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José Martí
 

Cadena hotelera española se burla de los ataques acústicos

Foto: Alejandro Ernesto

El hotel NH Capri de La Habana, donde supuestamente se produjeron algunos de los “ataques acústicos” contra diplomáticos de Estados Unidos, no tiene constancia de que otros clientes se hayan quejado o sufrido molestias físicas relacionadas con este incidente.

“Tenemos constancia de que no ha habido ninguna queja. O los ataques sónicos estos son muy selectivos y son capaces de identificar la nacionalidad del cliente o que alguien me lo explique, dicho esto con todo el respeto para todo el mundo”, afirmó el consejero delegado de la cadena hotelera española NH, Ramón Aragonés, en declaraciones a Efe.

Las relaciones entre EEUU y Cuba pasan por momentos de tensión después de que Washington denunciara que más de una veintena de sus funcionarios en la isla sufrieron en sus residencias y en otros lugares, entre ellos ese hotel, supuestos “ataques” que les causaron una variedad de síntomas físicos de leves a graves.

Aunque EEUU no culpa directamente a Cuba de las agresiones, sí responsabiliza a sus autoridades de no cumplir con su obligación de proteger a los diplomáticos allí destinados, en tanto el Gobierno de Raúl Castro ha negado haber facilitado o perpetrado esos ataques, e incluso ha puesto en duda la veracidad del incidente.

Aragonés insistió en que su compañía, que administra el establecimiento en alianza con la cadena estatal cubana Gran Caribe, no ha recibido ni una sola queja de “ningún cliente, ni americano, ni mexicano ni hondureño”.

Sobre si la asociación del hotel con los misteriosos ataques ha supuesto la cancelación de reservas, señaló que “el peso de los (clientes) americanos era el que era”: “si se ha producido algún tipo de efecto no creo que sea por eso sino un poco por el clima que se está produciendo ahora”.

Explicó que la estrategia de su compañía implica no concentrar nunca la clientela en un solo emisor.

“En el caso de este hotel, solo había un 25 % de clientela americana y esto era algo intencionado, nuestro negocio es muy cíclico. El problema que están teniendo algunos hoteles en La Habana es que lo volcaron todo en los americanos. Bien, ahora los americanos se han ido y tienes un problema”, sostuvo.

A su juicio, la versatilización “quizá te da menos réditos a corto plazo pero protege tu negocio y tu actividad a medio y largo plazo”, una estrategia que ha permitido que la disminución de los viajeros de EEUU a Cuba no repercutiera en el establecimiento.

“Dicho sea esto, espero que las cosas se normalicen y que los gobiernos consientan que sus ciudadanos viajen donde quieran, como debería ser”, concluyó en referencia a la prohibición aún vigente de que los estadounidenses viajen al país caribeño como turistas.

La cadena Gran Caribe a la que pertenece el hotel Capri, no obstante, no aparece en el listado de entidades vetadas recién difundido por la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC) de EEUU como parte de la prohibición de la Administración de ese país de realizar negocios con empresas ligadas al sector militar de Cuba.

 
 

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