“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

7 Evas para el taller de bicicletas

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Tomado de Xinhua

Nayvis Díaz no se arrepiente de haber vendido su flamante auto Peugeot para financiar el inicio, hace tres años, de un negocio de reparación y renta de bicicletas, que hoy es único en La Habana.

Siete mujeres trabajan en VeloCuba, el negocio de Díaz, una ingeniera industrial de 41 años, quien decidió abandonar el trabajo en el Ministerio de Comercio Exterior para correr detrás de un sueño y montar una pequeña empresa al calor de las reformas económicas en marcha en Cuba.

La experiencia laboral previa y sus conocimientos en la gestión de recursos humanos le permitieron hacer un estudio de mercado, y comprendió que tenía posibilidades de entrar al mercado de reparación de bicicletas, una actividad a la que en la actualidad se dedican pocos.

Los inicios, en septiembre de 2014, no fueron fáciles, pues la dueña estaba prácticamente sola y tenía que ocuparse de todo: el taller, la contabilidad, el reparto de volantes de publicidad.

“Yo lo hacía absolutamente todo, y tenía una chica que venía de ser ciclista profesional, y era quien tenía todo el conocimiento técnico de cómo arreglar una bicicleta”, explica a Xinhua en uno de los dos talleres que dirige.

Por encima de los obstáculos, Díaz y Dayli Carvó, quien llegó a integrar la selección nacional de ciclismo y es licenciada en Cultura Física, comenzaron a desempeñar una actividad que casi había desaparecido en la ciudad, a pesar de la crisis económica de los años 90 que obligó a los cubanos a tomar las bicicletas.

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Como en la isla prácticamente no hay publicidad en los medios, para atraer clientes tuvieron que recurrir al “boca a boca”, pero sobre todo a una esmerada atención a quienes llegaban al taller y se sorprendían de que sólo trabajaran mujeres.

“El objetivo es empoderar a las mujeres en actividades bien diferentes que aparentemente no pueden hacer, pero que somos capaces de hacerlas de manera muy delicada, muy limpia”, señala la dueña.

La empresa tuvo un éxito casi inmediato, y al año de trabajo ampliaron la oferta para ofrecer también rentas, asistencia técnica a ciclistas en la vía, servicio a domicilio y cinco recorridos por zonas de interés turístico en la capital cubana.

En esas rutas utilizan guías con dominio de los idiomas inglés, alemán y francés, y los visitantes pueden tener una aproximación a la vida cotidiana de la ciudad.

“Enfatizamos fundamentalmente en el conocimiento de temas históricos, porque nos interesa mucho que nuestros visitantes conozcan, de la arquitectura, del arte, de los lugares nuevos a los que pueden ir en la noche, y además conocer cómo vive la sociedad cubana”, aclara Díaz con particular locuacidad.

En la actualidad, VeloCuba tiene dos talleres, uno en el céntrico barrio del Vedado y otro en La Habana Vieja, en la zona colonial de la ciudad, ubicaciones muy transitadas que favorecen el éxito empresarial.

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La falta de un mercado mayorista es el principal problema de VeloCuba, que ha tenido que comprar bicicletas a turistas extranjeros de visita en la isla, las que después se ponen al servicio de la renta, luego de recibir el correspondiente mantenimiento.

Pero la sensibilidad femenina también está en este negocio que tiene una amplia proyección comunitaria y social, al ofrecer descuentos especiales a niños, estudiantes y jubilados.

Además, la reparación y mantenimiento de sillas de ruedas es un servicio que se ofrece de manera gratuita.

“Es nuestra manera, desde el punto de vista de la empresa, de poder ofrecer un apoyo a la sociedad”, agrega la joven empresaria.

VeloCuba también trabaja de manera coordinada con la Universidad de las Ciencias de la cultura física y el deporte, con la que estableció un acuerdo para hacer de manera conjunta actividades infantiles, en las que, por supuesto, las bicicletas tienen el protagonismo.

La buena marcha de los negocios no nubla el espíritu de la joven emprendedora, quien mantiene vivos sus sueños de ver una ciudad llena de bicicletas para el disfrute de los cubanos.

“Sueño con que haya uno o dos días de la semana en que sólo se ruede por la ciudad en bicicleta”, dice con una sonrisa, y deja en el aire la certeza de que La Habana se colme nuevamente de ciclistas.

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5 thoughts on “7 Evas para el taller de bicicletas

  1. Buenas noches,
    Estas jóvenes son un buen ejemplo de lo que es ser emprendedor, a personas así no hay que ponerle trabas sino ayudarlas a conseguir lo que se proponen, ya ven que incluso se involucran en temas sociales. Les deseo mucha suerte de todo corazón.

  2. Quisieramos saber las direcciones de estos talleres . Hace poco me regalaron una bicicleta para mi nieto y lo primero que hice fue buscar a estas muchachas en 21yl pero ya no estaban.
    Meritorio su trabajo ,propuesta maravillosa .
    Pero donde estan muchachas.

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