“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Dagmara, entre el ballet y la gimnasia

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Dagmara Brown es una antigua integrante del Ballet Nacional de Cuba (BNC). Dejó la Isla “por amor” en 1993, y después de un recorrido como maestra de clásico y vincularse al flamenco en Madrid, hoy es coreógrafa de la selección nacional española de gimnasia, ganadora de la medalla de plata en los pasados Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

Para esta santiaguera nacida en 1955, haber pertenecido a la compañía de Alicia Alonso es un orgullo, “lo más grande”.

Así lo declaró al diario El Español en una extensa entrevista sobre su carrera como bailarina, su experiencia en el BNC, las continuas giras, la sociedad cubana antes del derrumbe del campo socialista y finalmente su llegada a España.

“(…) El ballet en Cuba es muy reconocido, por las instituciones, por todo el mundo. Por el reconocimiento internacional que ha tenido. Y ha sido como un vínculo que ha roto incluso barreras políticas. Hubo un período en que no daban visados para ir a algunos sitios, y el ballet rompió un poco todos esos esquemas. Gracias a eso pudimos viajar”, señala.

Brown integró en 1978 la primera gran delegación que viajó a Estados Unidos y fue testigo de la “apoteósica” acogida que recibió en Nueva York.

“Fue un tiempo en el que la compañía era muy estable… Ahora pasa que los bailarines están dos años en la compañía y se quedan en algún país. Esos años sentíamos que la compañía era propiedad nuestra. En mi época no se fue ni una sola bailarina. Y teníamos problemas económicos… Pero mi generación es producto de la revolución”, dijo.

“Ahora pasan por la compañía y el sueño de muchos bailarines que pasan por ahí es dar el brinco a otra. Estados Unidos, Inglaterra… Dinero, en definitiva”, añade.

Consideró que “en el año 1989 (…) empezó a resquebrajarse un poco todo aquello”.

“Vivíamos subvencionados por la Unión Soviética. Yo cuando viajaba a Moscú veía algo idílico, todo limpio y organizado… Y luego fue duro darse cuenta de que no era así, de que nos estábamos adelantando a la esencia humana”, manifestó.

Contó a El Español que le costó dejar la Isla “un poquito” por varias razones.
“En primer lugar, porque lo dudé. En Cuba yo fui cinco años secretaria de la Juventud Comunista del Ballet. Me eligieron… Todo eso te condiciona. Cuando me tocó venir yo ya era miembro del Partido. Y a la hora de decidir, lo que más me costaba era dejar de bailar (…) Tenía un niño pequeño. Y luego la separación con mi marido…”, cuenta.

Pero en una gira por España sucedió que a su amor “le tocó ir al Festival Internacional de Ballet de La Habana Valencia, y ahí ya se armó todo”.

En opinión de la exbailarina, los cubanos son un “pueblo fascinante” lo cual atribuye a “la conjunción de valores éticos que se creó en ese sueño del principio de la Revolución, donde todos participaban.”

A Brown le preocupa que se esté perdiendo el valor que siempre se le ha dado a la cultura en la Isla y en la cual “se invirtió tanto”.

“Porque la cultura es cara. El ballet es un arte de élite, en todas partes. Pero en Cuba es normal. Un taxista te habla de El Lago de los cisnes como si fuera… Eso es raro. Tuvo mucho que ver la conciencia de crear una sociedad especial. Pero eso ahora ha cambiado. Yo creo que allí a la gente no le emociona ya tanto ser médico, ingeniero, científico, músico… El asunto es que en Cuba viajar se convirtió en una obsesión”, dijo.

Admite que viajar estaba prohibido, que “no estaba al alcance de todo el mundo” y que a ella le “costó entender” eso teniendo en cuenta que estaba más fuera de la Isla con la compañía de Alicia Alonso que dentro.

Confiesa al medio español que el día que murió Fidel Castro lloró. Desde entonces dice haber “pensado mucho” y que se ha dado cuenta que ha sido “fidelista”.

Señala que en Cuba —adonde viajó en diciembre pasado a ver a su madre anciana—, “en las conversaciones Fidel es todavía el ídolo. Porque nunca se le vio con corrupción, y eso se idealizó”.

“Pienso que si se hubiese muerto cuarenta años antes habría sido el estadista más importante del siglo XX. El problema es que la gente se ha quedado ahora con lo malo”, zanja la bailarina sin entrar en más detalle.

Según destaca El Español, tras su llegada a Madrid en 1993, Dagmara Brown fue profesora de ballet clásico y estuvo vinculada al flamenco. Trabajó de hecho con los reconocidos cultivadores del género Joaquín Reyes o Rafael Amargo antes de unir su destino finalmente a la gimnasia española. Durante esta última etapa descubrió que en el fondo la rítmica es “como el ballet, pero a lo bestia”.

 
 

3 thoughts on “Dagmara, entre el ballet y la gimnasia

  1. La Sangría que ha supuesto la estampida de miles de cubanos altamente preparados hacia otros paises es una colosal tragedia para el país, se han ido desde médicos de todas las especialidades, ingenieros, maestros, deportistas, bailarines y un largo etc. para aportar los conocimientos adquiridos en Cuba a otros paises, todos estos profesionales de alto nivel tenían un nivel de vida superior a la media del ciudadano promedio, además de un reconocimiento moral importantes, se fueron personas viviendo “muy bien” para los standares de vida en Cuba para fregar platos, cuidar enfermos, trabajar como criada limpiando pisos cuando eran profesionales en su tierra. Por qué a pasado todo esto? En mi opinión pienso que en Cuba se acabaron las esperanzas, o las magnificaron tanto que la realidad nos hizo despertar de nuestro letargo revolucionario para chocar de pronto con la vida real . Nos prometieron el oro y el moro y fuimos al final víctimas activas de nuestra credulidad en exceso .

  2. “Todos estos profesionales de alto nivel tenían un nivel de vida superior a la media del ciudadano promedio”…….Barbarito, creo que debes informarte mejor antes de hacer una afirmacion asi. Saludos.

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