Con el palo entre la ruedas

Las carreta de las reformas de Cuba tiene más de un palo trabando las ruedas.

Las carreta de las reformas de Cuba tiene más de un palo trabando las ruedas. Foto: Raquel Pérez

El año 2012 termina con una frase de Raúl Castro que sintetiza la disyuntiva de vida o muerte de la Revolución Cubana, hay que eliminar las trabas que frenan las fuerzas productivas. El problema  es que esas ataduras son impuestas por las relaciones de producción derivadas del modelo.

Y el modelo cubano, fielmente copiado del soviético, contiene las mismas debilidades burocráticas que llevaron al socialismo europeo a la debacle, provocando estancamiento económico, atraso tecnológico y reduciendo la agricultura a niveles mínimos de productividad.

Desde el 2008 Cuba intenta abandonar ese camino pero no faltan quienes insisten en poner palos en las ruedas del carro de las reformas. Uno de los más evidentes fue prohibir a los guajiros  construir sus casas en las tierras que el Estado les entregó.

En  Cuba nadie es tan inocente como para pensar que los campesinos podrían vivir en las ciudades y viajar -¿con que transporte?- cada mañana a las fincas para trabajar. Además saben de sobra que los ladrones arrasarían cualquier granja deshabitada por las noches.

El gobierno tardó 4 años en destrabar esa rueda pero en la agricultura siguen existiendo otros frenos, como la distribución y comercialización de los productos del campo, centralizados en manos de una burocracia que ha demostrado ser la más ineficiente del país.

El nuevo sistema impositivo es otro ejemplo. Podría haber dejado atrás estructuras de contratación laboral muy cuestionadas nacional e internacionalmente, por las que los empleadores pagan en moneda dura y los empleados reciben pesos cubanos.

Muchos esperaban que desaparecieran las empresas contratistas, que se quedan con la mayor parte del sueldo del trabajador, pero no fue así. Ahora el Estado tendrá una doble recaudación que grava los salarios y también los ingresos paralelos.

A veces lo palos en las ruedas consisten en generar largos debates sobre cuestiones intrascendentes, impidiendo que la nación entre en los temas de fondo, los que realmente influirán en la economía nacional y en las reformas que podrían hacerla más eficiente.

Pasaron meses discutiendo la ley de compraventa de automóviles para finalmente llenar de prohibiciones la apertura. Cumplen así la orientación de aflojar la soga pero lo hacen milímetro a milímetro, mientras la sociedad reclama grandes bocanadas de aire.

Una de las medidas claves es el crecimiento del trabajo por cuenta propia, llamado a absorber la mano de obra que debe ser despedida para poder cerrar las empresas improductivas, ese agujero negro que devora las utilidades de los que verdaderamente producen.

La carreta de los cambios en Cuba avanza lentamente

Cuba necesita liberar sus fuerzas productivas.

Cuba necesita liberar sus fuerzas productivas. Foto: Raquel Pérez

Nada menos que el 72% de las empresas auditadas este fin de año en la provincia de Ciego de Ávila incumplen sus planes de ventas y de producción, además de mantener el desorden administrativo y la falta de control, concluyó la Contraloría General.

Es justo que un gobierno dé alternativas a los cesantes pero resulta extraño que se tardaran años en aprobar las cooperativas urbanas, única modalidad posible para quienes deben unir sus escasos recursos en el intento de independizarse laboralmente.

El otro factor decisivo para la sobrevivencia económica es la lucha contra la corrupción, encabezada por la Contraloría General. Sus éxitos han sido importantes, no han eliminado el fenómeno pero lo han suavizado sustancialmente, reduciendo los costos para la nación.

Sin embargo, los efectos de esta batalla no juegan un papel preventivo porque son silenciados por una prensa que continúa secuestrada. Y cuando alguien se atreve a reclamar información, como fue el caso de Esteban Morales, intentan excomulgarlo.

Hace pocos días un amigo babalao me decía que “eso que sucede fuera de Cuba es horrible, un puñado de ricos robando y el resto de la gente muriéndose de hambre, aquí por lo menos robamos todos”. La democratización del robo le parecía normal y justa.

Esa visión es resultado de una prensa que se dedica a “denunciar” a un par de adolescentes que rompen teléfonos públicos para llevarse unas pocas monedas y no investiga a quienes estafaron los millones de dólares del cable telefónico submarino.

El 2013 comienza, igual que el 2012, con leyes que eliminan prohibiciones absurdas, gracias a lo cual será más fácil la vida de la gente pero también continúan sin definir el modelo socioeconómico futuro y por ende el rumbo que lleva el país.

Ya la Contralora General, Gladys Bejerano, comprende que en su trabajo no bastará con controles gubernamentales, “a la comunidad y a los trabajadores les toca chequear para eliminar la corrupción en todos los niveles, porque se pone en juego la continuidad de la Revolución”.

También las reformas necesitan del apoyo de la gente y este sería mucho más efectivo si se revelara hacia donde se dirigen. Es la única forma en que los ciudadanos podrían identificar y enfrentar a aquellos que, por ineficiencia o por malicia, sabotean los cambios.

Las trabas a las reformas en Cuba

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Sobre Fernando Ravsberg

Nacido en Uruguay, corresponsal de BBC Mundo en Cuba y profesor del post grado de “Información internacional y países del Sur” de la Universidad Complutense de Madrid. Fue periodista de Telemundo de EEUU, Radio Nacional de Suecia y TV Azteca de México. Autor de 3 libros, El Rompecabezas Cubano, Reportajes de Guerra y Retratos.

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