individualidad en favor del empeño colectivo. En verdad, el proyecto socialista se orienta en sentido diferente. Propone liberar al hombre de las cadenas  que arrojan y someten a la explotación en lo objetivo y en lo subjetivo. La Revolución Cubana rescató talentos que, sin ella, se hubieran perdido en el anonimato.

El individualismo es la expresión patológica de la individualidad. Se exacerba cuando el dinero se convierte en valor supremo, origen de la lucha de todos contra todos. Para contrarrestar esas tentaciones, no podemos convertirnos en simples conductores de ardillas. Desde la comunidad y el taller más modesto, hasta las instancias administrativas, el reto consiste en cohesionar.

Potenciar las capacidades individuales no entorpece el empeño colectivo. Las deformaciones individualistas se manifiestan cuando el dinero se convierte en motor único y decisivo.

 
 

6 thoughts on “Dice la Profe Graziella Pogolotti…

  1. Y alguien en Cuba leerá este muy culto, muy educativo muy ilegible,incomprensible, indescifrable, ininteligible y encriptada perorata?. Encima un domingo de Agosto, con el calor que hace? La gente común no está para estrujarse estrujadas neuronas en estos campos de batalla!

  2. Yunier, es una lastima que no hayas logrado entender lo que dice Graziella pero creo que tal vez no se trate de capacidad sino de haraganería intelectual. Las consignas son mucho mas fáciles de entender pero no pocas veces están vacías, tratar de comprender lo que expresa una de las mentes mas lucidas de la intelectualidad cubana te ayudará a comprender mejor lo que pasa en tu país. Un abrazo.

  3. No podemos con lo que pensamos o digamos cambiar el pasado, cuando muchas cosas hubieran podido ser de otra manera y nos quitaron las mesas, nos prohibieron las misas, nos alejaron las mozas y nos enmarañaron las musas … en nombre de las masas (y eso es también de la profe Graciela) ; por el contrario si podemos tratar de recomponer el futuro, no ya solo para nosotros, sino para nuestros hijos, familia, amigos, compatriotas, mas casi nunca podemos, pues resulta que lo que decimos, la mayoria de las veces se lo lleva el viento porque no nos oyen.

  4. Las ardillas trabajan sin descanso, no tienen jefe y si se reunen es para hacer. No es el caso nuestro, ya que en Cuba sobran muchos jefes que no comunican empeño colectivo, sino que imponen absurdos individuales y se toman por conductortes de ardillas. Cuando pudimos no acopiamos y malgastamos, si nos reunen es para hablar y no para hacer y los edificios se construyen al revés. Los patos vuelan al sur y de Cuba la gente se va por instinto para dondequiera. Cuando con ley de ajuste o sin ella, la gente no se vaya, entonces la Revolucion, que rescato nuestros sueños, nos hizo seres humanos y que llevamos por dentro, habra triunfado.

  5. Fernando; Grazziela sera muy lucida,pero creer,pensar que el comunismo valorara y estimiara la individualidad es un “sueno de una noche de verano”.Asi lo ha demostrado hasta ahora,quizas cuando se llegue a la “verdadera etapa del Comunismo sonado” de aqui a 567 anos,segun Iroel,quizas brillen las individualidades….ahora solo brilla,el Supremo !!

  6. Leonel (4) : esa revolucion que pudo rescatar nuestros suenos y nos pudo hacer mejores seres humanos,solo fue un engano,un senuelo para cazar ilusos….y vaya que nos cazo !!!!!Cuba nunca sono con los comunistas,los conocia muy,pero que muy bien !!!

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