“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Cuba y las malformaciones congénitas

dia-internacional-de-la-infancia-9

Tomado de Cuba Debate

Para toda embarazada cubana resulta familiar la prueba alfafetoproteína, un análisis que, desde fechas muy tempranas, permite diagnosticar posibles malformaciones congénitas en el bebé que crece en el vientre materno. Entre la semana 15 y 19 del embarazo y desde cada policlínico del país, las futuras madres nos sometemos a un sencillo análisis de sangre, que nos regala la tranquilidad de saber que traeremos al mundo niños sanos, a partir de la cuantificación de una proteína de origen fetal conocida como alfafetoproteína, que permite detectar alteraciones del sistema nervioso central y otros.

Más de cuatro millones de embarazadas cubanas han gozado de este privilegio hasta la fecha, y aunque hoy es parte de nuestra cotidianidad, la extensión completamente gratuita de un servicio como este no resulta común en el mundo. De hecho, quizás pocos sepan que Cuba fue el segundo país del orbe en realizar pesquisa de alfafetoproteína a todas sus gestantes, y lo logró gracias a un grupo de científicos cubanos que desde los años 80’s se entregó a este empeño.

Para conocer los rostros detrás de un resultado como este, Cubadebate se acerca hoy al Centro de Inmunoensayo. Desde aquí, durante los últimos 30 años han cobrado vida los equipos SUMA (Sistema Ultra Micro Analítico), la tecnología que hizo posible este milagro y que además nos ha convertido en el primer país libre de transmisión vertical del VIH y el segundo de América con cobertura total para hipotiroidismo congénito en recién nacidos, una afección caracterizada por el mal funcionamiento de las tiroides, que conduce al retraso mental profundo si no se detecta a tiempo.

Sobre el nacimiento del SUMA— caracterizado por el empleo de pequeños volúmenes de reactivos—, queremos contarles.

A la entrada del Centro de Inmunoensayo nos recibe una imagen del año 1981 en la que aparece el líder de la Revolución Cubana Fidel Castro, junto a un joven científico que no rebasa los 30 años de edad. Su nombre es José Luis Fernández Yero y, junto a un grupo de especialistas y técnicos, es el creador de los equipos SUMA.

Fernández Yero es director-fundador del Centro de Inmunoensayo, y es en esencia uno de los rostros detrás de esa tecnología actualmente extendida de forma gratuita a todos los policlínicos cubanos. “Un poco antes de esa foto comenzó todo”, dice con una sonrisa, y por momentos nos hace viajar 30 años atrás.

(Síntesis)

 
 

5 thoughts on “Cuba y las malformaciones congénitas

  1. Y yo pregunto, ¿ésto no cuesta dinero? ¿de dónde sale? ¿por qué países con mucho más recursos que Cuba, no lo hacen?

  2. El alfafeto es solo uno de los tantos estudios q se hacen al feto durante la gestación. El seguimiento genético del embarazo a todas las futuras madres es algo loable y digno de reconocer. Particularmente recibí el mejor tratamiento, incluyendo amniocentesis, prueba costosísima y que se le realiza no solo a las mujeres con riesgo, como yo era, sino a todas las q tengan más de 37 años. En general la atención a las mujeres embarazadas es de primera calidad, aunq los recursos no médicos no sean tan abundantes como quisiéramos. Un hurra para los gestores de este sistema de atención y en especial para los médicos que lo protagonizan.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *