“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Acopio: ¿repetir lo mismo en busca de un resultado diferente?

Tomado de Escambray

Irrespeto a los precios topados, carretillas en áreas fijas, mercancías al por mayor en casas almacenes, ultraje a los bolsillos de los consumidores, vista gorda de las autoridades… fueron cosechando parcelas de impunidad en la venta no estatal de productos agrícolas. En Cabaiguán, nuevas regulaciones gubernamentales intentan contener los altos costos de la comida.

A boca de jarro y apostados detrás de carretillas que exhiben tomates, ajíes pimientos, ajos, malanga, cebolla y hasta raquíticas manos de plátano burro, los pocos vendedores ambulantes que quedan en las cercanías del Mercado Agropecuario Estatal (MAE) La carpa roja, en Cabaiguán, esgrimen una verdad para ellos irrefutable: vender a menos precio no da negocio.

Lo sustentan con más vehemencia desde que a fines del pasado año el Consejo de la Administración Municipal (CAM) plantó ultimátum en las tarimas y comenzó a exigir, rigurosamente, que no se venda ni a un peso más de lo establecido en las resoluciones que regulan el tope de los precios de los productos del agro.

Han sido toneladas de gardeo estatal. Tanto que, recientemente, se rescindió más de medio centenar de contratos a quienes vendían en puntos móviles de la Agricultura Urbana, se mudaron las carretillas de las cercanías de La carpa roja, se limitaron las licencias de los vendedores ambulantes de productos agrícolas y se decomisaron no pocas libras de mercancía.

Mas, de un lado de la báscula siguen pesando los alimentos exclusivos por cuenta propia, los costos elásticos, la ley de la oferta y la demanda…; del otro, producciones que no van del campesino a las plazas, los impagos de Acopio, los esfuerzos para abaratar y sustentar las ferias dominicales, el vilipendio a los consumidores… Con tales aderezos, Escambray sopesa argumentos —desde los mostradores hasta las jabas— y se sienta a la mesa.

De carretilla

“Quieren que vendamos el tomate a 2.10 pesos la libra y, sin embargo, el domingo en la Feria el Estado lo vendió a 5 pesos en La carpa roja”, sostiene Elgio Moya Camacho, el único de los vendedores que se atrevió a respaldar con nombres y apellidos sus palabras.

“Llevo 20 años con patente y dos años sin multa —asegura— y de ahora para ahorita nos quitaron la licencia. Los productos que se venden aquí se traen de otros lados; por ejemplo, la malanga y el boniato, de La habana, y si el campesino te vende el boniato a 1.70 pesos la libra tú no lo puedes vender a peso. Con licencia es y estamos como bandoleros. Los que quedan son cuentapropistas, pero están en el filo del cuchillo”.

Gratis caen por ristras, en la agenda de este semanario, otros argumentos: que si el cese de los contratos llegó sin avisos, que si el campesino prefiere venderles a ellos porque Acopio no paga, que si por ser vendedores ambulantes no pueden almacenar mercancía, que si deberían hacer como en Santa Clara que toparon, por ejemplo, el tomate a 8 pesos, que si ellos se acogen solo a la ley de oferta y demanda, que si a nadie cogieron violando precios…

¿Pero ustedes saben que la malanga tiene un precio topado aunque se haya vendido hasta a 12 pesos?, indaga Escambray. Y lo admiten, como mismo lo reconocía aquel muchacho que prefirió el anonimato por temor a represalias: “Hay precios que se han disparado, es verdad, pero el listado de precios que hay tampoco es coherente, es absurdo”.

Por años se le ha puesto límite a los costos —vigente aún en la Resolución 127 del Ministerio de Finanzas y precios o en la reciente Resolución 908 del Consejo de la Administración Provincial— y por años se ha violado. En el 2015 estas mismas páginas daban fe de  aquella incipiente iniciativa local que intentaba contener los importes de los alimentos solo en las ferias dominicales; a la postre, el encarecimiento abofetea más allá del mostrador. Pero la añeja permisividad también ha servido de terreno fértil para no pocas infracciones y justamente ahora se pretenden contener.

“Empezamos a trabajarlo hace dos años —afirma Carlos Puentes Molina, vicepresidente del CAM a cargo de la distribución de bienes y consumo—. En diciembre tomamos la decisión, coordinado con la Agricultura Urbana, de no hacer más contratos con los puntos móviles de ese organismo y dejar solo los puntos fijos que habían hecho una inversión, un local.

Elianni Silot López, director municipal de Trabajo y Seguridad Social. Foto: Vicente Brito

“Se hizo debido a violaciones de precios, fundamentalmente, y porque no estaban cumpliendo con el reglamento de la Agricultura Urbana que establece que son carretilleros móviles, que no pueden estar a menos de 200 metros de una entidad estatal —y estaban frente a La carpa roja— y que deben vincularse a un organopónico porque su razón era vender las producciones de esos lugares”.

Desde entonces solo quedó una treintena de puntos fijos y se le suspendió el contrato a más de medio centenar de trabajadores de la Agricultura Urbana que, a despecho de la legislación y a sabiendas de las autoridades, vendían desde acelgas hasta papas.

Y las carretillas que minaban la calle aledaña al MAE se han ido sembrando a cuentagotas en entrecalles contiguas. Y los productos que se comercializaban antes siguen cotizándose a veces, en susurro, a similares costes.

Mas, ni los carretilleros con patente están inmunes. Según la Dirección Municipal de Trabajo y Seguridad Social, nada los exime de regirse por la lista de precios vigente. “Ninguno se acoge a la ley de la oferta y la demanda —precisa Elianni Silot López, al frente de dicho órgano—. Se decidió que estos vendedores de forma ambulatoria debían moverse del área de la feria, ya que estaban violando el alcance de la actividad, descrito en la Resolución 42 del 2013, que decreta que no pueden establecerse en un área fija. Solo en esa área tenemos seis que fueron apercibidos y se les hizo el trabajo profiláctico”.

Tres años atrás, por acuerdo del CAM —según asevera la propia fuente—, ya se había suspendido temporalmente el otorgamiento de licencias para ejercer este oficio y en la actualidad, a tono con las recientes regulaciones para el trabajo por cuenta propia, no se aprobarán nuevas patentes.

Aseguran las autoridades estatales que las regulaciones no pesan únicamente en los hombros de las instancias gubernamentales ni de la policía, sino que se ha convocado a los ciudadanos a denunciar el timo en sus bolsillos.

La ley y el orden

Dicen que aquel sábado de diciembre, cuando las patrullas se parquearon frente a las casas almacenes en las narices mismas de La carpa roja, ya la gente había empezado a marcar cola. Dicen que el domingo posterior, cuando aquellos mismos tomates, malangas, guayabas, yucas… cruzaron la calle hasta el MAE cabaiguanense, a precios “pagables”, la venta no duró ni una hora.

Solo en Cabaiguán, la Policía Nacional Revolucionaria en esa ocasión intervino tres casas almacenes, cuyas mercancías llenaron dos camiones. Según el capitán Yosvany Hernández Castro, jefe de la Estación de la Policía en esa localidad, el accionar no ha terminado. “No hemos bajado la guardia. Todos los domingos en la feria seguimos realizando estos operativos para verificar que se venda de acuerdo con la lista de precios”.

Pero tales acciones no son exclusivas de Cabaiguán; en toda la provincia la Policía Técnica Investigativa y la Unidad de Patrullaje han escrutado con lupa desde los productores hasta las carretillas, han radicado denuncias, se han apostado en las tarimas para que se venda como la ley manda, han interceptado camiones de mercancías intentando salir del provincia, han impuesto multas…

Es un campo sitiado. Tanto, que los inspectores estatales de la Dirección Integral de Supervisión también impusieron, al cierre del 2017, 84 multas por violaciones de precios —de acuerdo con el Decreto Ley 227, artículo 1, inciso b—, lo cual reportó un importe de 9 000 pesos. Asimismo, a tenor del Decreto-Ley 315 se recaudaron 25 000 pesos debido a las multas impuestas a personas que ejercían el trabajo por cuenta propia sin patente.

La batalla no termina en el mostrador, y se sabe, sobre todo si al cerrar los talonarios de multas los alimentos siguen cotizándose por las nubes, si quien compra sigue encontrando en las carretillas lo que no se halla en las placitas.

Ante tales carencias no faltan defensores de quienes venden en carretillas. Así lo sustenta Isidro Martínez: “Para qué quitaron los carretilleros si tú vas a la placita y lo único que hay son latas, entonces tienes que venir aquí a comprar aunque sea más caro”. Más allá, con una jaba tan menguada en tomates como su propio bolsillo, la pensionada Rafaela Rodríguez discrepa: “Lo que tenían era un descaro con el pueblo. Usted cree que con una pensión yo puedo pagar 30 pesos por cinco o seis tomates”.

Los carretilleros se han mudado a las entrecalles. Foto: Vicente Brito

Increíble, como igual de sorprendente es que un municipio eminentemente agrícola con más de 3 000 productores y 54 bases productivas no pueda llevar la producción del surco a las placitas. Y es la sequía que afecta y el ciclón Irma y Acopio, que sigue pretendiendo que le lleven las producciones casi gratuitamente hasta la ciudad.

No será eterno. Por lo menos así lo cree Puentes Molina: “Queremos que Acopio sea el mayor comercializador, que vuelva a ser lo que era antes. Ya tenemos tres tractores con tres carretas, un camión y en este mes entra otro tractor con carreta y otro camión; ya acopio tiene transporte y puede ir al campo”.

Para abaratar los costos también se abonan otras estrategias: el traspaso de 19 placitas a los dominios de Acopio —ya dispone de 11 y de dos mercados estatales— y llevar la comida a cada Consejo Popular como lo delinea el novel programa de autoabastecimiento.

La golondrina de Cabaiguán no hará primavera si en el resto de los territorios —pienso, por ejemplo, en Trinidad— los alimentos continúan comercializándose a precios galácticos, si las papas solo se venden en aquellos sacos camuflados debajo de las carretillas, si los campesinos guardan la mercancía de primera para los revendedores.

La carestía de los alimentos no se resuelve con pararse en la esquina de La carpa roja y ver la calle aledaña despoblada de carretillas que han pasado a estacionarse cuadras más allá. Eso solo es otro cultivo en el fértil campo de los flexibles costos. Lo verdaderamente trascendente es que tantas estrategias persistan y den frutos y que, a la postre, no resulte poco menos que agónico llevar un plato de comida a la mesa.

 
 

23 thoughts on “Acopio: ¿repetir lo mismo en busca de un resultado diferente?

  1. Los medios de transporte para los productores, a acopio que se lo quiten de arriba por ineficiente. El dinero que genera el tal acopio que lo cobren en impuestos (sin pagar sueldos). Los campesinos cuidarán mejor su tractor y no se robaran a ellos mismos el combustible que les asignen para llevar la mercancía a la placita, porque si no su familia no podra tener sustento. Acopio de dueño del tractor y la carreta, al año o año y medio no va a tener carretas ni tractores que sirvan y a publicar de nuevo la misma historia.

  2. Wow, no sabía que salir con un camion de alimentos de una provincia para otra era un crimen.
    Entonces, el campesino, el transportista, el carretillero, el del mercado de oferta y demanda, no pueden vender a precios menores a los de costo, si lo hacen, le ponen multas, además de que no se estimula la producción, los impagos de acopio del 70% de lo contratado con el guajiro para que cubra la mayor parte de sus costos, 70% que es el mínimo obligatorio, a veces es más, y aun así esperan que los precios no suban? Todo eso sin contar la corrupción de la policía, mercados, acopio, inspectores, etc.
    Muy justo el título.

  3. existen varios artículos de economistas, por ejemplo los del blog el estado como tal, que explican claramente las causas y las consecuencias, el problema es que casi siempre las medidas tratan de atacar consecuencias, parece que las causas nadie las ve y no se acciona sobre ellas… de esa forma seguiremos con los mismos problemas

  4. Otro ejemplo mas del criminal bloqueo interno del gobierno vs su pueblo.
    No dejan vender a un carretillero mas de $2 y ellos (estado) vendiendo a $5. Son los campeones de la cara dura!

  5. El título del artículo es tendencioso. Si a Acopio, o a algo semejante, pero estatal, se le garantiza transporte, envase, y dinero para pagar al momento, es la única manera de hace políticas de precios que haga que se correspondan con los salarios, dentro de lo que cabe. En manos privadas, la comercialización de alimentos es un atraco a manos armada. Una vía expedita para hacer dinero, porque se podrá prescindir de desodorante o de una gorra, pero no de alimentos.
    Lo que pasa con Acopio es, entre otras cosas, la tragedia de todas las empresas: Le recogen todos los ingresos, y le dan tres pesos de presupuesto, que por supuesto son insuficientes. Así no puede pagar al campesino.

  6. Klaus, acopio es el que pierde el 57% de las cosechas desde hace muchos años, hace poco saque la cuenta de cuantos millones de dólares se pierde por su culpa. Dejan perder el tomate, los mangos, los frijóles, en fin. Hay más opciones que la del intermediario usurero, lea el artículo sobre Fernando Funes y verá como distribuye su producción, que por cierto pierde menos del 10%. Un abrazo

  7. Fernando(10), habría que ver por qué Acopio pierde el 57% de las cosechas, si es por negligencia (como siempre se asume) o si como dice Klaus el presupuesto que recibe del Estado le es insuficiente para cumplir. No digo que Klaus tenga o no razón, no lo sé; pero Acopio ciertamente es una empresa estatal, así que no puede administrar sus ingresos como mejor le parece, sino según se lo asignen “de arriba”.

  8. Cubana, mira la cantidad de autos 4X4 que tiene la burocracia agraria paseando por La Habana y demás capitales, podría dar direcciones donde se usan esos carros para recoger a la mujer y los niños, llevarlos a hacer la compra y a la escuela. Sabes cuanto combustible se gastan en esos menesteres? para que despues digan que se pierde la cosecha de tomate porque no hay petróleo. Por qué en vez de comprar esos 4X4 no se compran camiones?, por qué en vez de gastar el combustible paseando por la ciudades no se utiliza en recoger cosechas? Un abrazo

  9. Fernando, una vez mas lo q es d todos no es d nadie, y recuerda JUSTIFICACIONES! es lo q nunca les faltara, recuerdo cuando estaba en Cuba q las CPA eran millones d veces mas efectivas q las empresas estatales, pero insisten en q “es la forma d produccion fundamental” aunque tengo q reconocer q han mejorado antes era peor decian q “es la unica posible”, en 60 anos mas quiza descubran q EL “romerillo es una mier…” JAJAJA

  10. Ferndando, pero en tu afirmación te quedas en las ramas. Es cierto que se pierden las cosechas, pero ¿por qué? ¿Es que hay saboteadores de la economía en Acopio? Ha habido reportes de que no disponen de cajas ni de parles. De que carecen del trasporte necesario y del combustible requerido. Y lo más dañino: carecen de liquidez para pagar al contado, o al menos al momento con un cheque al productor. Con esos lastres, me parece injusto afirmar que Acopio “deja perder las cosechas”. Yo vivo en el campo, y sé de una o dos experiencias en ese sentido. Acopio de mi municipio hace rato se quedó sin camiones, y me parece que solo tiene un miserable tractor con carreta del año de la corneta. Yo sostengo mi tesis: la comercialización de artículos de primera necesidad en manos privadas nos lleva a los ukase, a los ultimátums: o lo tomas o lo dejas, y como no se pude vivir sin comer, ellos tienen las de ganar. Cont…

  11. Para muestra un botón: ¿No has visto como esos cabrones prefieren que se les pudra la mercancía antes de bajarles un peso en el precio? ¿No recuerdas los reportajes sobre el Trigal, en que algunos que se aventuraron a hablar reconocían que se ponían de acuerdo para mantener los precios lo más alto posible? E incluso reconocían que pendía la amenaza sobre aquellos que rompieran esa especie de omerta, y vendieran más barato que los demás. ¿A esa gentuza le van a confiar la venta de los alimentos en el país?
    Los privados baten a Acopio porque tienen camión, tienen envase, tienen combustible, y llevan el billete en la mano. Antes de terminar de cargar toda la mercancía, ya el productor tiene el dinero en el bolsillo. Si Acopio dispusiera de esas condiciones, que repito hoy no las tiene, y se siguen perdiendo los alimentos, yo seré el primero el pedir su disolución, pero solo cuando se haya puesto a prueba con lo que requiere para trabajar. No antes.
    Saludos

  12. Klaus, lo de Funes lo encuentras en Cartas y te recomiendo leer en OnCuba el trabajo (8 reportajes) que hicimos sobre los agroalimentos, donde comprobamos que un saco de ají lo vende el campesino a $50, el camionero a $100 y los intermediarios a $1000. Yo se que la solución no son los actuales intermediarios pero también sé que tampoco es la burocracia agraria. Si quieres resultados diferentes busca soluciones distintas, ya probaste varias veces a los intermediarios y durante décadas a Acopio, uno te roba y el otro pierde las cosechas. No crees que va siendo hora de buscar otras salidas?.
    El número de caractéres esta decidido por mi no por la plataforma. Los comentarios demasiado largos no los lee la gente y hace el debate demasiado lento. Las investigaciones de la BBC dicen que 80% de los lectores de internet solo leen 150 palabras, el 20% restante 600. El reto es sintetizar para no aburrir. Un abrazo

  13. Klaus, si no podían recoger el tomate por qué acopio no permitió que lo compraran particulares? Prefieren que se les pudra, igualito que los intermediarios privados. Un abrazo

  14. Fernando, yo no desconozco la burocracia, o burrocracia, que nos carcome. Y no te puedo decir el porquése hizo o no se hizo eso que dices, puesto que estoy muy alejado del lugar donde se corta el bacalao. Y además, creo que estarás de acuerdo conmigo en que Acopio no es nadie para autorizar a un particular a comprar ni un racimo de palmiche. Eso es competencia del gobierno.
    En todo caso, considero que la resposabilidad está más arriba, porque Acopio ni tiene pozos de petróleo, ni plantas de ensamblaje de camiones, ni bosques ni carpinterías, que es de donde salen los insumos que requiere para su labor. Si hay alguna responsabilidad, está en lo organizativo, y aún en eso a veces carecen de autonomía.
    ¿Si a los ómnibus no les suministran neumáticos, vas a responsabilizar a los choferes o a la empresa de ómnibus de que no haya transporte? Las gomas se gastan, y sin gomas no se rueda, y por tanto desaparece el transporte público.

  15. Pero bueno, supongamos que sí, que Acopio es el problema (cosa con la cual discrepo, al menos en echarle la culpa totalmente). Sea cual sea la alternativa, tiene que estar sujeta al poder público, y bajo ninguna circunstancia en manos privadas, para que la ciudadanía, al menos en teoría (y yo espero que en algún momento en la práctica) tenga la posibilidad, aunque sea remota, de exigir que los precios estén nivelados con los ingresos.
    En lo que sí responsabilizo totalmente al estado es en que debe proporcionar los insumos que se requiere para producir. No puede haber cosechas sin sistemas de riego, fertilizantes, plaguicidas, envases, maquinaria… No puede ser que se le niegue al productor la posiblidad de importar un tractor, si el estado no puede o no quiere vendérselo, y así un largo etcétera.
    A propósito, Funes dice “La agricultura no necesita producir más…” y Leidy Casimiro Rodríguez en ¿Hay solución para la agricultura cubana? dice que sí. Yo creo que la razón está con la…

  16. hace un tiempo atrás, en un artícuo relacionado con temas agrarios dije que el edifico que ocupa el mimisterio dela agricutura o podrías vaciar y convertirlo en vivienda, de esa forma podría ser mejor utilizado y los que ahí hoy trabajan para sus casas, los jubilan a todos, sin importar edad,ganaría el estado, o aseguro, porque tanta burocracia inoperante puede parecer imposible que pueda estar reunida en ese edificio.Acopio, Coopertivas agropecuarias y no, TCP, CPA, CCS…todas las fórmulas pueden ser mejores o peores,los que no cambian son los burocrátas que las inventan,ellos no dependen de esos resultados,ellos viven de justificar y esforzarse por resolver los errores cometidos…busquemos a quien se le ocurrio lo de oferta y demanda para regular los precios…no es difici encontrarlo,aunque ahora solo sale de vez en vez por tv,cada seis meses..en su rendición de ctas en la ANacional y que argumente y resuelva el problema…

  17. Cuando una entidad funciona mal, o peor no funciona, debe buscarse q parte es la del problema, entonces si encuentras q es, pues lo arreglas o lo sustituyes, lo q corresponda, pero si esta y aquella y la otra parte funcionan mal tratas d arreglarlo…, sustituirlo… o lo q sea y se convierte en un ciclo estable d mal funcionamiento, no lo dudes lo q esta mal es la entidad y sus presupuestos, tienes q cambiar la entidad

  18. Fernando, yo coincido con Klaus(18) en que la mayor responsabilidad está más arriba, pues Acopio “no es nadie” para decidir nada: ni qué hacer con los productos que se pudren en el campo por falta de camiones o envases, ni tampoco si el dinero que se ingresa se destina a comprar autos 4×4 para tener contentos a los dirigentes o camiones para recoger a tiempo las cosechas.
    Esas decisiones se toman más arriba.

  19. Cubana, como verás siempre hablo de la “burocracia agraria” y ahí encierro mucho más que acopio. Un abrazo

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