“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

¿Bienvenida al decrecimiento económico?

LV_20150709_LV_FOTOS_D_54433813386-992x558@LaVanguardia-WebTomado de La Vanguardia

El escenario fue una calle sin tráfico, con público sentado en sillas de madera tomando la fresca y un ruido de fondo de niños jugando y frenazos de bici: la esquina del Arc de Sant Cristòfol con la plaza Pou de la Figuera de Barcelona. En una relajada noche de verano, con la última ola de calor en retirada, unas 100 personas asistieron a la presentación de un libro largamente esperado en su versión en español. Es un texto en el que medio centenar de especialistas de todo el mundo, expertos en diversas disciplinas (economistas, sociólogos…) exploran las posibilidades y propuestas de una prosperidad sin crecimiento. Es un libro que habla, sobre todo, de límites (personales y planetarios), y de descolonizar un imaginario, algo muy oportuno siempre, y muy especialmente, en época prevacacional, cuando se prepara una huida para espantar las frustraciones del consumo desmedido, la obsolescencia programada y el crédito y la deuda, entre otros fantasmas que acogotan la felicidad.

“El Decrecimiento, un vocabulario para una nueva era”, editado por Icària, es un compendio de muchas cosas. Es una indagación en las raíces de la economía, una historia que ayuda a entender el actual momento de confusión y un recorrido por el camino que ha conducido a los actuales niveles de desigualdad. Pero los autores coordinadores del libro, Giacomo D´Alisa, Federico Demaria y Giorgos Kallis, investigadores del Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals en la Universitat Autònoma de Barcelona (miembros del colectivo Recerca i Decreixement), no se han olvidado de recoger las diez propuestas en las políticas públicas que podrían ayudar a salir del atolladero.

“El decrecimiento”, dicen D´Alisa, Demaria y Kallis, “se resiste a una definición simple. Como la libertad o la justicia, el decrecimiento expresa una aspiración que no puede ser encerrada en una frase. El decrecimiento es un marco en el que coinciden diferentes líneas de pensamiento, imaginarios o propuestas para actuar. Esta versatilidad es una de sus principales fortalezas”, expone.

“El decrecimiento es un rechazo al espejismo del crecimiento y un llamamiento en favor de una repolitización del debate público, hoy colonizado por el lenguaje economicista. Decrecimiento es la hipótesis de que podamos vivir bien con menos y en común”, añade.

Personas muy diferentes han llegado hasta esta orilla. Unos han pensado que hay límites al crecimiento, y que si los recursos son finitos, no puede haber una economía que se salte esta premisa. Otros vislumbran que la sucesión de estancamientos económicos y la obsesiva mirada sobre cómo evoluciona el PIB es una distracción que nos impide abordar una verdadera prosperidad sin crecimiento. Y hay quienes estiman que lo prioritario es identificar los intereses y los oligopolios para abordar las políticas de igualdad. En cualquier caso, detrás de todos estos análisis y de sus ideologías se esconden los cambios de valores sociales y pensamientos filosóficos que alimentan la esperanza para encontrar el buen vivir mientras sus protagonistas pugnan por influir sobre los nuevos actores de la política.

En un momento en que todas las soluciones al uso pasan por el mantra de la expansión económica, estos investigadores (economistas, sociólogos…) cuestionan que el hombre sólo se mueva por el egoísmo y su interés, o de que para canalizar la felicidad no haya alternativas a los cimientos éticos actuales (competitividad mal entendida, expansión sin freno, desigualdad…). Sabedores de que van a contracorriente, están convencidos de que las verdaderas soluciones están por compartir el trabajo, fijar una renta básica, auditar la deuda pública, democratizar la energía, fomentar las actividades sociales, de ocio y de bajo impacto ambiental o fijar límites de emisiones de gases para no desestabilizar más el clima.

Diversas escuelas de pensamiento y corrientes filosóficas confluyen en este diagnóstico: economistas, antiutilitaristas, conservacionistas, (neo)marxistas, ecologistas políticos, cooperativistas y otros activistas

En la presentación del libro estuvo Alberto Acosta, ex ministro de Energía de Ecuador, quien defendió la utopía como motor de cambios; abogó por la cuádruple alianza vista desde el Sur (socialismo, feminismo, ecologismo, indigenismo), y lanzó dudas sobre la actuación de los regímenes en Ecuador o Bolivia por su afán en querer sólo “perfeccionar el capitalismo”, no sin antes preguntarse cómo es posible la pobreza en un país rico en recursos como es Venezuela. Acosta pidió arrebatar a los bancos su capacidad de producir dinero e invitó a los presentes a imaginar una sociedad sin moneda. El fin de presentación se amenizó con una cerveza y refrescos, muchos comentarios sobre las iniciativas en ciernes del gobierno local de Ada Colau y el anhelo de que aquella liturgia de esperanza no podía ser sólo fruto de una noche de verano.

Participan en el libro Amaia Pérez Orozco, Serge Latouche, Joan Martínez-Alier, Tim Jackson, Arturo Escobar, Sergi Cutillas, David Llistar, Gemma Tarafa, Mayo Fuster Morell, Onofrio Romano, Mauro Bonaiuti, Isabelle Anguelovski, Alevgül H. ¿orman, Susan Paulson, Joshua Farley, Diego Andreucci, Terrence McDonough, Erik Gómez-Baggethun, Marta Conde, Mariana Walter, Silke Helfrich, David Bollier, Marco Deriu, Sylvia Lorek, Erik Swyngedouw, Sergio Ulgiati, Dan O´Neil, Peter Victor, Filka Sekulova, Blake Alcott, Christian Kerschner, Samuel Alexander, Rita Calvário, Iago Otero, Kristofer Dittmer, Nadia Johanisova, Ruben Suriñach Padilla, Philippa Parry, Xavier Renou, Claudio Cattaneo, Viviana Asara, Barbara Muraca, Brandon J. Unti, Mary Mellor, Denis Bayon, Juliet Schor, Chiara Corazza, Solomon Victus, Antonella Picchio, Mogobe B. Ramose, Chris Carlsson, Eduardo Gudynas, Alberto Acosta, Floren Marcellesi y Juan Carlos Monedero.

 
 

16 thoughts on “¿Bienvenida al decrecimiento económico?

  1. Esto suena como el viejo sueño marxista de una economia sin crisis, a través de la planificación centralizada. Aparentemente, la realidad de las sociedades humanas funciona de forma bien diferente y todo esto suena como sueños utópicos en los que se hace pasar las covicciones ideológicas por hechos.

  2. Si estos son los que van a arreglar el mundo comandados por Ada Colau hay que bucar otro lugar donde vivir, ya que estos experimentos “Científicos” se probaron en Cuba y Venezuela y los resultados resultaron ser lo que todos conocemos.

  3. HVM, no hay nada más utópico que creer que podemos crecer económicamente de forma infinita en un planeta con recursos finitos. El aumento de la población y del consumo nos lleva a un callejón sin salida, es matemática pura. Un abrazo

  4. Fernando, tu argumento de la contradicción de crecimiento ilimitado versus recursos limitados es válido. El problema es que como dicen los matemáticos el problema solo tiene solución en el campo de los numeros imaginarios. Toda actividad comercial “normal” conlleva al crecimiento económico. Cuba, con lo fastidiada que está economicamente hablando, debe de crecer este año 1%. Imaginate si no creciera! Quien podria vivir allá? Eso ocurrió (probablemente) durante los años mas duros del Periodo Especial. Quien sería capaz de tener un control tan preciso de la economia que permita calibrar cuidadosamente la cosa para no pasarse de la raya? Donde está el supercomputador que permita hacer eso? Y finalmente, con relación a lo que mueve al hombre: Si algo demuestran el fracaso de crear en Cuba o en la URSS el “hombre nuevo” o el ” homo sovieticus” es que el hombre es en lo social un ser egoista que se mueve y trabaja solo por su interés personal o familiar. Y que me disculpen todos los…

  5. HVM, el tema nada tiene que ver con Cuba en particular ni siquiera con un sistema socioeconomico determinado sino con una mentalidad humana que choca contra la realidad del planeta. No puede ser normal tirar a la basura el 40% de la carne que se produce, por ejemplo o producir mas ropa de la que podemos consumir para después quemar los excedentes. El problema es que esas barbaridades a mucha gente le parece lo “normal”. Y da lo mismo que lo hagan en el socialismo chino que en el capitalismo estadounidense o en la socialdemocratica Suecia. Un abrazo.

  6. Estimado Fernando, usted no sólo tiene razón en aludir al crecimiento infinito en un planeta con recursos finitos pero a ello se le puede añadir que hasta el momento no hemos encontrado un solo proceso que crezca indefinidamente. Indiscutiblemente tendremos que llegar a una situación donde exista un equilibrio entre los humanos y el resto del planeta de lo contrario nos pasará como a la mayoría del resto de las especies que han habitado este hermoso planeta.

  7. En cuanto al el egoísmo y la avaricia es un fenómeno cultural. Vivimos en una sociedad donde nos enseña desde bien temprano que los intereses personales priman los colectivos. El hecho que tratemos a nuestros semejantes con justeza y equidad es parte de nuestro suceso evolutivo.

  8. El único motivo por el que se puede afirmar que el capitalismo ha triunfado es que nunca le importó ni quiso el bienestar de la humanidad. El capitalismo consiste en que un 5% vivan muy bien, un 20% bien y el resto desde mal, hasta morir de hambre. El capitalismo es un depredador, el mejor, mar rápido y eficaz de todos, por eso está en la cúspide de la pirámide.

  9. Amigo Fernando, perdona que discrepe, China ya no es Socialista y mucho menos Comunista, para que un País pueda ser considerado como tal , su gobierno , tienen que ser el único capitalista permitido en un país muy pobre con unos gobernantes muy ricos, la economía tiene que ser centralizada, no existir la propiedad privada, no pueden haber millonarios, es verdad que se han quedado con el Nombre de Partido Comunista pero solo como garante de la élite gobernante. China fué de los primeros países que reconocieron que con el Socialismo no podía haber progreso,e imposible desarrollarse, entonces montaron lo peor de los dos sistemas capitalismo salvaje sin ningún derechos para los trabajadores y un gobierno comunista hermético que no permite ninguna libertad política. Saludos

  10. Me parece bien como alternativa, el ser humano necesita este tipo de alternativas, sobre todo el se da cuenta que el capitalismo (ni el socialismo a la cubana) van a resolver los problemas del hombre. Dos cosas: 1) HVM, la TEORIA de que el hombre es un ser egoísta, individualista, es una de las bases de las teorías “Adamsmithtianas” de sustentación del capitalismo salvaje, que te la han puesto en la cabeza y vos no te das cuentas que no es verdad. Pon dos infantes (negros, blancos, chinos, de cualquier raza) e imponle a uno una dificultad que no pueda resolver por si mismo para que veas como el otro le ayuda; 2) discutir ese tipo de literatura en Cuba (fuera del marco académico) no debe tener mucho éxito porque son poquísimos los que quieren/entienden ese debate (lo que la gente quiere es primero llegar al consumo, después veremos…), y eso lo entiendo. Pero está bien, por algún lugar tenían que comenzar los investigadores. Saludos

  11. Yunier, la definición de estado socialista tuya de donde la sacas? Dinos si tienes alguna base teórica o solo se te ocurre que debe ser así. Esperamos tu respuesta. Un abrazo

  12. (11) Muy acertado, no se sabe de donde sacan algunas definiciones. Para mí que se aferran a un clichè y no salen de ahí. Saludos.

  13. Fernando mi definición de estado socialista sale de mi estancia vital en Cuba durante muchos años. No es una cuestión teórica es totalmente empírica.
    O me vas a negar que en Cuba Socialista siempre hubo unos gobernantes muy ricos y un pueblo muy pobre. Existió algún pais socialista en la historia de la humanidad donde haya existido prosperidad y progreso? Ha existido alguna vez un país socialista cuya economía no sea centralizada y por tanto ineficiente y fracasada. Conoces algún país socialista de esos del pasado o del presente donde se permitan las libertades? Decididamente los principios de la conducta humana y el socialismo como lo hemos conocido son incompatibles. Saludos

  14. Yunier, a ver si ten entiendo, me dices que la definición de socialismo la elaboraste tu solito a partir de la observación de lo que ocurre en un solo país, sin ningún asidero teórico?. O eres un genio o demasiado pedante. Yo te recomendaría leer un poco pero eres libre de hacer lo que quieras, como si mañana nos defines que capitalismo hay en todos los países que tiene una capital. Un abrazo.

  15. No es necesario poseer un asidero teórico para arribar a la conclusión de lo que es el socialismo. La participación vital en esa aventura te da una experiencia que puede refutar cualquier teoría científica del más encumbrado de los teóricos. Cualquier cubano, polaco, checo, bieloruso, y por ahí, cualquier persona de a pié que haya padecido en carne propia los avatares del comunismo-socialista está capacitado con creces para tener su particular definición “Del Asunto” y ahora filosofando.(“El punto de vista de la vida, de la práctica, debe ser el primordial y fundamental de la teoría del conocimiento” (Lenin, Materialismo y empiriocriticismo, p. 152, Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo, 1948) Saludos

  16. Una busqueda en Google de la Definicion de socialismo me arroja esto como primer resultado: “Doctrina política y económica que propugna la propiedad y la administración de los medios de producción por parte de las clases trabajadoras con el fin de lograr una organización de la sociedad en la cual exista una igualdad política, social y económica de todas las personas.” Si esta definicion es correcta la verdad que yo a mis 30 cuando sali de Cuba NUNCA vi que esto es lo que hay en mi pais, si acaso dicen que esto es lo que quieren lograr, pero la verdad primero veremos un juego de pelota entre fidel y bush que se cumpla esto en cuba..mas que nada porque ni los mismos dirigentes quieren llegar a esto. Saludos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *