“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Al ritmo de la censura

50 años después de haber prohibido la música de The Beatles comienza una nueva Cruzada.

50 años después de haber prohibido la música de The Beatles comienza una nueva Cruzada. Foto: Raquel Pérez

John me mira como preguntándose cuantas veces tiene la gente que tropezar con la misma piedra para aprender. Y yo pienso que quizás dentro de 50 años aparecerá otra estatua, junto a la de Lennon, reivindicando a algún “reguetonero” famoso.

Pero habrá que esperar, porque hoy día volvemos a la mentalidad de los 60, cuando se pensaba que se podía decirle a la gente que música puede escuchar. Los Caballeros Templarios se preparan para la cruzada por la moral y las buenas costumbres musicales.

“Ya se decidió: no se pone un número más grosero, no se pone un número más banal, no se pone un número de letra ofensiva y tampoco videos-clip que atenten o denigren la imagen de la mujer, sea cubano o no”, dijo el Presidente de la Radio-Televisión cubana.

La duda que queda es quien decidirá que es grosero, banal u ofensivo. No sería muy inteligente dejarlo en manos de la dirección de la televisión cubana, la misma que durante décadas se negó a emitir “Fresa y Chocolate”, una de las mejores películas cubanas de todos los tiempos.

Es probable que la prohibieran por considerar que un film sobre la vida de un gay cubano es más grosero, banal y ofensivo que los bodrios de violencia estadounidenses que programan cada semana, para “educar” a las nuevas generaciones de cubanos.

Quienes deciden ahora que se puede oír son los que quisieron vetar el último video clip de Buena Fe porque dos chicas se dan un beso en la boca. Seguramente sus particulares principios morales los llevan a creer que esa escena denigra la imagen de la mujer.

Es la misma televisión que le hacia la guerra a la Nueva Trova cuando Silvio, Pablo o Sara eran unos adolescentes rebeldes que se negaban a entrar por el aro, porque querían hacer su música, vestidos como se les daba la gana y mostrándose como realmente eran.

La música “grosera” será censurada

Volverán los adolescentes cubanos a oír la música de su preferencia solo en sus hogares.

Volverán los adolescentes cubanos a oír la música de su preferencia solo en sus hogares. Foto: Raquel Pérez

En el fondo lo que se debate no es si algunas canciones son groseras sino quien se arroga el derecho de decir “ya se decidió”, como si portara un mensaje divino que no necesita consulta previa con el resto de la sociedad, a pesar de que es algo que les atañe a todos los cubanos.

Pero es más grave aún porque además podrían autonombrarse tribunal de las buenas costumbres, encargados de trazar los límites y de juzgar cada letra de cada canción, nacional o extranjera, que se emita por las radios y televisiones de todo el país.

El asunto no sería tan peligroso si fueran músicos o poetas cubanos los que decidieran. Sin embargo, dudo mucho que alguno de ellos acepte el cargo de censor así que terminarán siendo los mismos de siempre, los jacobinos y “su reino” ideológico.

Y ya sabemos que a ellos la comunidad LGBT los ponen alérgicos, ¿qué otras cosas les molestarán?, ¿las malas palabras se considerarán groseras?, ¿quedará prohibido musicalizar el “Poema de amor” de Roque Dalton porque dice “guanacos hijos de puta”?.

Es imposible monitorear todas las emisoras y canales del país. Imagino entonces que harán una lista negra, esta vez no será por razones políticas sino por “principios morales”, y los jóvenes se irán a buscar su música a otra parte, en internet y en las antenas parabólicas.

Será igual que en los 60 cuando se juntaban para oír música en la BBC o en radios de los EEUU y se pasaban a escondidas los discos de Rock and Roll que el hijo de algún dirigente traía del exterior. Esta guerra será tan inútil como lo fue la de entonces.

Al final ninguna prohibición pudo evitar la influencia de aquellos ritmos en la música cubana y nadie fue capaz de impedir que surgiera una generación de rockanroleros que décadas después se burló de los censores plantando una estatua de Lennon en un parque de La Habana.

La música se sentará en el banquillo de los acusados

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Sobre Fernando Ravsberg

Nacido en Uruguay, corresponsal de Público en Cuba y profesor del post grado de “Información internacional y países del Sur” de la Universidad Complutense de Madrid. Fue periodista de BBC Mundo, Telemundo de EEUU, Radio Nacional de Suecia y TV Azteca de México. Autor de 3 libros, El Rompecabezas Cubano, Reportajes de Guerra y Retratos.

 
 

6 comentarios en “Al ritmo de la censura

  1. La mierda se nota a la legua y se diferencia con claridad. No hay que ser muy ilustrado o culturoso… y si creo que hay que ponerle algun freno a la basura en medios públicos que no estan para difundir y promocionar este tipo de contenidos.

  2. No creo que sea comparable el reguetón con Lennon, pues responden a coyunturas totalmente distintas. Me pregunto si un video clip como El Chupi chupi puede ser transmitido por algún canal televisivo público en el mundo. En ese caso, la ciudadanía tendría el poder de reaccionar, porque resulta verdaderamente ofensivo. La solución a la depauperación moral no está en prohibir, estoy de acuerdo, y menos en censurar bajo criterios tan ambiguos como moral o grosería. Sin embargo, la ciudanía tiene el derecho a exigir que se le respete y a tener unos medios de comunicación donde estén las jerarquías sean verdaderamente artísticas y no comerciales. Un género en específico no es el culpable, pero la conciencia cívica indica que debemos indagar en las causas sociales que motivan la difusión de manera acrítica de un texto que dice “yo la mato y no la pago”. Creo que el comentario también debería profundizar en esas causas, y no solo en la epidermis. Recomiendo sobre el tema leer el artículo…

  3. Ravsberg creo que no tenía mucho que escribir. No es comparable los Lenon, SIlvio, Pablo, Sara,…a la porquería que se está propagando. Sabes bien que una mala pablabra si se puede usar, de hecho hasta Guillen las usaba. Pero creo que quisiste ir al extremo en este post. A veces te cuesta tomar partido y te limitas a quedar bien con dios y con el diablo. Hoy se te fue la mano.

  4. Pienso que para poder ilustrar en un artículo los extremos que ya hemos sufrido y estamos sufriendo, hay que ir a esos extremos. Muy bien, Fernando, Gracias.

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