¿Braceros cubanos en los campos de EEUU? | Cartas Desde Cuba por Fernando Ravsberg
“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

¿Braceros cubanos en los campos de EEUU?

Tomado de Progreso Semanal

A los arqueos de asco le sucedieron los vómitos y Omar se sintió morir. Puesto de rodillas tuvo que apoyar sus manos sobre la tierra cubierta por un delgado nylon. Esa sensación la conserva muy nítida todavía aunque ya casi pasó un año de aquellos días de brasero en las plantaciones del surde Estados Unidos. Es, citando sus propias palabras, un trabajo “de esclavos”.

Turista primero, obrero después

Omar es uno de esos cubanos que siendo descendiente de españoles adquirió la ciudadanía de sus abuelos. Los cálculos del Instituto de Estadísticas de España ubican en 134 mil 577 la cantidad de ciudadanos de ese país que residían en Cuba el primero de enero de 2017. Dicha cifra, un 316 por ciento más con respecto a las de 2009, no es achacable a un súbito éxodo de nativos ibéricos hacia el Archipiélago sino a la cuantía de cubanos que, como Omar, obtuvieron la ciudadanía española tras la puesta vigor de la Ley de Memoria Histórica, o “de los Nietos” como también se le conoce.

Barbero de profesión, quiso conocer Estados Unidos país donde residen varios de sus familiares. “Cuando estás allí te percatas que a todos no les queda dinero ni tiempo para ir de compras todos los días”, afirma. Desde el 2014 hasta la fecha, más de 60 mil españoles de Cuba se asentaron en Estados Unidos, según datos de la referida institución estadística. Pero Omar no es uno de ellos, pues no decidió quedarse.

Tras un lapso como “turista” en su primera estancia norteamericana puso manos a la obra, literalmente hablando, y trabajó en el negocio de uno de sus hermanos colocando losas de granito en baños y cocinas. “Eran enormes y teníamos que cargarlas entre dos”, cuenta extendiendo los brazos cuanto puede, como si todavía tuviera entre los dedos alguno aquellos trozos de arcilla comprimida.

El mercado laboral en el sur de la Florida no se mostró lo suficientemente promisorio por lo que resolvió que en su segundo viaje, Miami solo sería una escala hacia algo distinto.

Sin misericordia

Nadie se movió en los alrededores de Omar cuando los vómitos lo hicieron desfallecer en medio de aquella plantación de tomates. Trasladado mentalmente a esos instantes, no descarta que algunos de sus colegas mexicanos hayan incluso apurado el paso colocando más y más posturas en la tierra ligeramente humedecida. Y habrían seguido así de no ser porque una mujer, también venida desde México, de brazos duros y piel curtida por el sol, que le dijo al supervisor que el terreno estaba muy duro.

Ella reclamó, recuerda Omar, y detuvieron el trabajo. “Sin ellos se quedarían sin obreros. Pero les da pánico que a alguno de esos inmigrantes ilegales le vaya a pasar algo porque se sabría que están contratando indocumentados”, afirma.

Recientemente The New York Times al comentar sobre el endurecimiento de las redadas gubernamentales contra los ilegales concluyó que  “tanto los grandes como los pequeños productores, que pagan salarios bajos por un trabajo desgastante, han dependido históricamente de los inmigrantes provenientes de zonas al sur del río Bravo”. “En estos días -aseguró el rotativo-, más de un cuarto de la mano de obra que labora en los campos agrícolas de Estados Unidos son inmigrantes que trabajan en el país de manera ilegal”.

Aunque no era un indocumentado, Omar también llegó a aquella típica localidad rural en un estado del sur que prefiere no especificar para trabajar en la agricultura después de un viaje de varias horas en automóvil desde Tampa.

Alojado en un modesto motel bien rápido descubrió que sus papeles en regla no lo excluían de la dependencia de quienes controlan la contratación de la fuerza de trabajo de origen latino. Son esos “contratistas”, explica, quienes se ponen en contacto con los representantes de los dueños de las fincas y acuerdan a cuántos necesitarán en cada jornada. “Por hora trabajada por cada uno  de nosotros, ellos se guardan para sí 3,50 dólares”, precisa.

En los días siguientes a su desafortunado debut logró esquivar la siembra del tomate y encontró lugar en otros menesteres, aparentemente menos complicados, como la recogida del brócoli. “Por cada caja de 25 de mazos, un dólar. Es un trabajo que te parte la cintura. Solo los mexicanos son capaces de hacer 100 o 150 cajas en un día”, sentencia. Al final de la semana confirmó que este es un mundo donde con los de abajo no media contrato alguno y cada pago siempre se hace en efectivo.

El brócoli no duró lo suficiente. Así que su  siguiente el destino fue de nuevo el tomate. Esta vez entre plantas más crecidas la labor consistía en cortarle los retoños y amararlas a trozos largos de madera enterrados en el suelo. Después de dos horas estaba una vez más en el suelo vencido por el insoportable dolor en la cintura. Andando gatas concluyó un surco que con cada paso le parecía más largo.

Viaje con regreso

Omar asegura no ser el único. Durante su estancia contó alrededor de 100 cubanos probando suerte en los campos del sur de  Estados Unidos. Entre “colegas” las historias y los propósitos eran parecidos a los suyos: Ir por tres meses, hacer dinero y regresar a casa pues en suelo cubano cada dólar tiene mucho más valor y puede ser mejor aprovechado, porque no será gastado en costear servicios básicos como la salud y la educación.

Los mejor conectados, agrega, se han vuelto contratistas de sus compatriotas y organizan el traslado de los recién llegados en grupos pequeños de entre seis o siete personas desde Miami o Tampa hasta las localidades donde trabajarán.

“Existe una migración circular de carácter histórica (…) y es particularmente la de los jornaleros mexicanos que cada año se van a trabajar a Estados Unidos”, dijo Vladimir López Recinos, doctor en estudios del desarrollo e investigador de la migración centroamericana a Estados Unidos y Europa de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Para estas nacionalidades sí hay cuotas de permisos de trabajo temporal dirigidos a satisfacer las demandas de algunos sectores, especialmente el agrícola, las maquilas y los servicios.

Los cubanos nunca tuvieron programas de esa índole pues el proceso migratorio siempre tuvo lugar en un solo sentido. No obstante el efecto combinado de la Ley de Nietos en España y la nueva legislación migratoria aplicada por Cuba desde 2013 estaría facilitando la aparición acá de esta llamada emigración circular.

La Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) indicó que solo no regresó el nueve por ciento de los más de 670 mil ciudadanos cubanos que viajaron al exterior entre 2013 y diciembre de 2016. “Esto refuerza la teoría de la circularidad de la migración cubana”, comentó el ingeniero Ernesto Soberón Guzmán, titular de Asuntos Consulares del Ministerio de Relaciones Exteriores.

“Con las nuevas regulaciones, tanto los profesionales de todos los campos como otras personas tienen la oportunidad de ir y venir: de pasar parte de su tiempo en el extranjero, quizás incrementando sus ganancias o ahorros, y entonces retornar a casa por otro período. En el caso de Cuba, esta migración circular o transnacional puede ser muy importante para mitigar el robo de cerebros, y también para la inversión”, opinó Antonio Aja, director del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de la Habana.

Este año Omar vino antes de lo previsto. Su último empleo como empacador de hojas secas de pino puso las articulaciones de sus manos como las de un aciano. “De madrugada me despertaba con los dedos engarrotados”, rememora. Con los huracanes se esfumó su sueño de encontrar un puesto en alguna barbería de la Florida. “Si no cambian las cosas, volveré para la agricultura”, dice antes despedirse.

Quienes como él están probando suerte en la agricultura del sur de Estados Unidos probablemente sean el rostro menos agradable, mas no el único, de los habitantes de este Archipiélago que estarían imprimiéndole un nuevo matiz a los procesos migratorios. Es aún un proceso en pleno desarrollo que, al parecer, requerirá un tiempo de consolidación que posibilite tener ideas más claras y cifras más transparentes de su alcance.

 
 

20 thoughts on “¿Braceros cubanos en los campos de EEUU?

  1. Migrantes como lo que somos, latinoamericanos pobres. Este cambio en el patrón migratorio a la larga ayudará a poner en mejor contexto lo que pasa en Cuba.

  2. Ahí es donde se pierden muchos, en esa curvita, que con poner un pie en USA ya tienen toda la vida resuelta, pues no, a doblar el lomo que nada es gratis; por supuesto, si trabajas, ahí lo tienes todo resuelto. Sencillamente, vives como persona.
    Aunque “Omar” seguramente, no todas sus quejas, hizo más dinero allá que nunca iba a hacer en Cuba, de eso estoy seguro.

  3. ,,,,tengo amigos que trabajan en fincas privadas,cuidando y domando caballos,les pagan bien y viven en la misma finca,,,,

    En mi opinion todo depende de tus habilidades y oficio.

    Si nunca trabajastes la tierra,no soportaras el tremendo esfuerzo que exige ese oficio.

  4. Dé entradas el título de este artículo es es una pregunta Qué ataca una situación más qué su contenido- No sé cuál es la suma exacta de la cantidad de cubanos qué viajan de turistas a trabajadores o braceros- Un sólo testimonio- En todo país qué usted llega con el fin de buscar trabajar para labrarse una mejor solvencia económica se empieza a trabajar en lo qué aparezca- Y rda una información qué un grupo mejor conectado se organizan el traslado de grupos entre seis o sietes- Tremedal cifra entre cientos que van a trabajar a Estados Unidos..Muy pero muy buena información.. Qué Mas?..

  5. Ante la cruda realidad de la auto explotación lo más importante a demás del aprendizaje doloroso y costoso tenemos que tener un proyecto de país donde podamos desarrollar la agricultura y muchos otros sectores y donde emigrar no sea la única opción. Esta es una cuestión de supervivencia

  6. El capitalismo es cruel y despiadado, especialmente con los de abajo. Sólo que los mecanismos de motivación para el trabajo productivo eficiente y la innovación que le son connaturales se han demostrado como los únicos eficaces para el progreso y la prosperidad sostenibles. Así que hay que arrear con esos bueyes so pena de caer en la pobreza colectiva junto a la “lenidad socioeconómica” de que disfrutamos acá y que, seguramente, no va a producir un drama similar al del sujeto del post (que al parecer no se informó bien de cómo es “la cosa en sí”), aunque sí el otro conocido drama. Acá la gente común en el trabajo hace más o menos lo que le da la gana, ya que la retribución es casi simbólica. Es un asunto del equilibrio trabajo-retribución tan necesario para la básicamente egoísta naturaleza humana, que no sé cómo los brillantes genios teóricos del socialismo científico y otras yerbas sociopolíticas pasaron por alto tan olímpicamente.

  7. Y no es que se trate de un país como el nuestro, pobre en recursos naturales valiosos; ahí está Venezuela, situada sobre un tanque de petróleo y con casi de todo en recursos minerales y potencialidades agrícolas, metida en un caos de pesadilla por unos socialistas desinformados aunque quizá con las tan mal reputadas buenas intenciones.
    Así que el sujeto del post al parecer ESCOGIÓ mal… o no. Pero lo positivo es que puede dar la media vuelta y volver allí de donde salió. ¿Seguirá lamentándose o lo hará? He ahí su dilema.

  8. Omar tuvo que “cojerla”, y tiene muchas quejas, pero regresa a q lo “exploten despiadadamente” por q sera? cuales son sus alternativas?

  9. Un detalle que se ha pasado por alto: Omar tenía una visa de turista cuando entró en E.E.U.U. y por tanto no tenía permiso para trabajar. En cualquier país del mundo no estás autorizado para trabajar si te admiten, en el mismo, como turista. Si vas a trabajar, es otro tipo de permiso de entrada. Si a Omar lo hubiese descubierto la policía, posiblemente se lo hubiesen llevado preso y no le permiten entrar en E.E.U.U. nunca más. Esos “indocumentados” que trabajaban con él, salen y entran por la frontera y por tanto, no importa si necesitan visa o no. Los sacan del país y vuelven a entrar.

  10. Esa es la sutil diferencia entre un indocumentado y un cubano con visa de turista, o sea, con el permiso para entrar en el país adonde llegan. Cuando a un cubano, por ejemplo, lo dejan entrar en Estados Unidos, porque viene con su pasaporte español o porque le concedieron la visa, debe tener cuidado si trabaja por la izquierda, porque si lo detecta la policía, no lo dejan entrar más en el país.

  11. Es la típica historia del emogrante pobre que va a probar suerte a EEUU y el american way of life se le convierte en pesadilla, el otro aspecto es lo referido a la emigración cubana y su comportamiento de ida y regreso, a pesar de todas las dificultades y problemas de Cuba y de que algunos persistan en llamarles exiliados

  12. ELP

    Claro que son exiliados si siendo cubanos el gobierno no les permite entrar a su pais. Exiliados pues claro que lo son amigo pero la costumbre de ustedes de cambiarles el nombre a las cosas que no les conviene llamar por su verdadero nombre es harta conocida.

  13. El tomate empalado es algo normal en Cuba tambien, lo que no es normal es un campesino que se gane 150,00 recogiendo brocoli,lechuga o cualqier otra cosa. Que artículo tan malo!!! creo que el que lo escribió deberia conocer un poco mejor nuestro campo y sus condiciones.En todas las provincias orientales hay “contratistas” que han hecho sus fortunas llevando campesinos curtidos y trabajadores a “chapear” marabú,lo que la mordida no es de 3,50 la hora porque eso es lo que les pagan( o menos) por una jornada de 10 hrs, sería un sueno que les pagaran lo suficiente para darle al “j’de brigada” 80.00 por hr

  14. Reutilio (15) un exiliado es el que sale de un país y no puede regresar, so pena de sufrir cárcel, persecución política o riesgo a su integridad física, en el caso que se narra se dice que Omar regresó, actualice sus definiciones hombre.

  15. Este es un flojito que estaba acostumbrado a jugar dominó y tomar ron en cuba, para su información aquí hay que trabajar nada es de gratis como allá.
    Sin visa para trabajar tiene que morder en lo que haya y con lo que paguen. Que se vaya para cuba que allá se vive sin trabajar

  16. La otra parte de este tema son los cubanos con pasaporte español que van a EEUU a trabaar ilegalmente, se pasan los 3 meses a los que tienen derecho de estar allí por su condición y luego vuelven a la isala a gastar lo que ganaron en el monstruo.

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