“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Abrir el abanico de posibilidades turísticas

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La cantidad de fotos que los turistas de medio mundo suben a las redes sociales fumando puros o conduciendo un Chevrolet de los años 50 evidencian, sin necesidad de recurrir a cifras oficiales, el boom turístico que está viviendo Cuba.

El país quiere aprovechar el tirón internacional e incluir en los circuitos turísticos otras partes de la isla diferentes a las sobreexplotadas La Habana y Varadero.

“Dicen que La Habana y Varadero no aguantan más, que están llenos, igual por eso los turistas están viniendo más para acá. Ahora las temporadas bajas son menos bajas”, cuenta René Poyato, camarero en uno de los resort de lujo de la provincia oriental de Holguín.

Según las estadísticas oficiales, la isla recibió en el 2015 un total de 3.5 millones de turistas y aspira a llegar a los 3.8 millones en el 2016.

El Oriente cubano, tradicionalmente más caribeño y con su propia idiosincrasia, según los habaneros, es una de esas regiones que busca robarle turistas a la capital.

Integrada por cinco provincias, la Cuba oriental alberga las dos ciudades más grandes e importantes del país después de La Habana: Holguín, donde desembarcó Cristóbal Colón en su primer viaje a la isla en 1942, y Santiago de Cuba, la cuna de la Revolución.

“Cuba no es solo La Habana y Varadero. El país, con las nuevas aperturas, quiere promocionar otras partes de la isla, como el oriente, que combina sol, naturaleza, folclore e historia”, explica Carlos Álvarez, gerente general en la zona del Grupo Gaviota, el principal operador turístico de Cuba, propiedad del Estado.

La provincia Holguín es una de las que más proyección turística tiene, ya que en ella se encuentra lo que está considerado como el Varadero oriental, una hilera de megacomplejos hoteleros situados a 54 kilómetros al norte de la ciudad homónima y distribuidos a lo largo de tres paradisiacas playas: Playa Pesquero, Playa Esmeralda y Guardalavaca.

En temporada alta, desde noviembre a mayo, los “todo incluido” de Holguín se llenan de canadienses que se achicharran al sol y se atiborran de mojitos y comida. En temporada baja, los pasaportes que más abundan son los alemanes y los ingleses.

“El aumento del turismo en la zona se está empezando a notar en los bolsillos, aunque no tanto como nos gustaría”, reconoce Poyato, que también se queja de que los clientes ya no dan tantas propinas como antes, especialmente los europeos.

 
 

One thought on “Abrir el abanico de posibilidades turísticas

  1. El dia que Fidel Castro se puso la gorra pa tras y se atrevio abrir Cuba al turismo fue un buen dia.Empezo esquilmando a la ” comunidad cubana en el exterior” al punto de que- aunque no lo ocuparas- una habitacion de hotel tenias que pagar, mas luego nos fuimos poniendo mas sensatos y ahora el mandato de Raul al fin se convencio de que nuestra gran riqueza es nuestra Isla con todas nuestras cosas y el miedo, el riesgo “ideologico”; ese de que nos invadan a golpe consumista y capitalista por obligacion lo tiene que correr para buscar plata, esa plata capitalista necesaria para respirar el sistema, que por cierto aun no se define.Entonces si apostamos por turismo que sea de a lleno, en toda la Isla y que todos tengan igual oportunidad y espacio.Entonces cuando pasen los anos tendremos que decir.!Gracias de nuevo Fidel!.Tu vision fue visionaria.

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